AFP, EFE
Desde la invasión rusa a Ucrania en febrero de 2022, los países bálticos y Polonia temen que sus fronteras también sean atacadas por las tropas del régimen de Vladimir Putin. Ese temor se hizo más patente ayer martes, cuando Rusia lanzó avisos de busca y captura contra dirigentes de los países bálticos y de Polonia, incluida la primera ministra de Estonia, Kaja Kallas, a quienes acusa de “insultar la historia” rusa.
Es la primera vez que Rusia emite una orden de captura contra un gobernante en funciones desde la invasión a Ucrania. Esa operación crispó las relaciones del Kremlin con sus vecinos, muchos de ellos pertenecientes a la extinta Unión Soviética o al antiguo bloque del este.
“Esas personas son responsables de decisiones que son de facto un insulto a la historia, personas que llevan a cabo acciones hostiles contra la memoria histórica, contra nuestro país”, dijo el portavoz de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov.
Los Estados bálticos -Estonia, Letonia y Lituania- consideran que la Unión Soviética fue una fuerza de ocupación. Rusia afirma en cambio que sus tropas los liberaron de la invasión de la Alemania nazi y califica cualquier opinión distinta como una “falsificación de la historia”.
Según el Ministerio del Interior ruso, la primera ministra de Estonia, Kaja Kallas, está siendo procesada en “un caso penal”, sin especificar de qué delito se la acusa. También son objeto de órdenes similares el secretario de Estado de Estonia, Taimar Peterkop, y el ministro de Cultura de Lituania, Simonas Kairys.
Según la agencia rusa de noticias TASS, también figuran en la lista el director del Instituto Nacional de la Memoria de Polonia, Karol Nawrocki, el alcalde de la ciudad polaca de Walbrzych, Roman Szelemej, y el viceministro de Relaciones Exteriores polaco, Karol Rabenda.
La primera ministra Kallas denunció una “táctica habitual de intimidación” por parte de Rusia. “Rusia puede creer que emitir una orden de arresto ficticia silenciará a Estonia. Me niego a que me silencien: seguiré apoyando abiertamente a Ucrania y abogando por el fortalecimiento de las defensas europeas”, señaló Kallas en un comunicado.
La líder estonia recalcó que, a lo largo de la historia, Rusia ha ocultado sus acciones represivas bajo la apariencia de la “aplicación de la ley’”
“Esto me resulta muy familiar: mi abuela y mi madre fueron deportadas una vez a Siberia, y (entonces) fue el KGB el que emitió órdenes de arresto fabricadas”, señaló. “Siempre he sostenido que la caja de instrumentos criminales del régimen ruso no ha cambiado. Nos negamos a dejarnos intimidar por las tácticas de miedo de Rusia”, sentenció Kallas.
Estonia, Letonia y Lituania, son miembros de la Unión Europea y de OTAN.
La semana pasada, Putin, descartó la idea de invadir Polonia o Letonia, dos países en los que Rusia no tiene, según él, “ningún interés”.
En las últimas semanas, hubo otras señales de tensión. El 6 de febrero, Rusia convocó a los encargados de negocios de Estonia, Letonia y Lituania, acusándolos de “sabotear” las elecciones presidenciales rusas de marzo al negarse a garantizar la seguridad de los colegios electorales en las embajadas rusas en su territorio. Y en enero, Letonia y Estonia rescindieron sus acuerdos de asistencia legal con Rusia.