El expresidente de Corea del Sur, Yoon Suk Yeol, fue sentenciado a cadena perpetua ayer tras ser declarado culpable de planear una insurrección cuando declaró la ley marcial en 2024, una medida que sumió al país en una crisis constitucional.
La fiscalía había solicitado la pena de muerte para Yoon, de 65 años, quien fue juzgado desde abril por una serie de cargos penales derivados de la breve declaración de la ley marcial. Los jueces del Tribunal del Distrito Central de Seúl fallaron ayer sobre el más grave de ellos: ser el cabecilla de una insurrección.
Fue el juicio penal más trascendental en Corea del Sur desde que el ex dictador militar Chun Doo-hwan fuera condenado a muerte hace casi 30 años por el mismo cargo.
Al sentenciar a Yoon a cadena perpetua, el juez presidente Ji Gwi-yeon dijo que Yoon había “burlado los procedimientos legales y recurrido a medios violentos para intentar incapacitar a la Asamblea Nacional y socavar las normas democráticas”.
Ji dijo que si bien Yoon merecía una sentencia severa, tomó en cuenta su edad y el hecho de que se había abstenido de usar fuerza letal durante el período de la ley marcial. Yoon, quien negó los cargos en su contra, tiene una semana para apelar el veredicto y el fallo. El veredicto servirá de cierre a muchos surcoreanos, exhaustos por el tumultuoso período que siguió a la declaración de Yoon.
La drástica medida amenazó con desmantelar décadas de democracia que los surcoreanos habían conquistado con sacrificio tras varios años de régimen militar. Pero es poco probable que el veredicto sane las divisiones en un país profundamente polarizado donde el ex presidente aún tiene una base considerable de partidarios leales, algunos de los cuales también acudieron al tribunal.
Yoon declaró la ley marcial la noche del 3 de diciembre de 2024, afirmando que era necesario eliminar lo que llamó “fuerzas antiestatales” dentro de la Asamblea Nacional, dominada por la oposición. Calificó a la legislatura de “cueva de criminales” que, según él, utilizaron su mayoría parlamentaria para paralizar a su gobierno.
Su decreto prohibió toda actividad política y puso a los medios de comunicación bajo control militar. Tropas armadas allanaron la Asamblea Nacional y la Comisión Electoral Nacional. Ayer, el tribunal también determinó que Yoon había ordenado a las tropas arrestar a sus enemigos políticos.
La indignación pública frustró casi de inmediato el intento de Yoon de gobernar mediante la ley marcial. Yoon se vio obligado a retirarlo después de seis horas. Pero su toma de poder desencadenó la peor crisis política de Corea del Sur en décadas, con su democracia atravesando una prueba de estrés mientras el país destituía al presidente, arrestaba a los involucrados en el episodio de la ley marcial y elegía un nuevo líder, Lee Jae Myung. Choe Sang-Hun