OTRO DÍA DE VIOLENCIA Y PROTESTAS

Indígenas chocan con la Policía en Ecuador; el presidente Moreno reitera llamado al diálogo

Ayer, indígenas se trenzaron en nuevos y cada vez más violentos choques con las fuerzas de seguridad en la ciudad de Quito.

Indígenas encabezan la protesta realizada ayer en Quito, que derivó en choques con las fuerzas de seguridad. Foto: Reuters
Indígenas encabezan la protesta realizada ayer en Quito, que derivó en choques con las fuerzas de seguridad. Foto: Reuters

El presidente de Ecuador, Lenin Moreno y los manifestantes que rechazan las medidas de austeridad aplicadas por el mandatario, no lograron un acercamiento ayer viernes -en otra jornada de violencia- lo que llevó al gobernante a ofrecer dialogar personalmente con ellos para zanjar las diferencias y acabar con nueve días de protestas que estallaron a raíz del aumento del 123% en el precio de la nafta.

Ayer, indígenas se trenzaron en nuevos y cada vez más violentos choques con las fuerzas de seguridad en la ciudad de Quito. Los disturbios se reactivaron con fuerza en los alrededores de la sede del Legislativo, que había sido asaltada por los manifestantes el martes pasado, y en otro punto céntrico de la capital.

Los manifestantes lanzaron piedras y pirotecnia a las fuerzas de seguridad, que respondieron con gas lacrimógeno y proyectiles de goma.

Luego de que sepultaron a uno de sus compañeros muerto durante la huelga nacional de miércoles, unos cientos de indígenas de la Amazonia llegaron a Quito con lanzas y rostros pintados en señal de combate, para una protesta que fue reprimida por la fuerza pública, según testigos de Reuters.

“¡Fuera Lenin, fuera!”, gritaban los manifestantes. La organización indígena Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie) informó que en otras ciudades del centro del país también se mantenía activa la protesta.

El centro de Quito, donde está ubicado el Palacio de Gobierno, permanecía cercado por policías y militares. El edificio de la Asamblea Nacional fue rodeado por miles de indígenas, incluyendo mujeres, quienes levantaban sus manos en señal de paz, ante la mirada de las fuerzas de seguridad.

Incidentes durante las protestas en Ecuador. Foto: Reuters
Incidentes durante las protestas en Ecuador. Foto: Reuters

Las manifestaciones han estado marcadas por saqueos, daños a bienes públicos y retención de funcionarios policiales por parte de los indígenas en Quito y otras ciudades andinas del país.

El gobierno ha dicho que cuatro personas murieron, decenas de policías han resultado heridos y hubo 824 fueron detenidos desde que comenzaron las manifestaciones hace nueve días. Las protestas, las peores en más de una década, comenzaron la semana pasada despues del anuncio del presidente Moreno de un conjunto de medidas que apuntan a reducir un abultado déficit fiscal y en el marco de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por unos 4.200 millones de dólares.

Obstáculos.

Los bloqueos en carreteras del centro y norte del país han complicado el abastecimiento de alimentos y derivados.

Por su parte, el sector petrolero registraba pérdidas acumuladas de más de 870.000 barriles de crudo, de acuerdo con datos oficiales. En tanto, el sector exportador de flores se declaró en emergencia por ataques a sus fincas y problemas para movilizar la producción.

Decenas de taxis recorrieron las calles de Quito en respaldo a los indígenas.

Moreno, quien decretó el estado de excepción y luego un toque de queda nocturno, afirma que no renunciará, ni derogará las medidas porque resultan necesarias para mejorar la economía dolarizada del país petrolero, así como para abatir el alto déficit del sector público.

Vehículo de la policía antidisturbios durante una protesta contra el presidente de Ecuador. Foto: Reuters
Vehículo de la policía antidisturbios durante una protesta contra el presidente de Ecuador. Foto: Reuters

El gobierno tomó varias medidas, entre las que se destaca la eliminación del subsidio a los combustibles que tuvo vigencia durante 40 años, lo que disparó un aumento del 123% en el precio de la nafta. La medida tiene fuerte impacto en el sector del transorte urbano, así como en el campo para el traslado de las producciones, donde se concentra un alto porcentaje de las fuentes de trabajo de los indígenas.

Asimismo, el gobierno aprobó un aumento de impuestos a las empresas con ingresos superiores a los US$ 10 millones, la disminución de un salario y de 15 días de vacaciones a los empleados de las empresas públicas.

El gobierno estima que esas medidas le permitirán reducir el déficit fiscal a un nivel de entre US$ 900 millones y US$ 1.000 millones.

Llamado.

Bajo el clima de violencia que envuelve a Ecuador, el presidente Moreno busca vías para que retorne la paz y la tranquilidad social. Anunció que presentará a los indígenas un plan que incluye la instalación de sistemas de riego, reestructuración y condonación de deudas y un seguro agrícola, entre otras medidas.

“Es indispensable frenar la violencia, hay que encontrar soluciones para los temas del país y sobre todo del campo”, insistió Moreno.

El gobierno ha dicho que tuvo acercamientos con los sectores en descontento. Pero, la Conaie calificó de “fantochada” al diálogo que propone Moreno y a su gobierno de “asesino”.

“Mientras cada uno se sienta, de las partes, radicalizados en sus posturas yo le veo de una manera muy difícil, casi imposible que se dé ese diálogo”, dijo el vicepresidente de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana, Luis Cabrera, a un canal de televisión.

Las Naciones Unidas, que ha estado actuando como mediador junto con la Iglesia Católica, hizo un llamado a mantener la calma.

“Llamamos a todo el país a mantener, ahora más que nunca, su actitud solidaria, pacífica y respetuosa de los derechos de las y los ecuatorianos, los derechos colectivos de los pueblos y nacionalidades y evitar estigmatizar a las personas en situación de movilidad humana”, expresó Naciones Unidas Ecuador en su cuenta de Twitter.

Moreno ha dicho que detrás de los disturbios están intentos de desestabilización de su gobierno por parte del expresidente Rafael Correa y del mandatario de Venezuela, Nicolás Maduro, quienes han negado las acusaciones.

Desde Bruselas, donde reside, Correa rechazó la acusación y dijo que le adjudican dirigir las protestas con su iPhone. A su vez, Maduro se burló de Moreno y le reclamó que desista de las medidas económicas. (Con información de AFP y Reuters)

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