El subsuelo de Groenlandia, con sus potenciales yacimientos de tierras raras, ha despertado la codicia de EE.UU. pero las condiciones climáticas y la debilidad de las infraestructuras de este territorio autónomo ártico danés dificultan la explotación minera.
Actualmente solo hay dos minas en activo. Una de ellas se dedica a la extracción de anortosita, una roca con múltiples aplicaciones industriales, en particular para fabricar un determinado tipo de vidrio, gestionada por la compañía Lumina Sustainable Materials, con capital canadiense y suizo.
La otra es una mina de oro explotada por Amaroq, una empresa fundada por un islandés, Eldur Olafsson.
El interés comercial por las riquezas inexploradas de Groenlandia aumenta a medida que se intensifica el cambio climático con el deshielo y la apertura de nuevas rutas marítimas alrededor de la inmensa isla.
Según la Autoridad de Recursos Minerales de Groenlandia, el 13 de febrero había 138 permisos mineros activos en manos de más de una decena de empresas y particulares.
El análisis de estos datos permite esbozar el estado del sector minero groenlandés: explotación minera limitada. De todos los permisos otorgados, una decena autorizan la extracción minera.
Las empresas que operan las dos únicas minas activas disponen de este tipo de permisos. También los han conseguido otras compañías, como la estadounidense Critical Metals Corp que cuenta con el único permiso activo para la explotación de tierras raras en el sur de la isla pero la puesta en servicio demorará años.
La británica GreenRoc Mining ha obtenido un permiso válido a partir de finales de 2025 para explotar un yacimiento de grafito que debería producir unas 80.000 toneladas anuales, informó un portavoz de la empresa. Su producción comercial debería comenzar en 2029.
Entre las otras empresas que han obtenido recientemente este tipo de permisos figura un proyecto de explotación de anortosita, de inversores daneses y luxemburgueses, y otro de extracción de molibdeno (utilizado para aleaciones) respaldado por la Unión Europea y explotado por la empresa canadiense Greenland Resources.
Otras firmas tienen permisos de explotación pero los proyectos están suspendidos o bien intentan desvincularse de ellos. “El camino que lleva de la exploración a la explotación es largo, complejo y a menudo toma muchos años”, explica una portavoz de la Autoridad de Recursos Minerales de Groenlandia. AFP