La flexibilización de las sanciones de EE.UU. devolvió la banca de Venezuela al sistema financiero global y ha abierto la puerta a una nueva etapa que podría estabilizar en el corto plazo el tipo de cambio, dijeron analistas, aunque advirtieron que una recuperación económica dependerá del fin del modelo vigente. La semana pasada, la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro (OFAC, en inglés) levantó de forma parcial las sanciones que impuso en 2017 al Banco Central de Venezuela (BCV) y a tres instituciones públicas más, al tiempo que emitió una licencia que permite las “transacciones comerciales” con el Gobierno venezolano, previa autorización de Washington.
La decisión tuvo consecuencias casi inmediatas: el regreso del país después de siete años al Fondo Monetario Internacional (FMI), al Banco Mundial (BM) y el nombramiento de un nuevo presidente del BCV, Luis Pérez, quien ya era miembro de la directiva. Su designación se dio tras la renuncia de Laura Guerra, nombrada en el cargo por Nicolás Maduro desde abril del año pasado.
Para el director de la consultora Aristimuño, Herrera & Asociados, César Aristimuño, esto permitirá “el reforzamiento de las reservas internacionales”, ayudará a la estabilidad del sistema cambiario -cuya brecha entre el dólar oficial y el paralelo ronda casi el 30%- y generará “una mayor confianza” para las inversiones internacionales.
De hecho, el mismo viernes el FMI desbloqueó los Derechos Especiales de Giro (DEG) de Venezuela, dándole acceso a unos 4.900 millones de dólares y eso, dijo Aristimuño, lleva “las reservas internacionales a un nivel cercano a los 20.000 millones de dólares”. Las reservas actuales ascienden a unos 13.700 millones de dólares.
La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, prometió, antes del anuncio por parte de su organismo, que actuaría “con gran celeridad” para poder dar acceso a Venezuela a instrumentos de financiación. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, dijo, sin embargo, que no tiene previsto un programa de endeudamiento y volvió a celebrar la reincorporación a la organización que el chavismo satanizó por años.
A juicio de Aristimuño, la vuelta del país al FMI, junto a la autorización para la celebración de contratos comerciales, apunta a permitir la renegociación de la deuda que Venezuela mantiene en default técnico desde 2017, con un monto superior a 120.000 millones de dólares.
“Buena parte de todo lo que se está haciendo tiene también como trasfondo el tema energético y minero”, apuntó este economista, a propósito del interés de Estados Unidos en el petróleo y el oro venezolanos.
Elecciones
La líder opositora María Corina Machado aseguró ayer que “es importante” que Venezuela celebre elecciones democráticas lo antes posible para que “los venezolanos no se desesperen y toda la energía se canalice de una manera cívica”.
En una entrevista con EFE en Madrid, la premio nobel de la paz dijo que “aquellos que ven un riesgo en el proceso electoral, no están viendo que no hacer elecciones conlleva un riesgo mucho mayor”. “Si los venezolanos sienten que lo que está pasando es un tema económico, por la plata, y no por la gente, pueden perder completamente la paciencia”, advirtió.
“De hecho yo voy a volver a Venezuela para asegurarme de que el proceso sea pacífico y que se canalice toda esa esa angustia alrededor de un proceso electoral”, anunció.
EFE