El líder del mayor sindicato italiano CGIL, Maurizio Landini, auguró ayer, sábado, futuras protestas y huelgas “si son necesarias” contra el Gobierno de la primera ministra de Italia, la ultraderechista Giorgia Meloni, dadas las “profundas” divergencias.
“Existen distancias muy profundas y muy consistentes. Para todo el sindicalismo italiano no hay posibilidad de discusión, es preciso iniciar una movilización sin excluir otras acciones, como la huelga si es necesaria”, proclamó Landini al cierre del XIX Congreso de la CGIL, de la que fue reelegido como máximo dirigente.
Esta cita, celebrada en Rimini (norte de Italia), sirvió para revalidar el liderazgo de Landini con un 94,2% de los votos de los afiliados, y también como foro de debate para figuras italianas y europeas, como la vicepresidenta del Gobierno y ministra española de Trabajo, Yolanda Díaz.
Entre los invitados al congreso también estaba la propia Meloni. Los sindicatos reprochan a Meloni sus políticas económicas plasmadas en la Ley de Presupuestos para 2023, en este contexto inflacionario, así como su reforma fiscal, que, avisan, beneficiará solo a los ricos.
Landini defendió la organización de protestas incluyendo a los otros dos grandes sindicatos italianos, la CISL y la UIL, con cuya dirección ya ha fijado un encuentro para la próxima semana. Y lanzó una propuesta a sus aliados: “Queremos cambiar este país más que el gobierno y el resto de partidos políticos. Se lo decimos a la CISL y a la UIL, queremos hacerlo con vosotros, no nos detendremos”.
Su participación
La primera ministra Giorgia Meloni intervino en ese congreso, que es el del mayor sindicato del país, el izquierdista CGIL, algo que no ocurría desde 1996 cuando acudió el entonces jefe de Gobierno de la coalición progresista, Romano Prodi.
La intervención se produjo en medio del respeto de los presentes, a excepción de un grupo que recibió a la primera ministra con peluches que representaban a los niños migrantes muertos en Calabria en el naufragio del 26 de febrero y cantando el “Bella Ciao”, canción de los partisanos cuando luchaban contra las tropas fascistas.
“Me han abucheado desde los 16 años. Podría decir que tengo la más alta condecoración en esto”, inició su discurso Meloni mientras que miembros del CGIL, muchos de ellos representantes del sector del metal, abandonaron la asamblea.
“Agradezco a los que protestan. No quería renunciar a este acto como muestra de respeto al sindicato”, añadió.
En su discurso, la jefa del Gobierno presentó la recién aprobada reforma fiscal que -dijo- “da eficiencia a la estructura tributaria, reduce la carga fiscal y combate la evasión fiscal” y contra la que se ha expresado el CGIL.
También abordó la cuestión del retraso del aumento de los salarios italianos, “que no crecen desde hace treinta años” y “son los únicos inferiores a los de la década de 1990”. Y aunque defendió también su oposición al salario mínimo, se abrió “a la ampliación de la negociación colectiva” para el aumento de los salarios.
Sobre la “renta de ciudadanía”, una especie de subsidio de desempleo que introdujo el Movimiento 5 Estrellas y que este Gobierno ha eliminado, aseguró que “ha fracasado en los objetivos para los que nació porque hay un error, no se pueden tratar igual a quienes trabajan y a quienes no”.
EFE