Los italianos votan domingo y lunes en referéndum una reforma judicial propuesta por el gobierno de Giorgia Meloni, cuyos opositores denuncian como un ataque a la independencia del poder judicial. La votación podría transformarse en un referendo sobre la dirigente derechista de cara a las elecciones legislativas de 2027.
La reforma busca separar las carreras de los jueces y de los fiscales y modificar el funcionamiento del Consejo Superior de Magistratura (CSM), el órgano que supervisa a los magistrados y que se encarga de los nombramientos, las mutaciones y las promociones.
El Ejecutivo de Meloni considera que esta reforma constitucional garantizará la imparcialidad del sistema judicial. En un video publicado en la semana, Meloni afirmó que se trata de una “ocasión histórica de hacer que el sistema judicial sea más meritocrático, más responsable, más eficaz”.
En cambio, la oposición asegura que es una treta del gobierno para influir en los magistrados y critican que la reforma no toque los problemas de fondo, como los procesos demasiado largos o la superpoblación carcelaria. Meloni y sus ministros han criticado con frecuencia fallos judiciales por considerarlos demasiado clementes, sobre todo en materia migratoria.
Opuestos a la reforma, más del 80% de los miembros de la Asociación Nacional de Magistrados Italianos (ANM) hicieron huelga un día el año pasado. Hasta ahora, los miembros del CSM son elegidos por sus pares y por el Parlamento. Pero la reforma dividiría ese órgano en dos consejos distintos: uno para los jueces y otro para los fiscales.
AFP