Estados Unidos y sus aliados por un lado, y Rusia y China por el otro. Así se dividió ayer jueves la cumbre de ministros de Relaciones Exteriores del G20. El motivo: la guerra en Ucrania.
El encuentro de ayer repitió el mismo patrón que frustró la reunión de ministros de Finanzas del G20 hace una semana.
El foro de las principales economías del mundo y países emergentes quedó así dividido en dos polos.
“Lamentablemente, no se logró aprobar la declaración conjunta de los ministros del G20; nuestros colegas occidentales, al igual que hace un año durante la presidencia indonesia, trataron (...) con mentiras y declaraciones retóricas, de elevar a un primer plano la situación en Ucrania”, afirmó en rueda de prensa el ministro de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov
Estados Unidos, por su parte, culpó a Rusia de bloquear los acuerdos en el G20, porque “ha estado violando los principios en el corazón de ese sistema “, dijo el secretario norteamericano de Estado, Antony Blinken.
Blinken y Lavrov mantuvieron Nueva Delhi, la capital de la India, su primer encuentro al margen de la reunión del G20 desde el estallido de la guerra en Ucrania iniciada por la invasión rusa a ese país.
“Le dije al ministro (ruso) de Relaciones Exteriores lo que yo y tantos otros hemos dicho la semana pasada en la ONU y lo que tantos ministros de Exteriores dijeron hoy en el G20: ponga fin a esta guerra de agresión, comprométase con una diplomacia que pueda producir una paz justa y duradera”, dijo Blinken a los periodistas.
Las fuertes posiciones de Rusia y Estados Unidos eran desde el principio una preocupación para la India, presidencia rotatoria del grupo y anfitriona del evento, que intentó con fuerza permitir que temas también fundamentales como la crisis alimentaria y energética, que afecta especialmente a las naciones en desarrollo, no quedarán opacados por una falta de acuerdo.
“El mundo mira al G20 para dar respuesta a los desafíos internacionales”, sentenció el primer ministro indio, Narendra Modi, en la inauguración de la reunión de ayer, antes de constatar que “la gobernanza global ha fallado” en evitar guerras.
A las tensiones con Rusia por la guerra en Ucrania, hay que sumar las de Estados Unidos con China, que se han agudizado tras el derribo del globo espía chino y las preocupaciones de que el régimen de Pekín tuviera intenciones de enviar armas a los rusos.
China acusó a Estados Unidos de “alimentar las llamas de la guerra” mediante el “envío de armas letales a Ucrania”. La reacción fue hecha por la portavoz de la Cancillería china Mao Ning.
El punto culminante del G20 será la cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno, que está prevista que se celebre del 9 al 10 de septiembre en Nueva Delhi. Sin embargo, hoy, con la guerra en proceso, pocos creen que estén las condiciones para que se sienten en una misma mesa Joe Biden, Vladimir Putin y Xi Jinping.
En base a EFE y AFP