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Quién es Jill Biden, la única capaz de convencer al presidente de bajarse de la carrera a la Casa Blanca

Llevan 47 años casados. La primera dama es su confidente y asesora más cercana. Sin su apoyo, la candidatura caería, opinan políticos y analistas, pero Jill no muestra señales de rendirse.

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Jill Biden da un discurso tras el debate de Joe Biden y
Jill Biden durante un acto de campaña un día después de debate de Joe Biden y Donald Trump
Foto: EFE

Redacción El País
Se ha dicho en estos días que la llave del retiro de Joe Biden de la carrera electoral la tiene la primera dama Jill Biden, el principal apoyo del presidente y quien, con los años, se ha transformado en una influyente asesora. Pero Jill dio esta semana un rotundo mensaje, muy lejos de una rendición. El lunes, la revista Vogue reveló la portada de su edición de agosto, donde la primera dama luce un impecable traje de Ralph Lauren y una cita acompaña la tapa: “Nosotros decidiremos nuestro futuro”.

La entrevista de Vogue fue hecha mucho antes del desastroso debate de Biden con el candidato republicano Donald Trump el pasado jueves. Vogue llamó a Jill tras el encuentro, pero lejos de cambiar una palabra o hacer una declaración al respecto, la primera dama aseguró que no permitirán "que esos 90 minutos definan los cuatro años que ha sido presidente". El presidente Biden, añadió, “siempre hará lo mejor para el país”.

Después del encuentro con su rival organizado por la CNN, donde se lo vio dubitativo en exceso e incapaz de concretar algunas ideas, el presidente estadounidense contó con el apoyo incondicional de la primera dama, quien está más que nunca en primera fila de la campaña de su marido.

Basta con una imagen: apenas finalizado el debate, su esposa lo tomó del brazo y lo guio cuidadosamente al bajar los escalones del estrado. Ni sus asesores ni los políticos más cercanos; ella.

Melania Trump, la mujer de Donald Trump, no asistió al debate.

Joe Biden Jill Biden
Jill ayuda a Joe Biden a retirarse del estrado tras el debate.

Tan sólo un día después, Jill se presentó en un evento de recaudación de fondos Nueva York con un vestido estampado con la palabra “vota”, y tomó el micrófono frente a la mirada desorientada, por momentos, de su esposo. No hubo evasivas. “Hablemos del debate de anoche, porque sé que lo tienen presente”, lanzó ella ante los colaboradores. “Como dijo Joe más temprano, él no es un hombre joven”, continuó, con voz optimista. “Después del debate de anoche, él dijo: 'Sabes, Jill, no sé qué pasó. No me sentí muy bien’”, reveló.

“Le dije: ‘Mira, Joe, no vamos a dejar que 90 minutos definan los cuatro años que llevas como presidente’”, aseguró Jill y el público estalló en una ovación.

Luego, con aires maternales, la primera dama miró fijo al presidente y le dijo: “Joe, has hecho un gran trabajo. Has respondido a todas las preguntas, conocías todos los datos”. “Y déjame preguntar a la multitud”, continuó, dirigiéndose al público. “¿Qué hizo Trump?”. “¡Mentir!”, contestó junto a los asistentes.

Ese momento, capturado en video y viralizado en redes, fue utilizado por medios como The Drudge Report para insinuar que la primera dama manipulaba al presidente para que continuara en la carrera por la Casa Blanca. Frente a estas acusaciones, Jill, quien ha evitado cualquier controversia durante estos tres años, no se ha dejado intimidar y no se separó de su marido en todas sus apariciones públicas hasta ahora.

Sobre el poder de influencia sobre el presidente, Tammy Vigil, profesora de comunicación en la Universidad de Boston, dijo a la agencia AFP: "Es tan influyente como afirman los expertos y su opinión le importa (al presidente Biden) más que la de nadie. Sin su apoyo, le sería imposible continuar en la carrera". Asimismo, el presidente es una persona muy firme en sus convicciones y toma sus propias decisiones.

Joe definió su vínculo en pocas palabras. “Ella me devolvió la vida”, dijo sobre su esposa en el libro sobre sus memorias “Promises to Keep”, publicado en 2007. Poco antes de conocer a Jill, su esposa y su hija menor habían fallecido en un accidente de auto.

Joe y Jill Biden
El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, junto a su esposa y primera dama, Jill Biden.
Foto: EFE

La Casa Blanca presenta así a la primera dama: “Jill Biden, Ed.D., es la primera dama de los Estados Unidos, educadora de un colegio comunitario, madre de un militar, abuela y autora con éxito en ventas”. A pesar de su rol en la Casa Blanca, Jill nunca dejó la docencia.

Una historia de amor y perseverancia.

El año pasado, en una recaudación de fondos para su marido en el Lotos Club del Upper East Side de Nueva York, Jill reveló detalles sobre cómo se conoció la pareja, que lleva 47 años de matrimonio. Fue en 1975. "Eran los años 70... era Vietnam, collares de cuentas, igualdad de derechos. Llevaba el pelo hasta la mitad de la cintura, igual que la mayoría de los hombres con los que salía”, relató.

“Entonces un día, de repente, me invitaron a una cita y esa noche un apuesto joven senador apareció en mi puerta”, siguió Jill en referencia a Joe, senador de Daleware por entonces. “Vi su traje perfecto y sus mocasines de cuero y pensé: '¡Gracias a Dios que es solo una cita!'”, bromeó la primera dama, que por entonces tenía 24 años frente a los 33 de Joe.

Para concretar esa cita, el entonces senador había llamado a Jill por teléfono. “¿Quién te ha dado mi número?”, fue lo primero que dijo ella. Él le propuso salir, pero ella dijo que ya tenía una cita. Él le pidió que la cancelara. “Rompió la cita y luego me rompió el corazón”, contó el presidente el pasado día de San Valentín en una cuenta de TikTok sobre primeras citas de parejas.

Ese primer encuentro terminó convirtiéndose en no una sino cinco propuestas de matrimonio. Jill decía que no una y otra vez. Hasta que en 1977, la joven Jill dio el sí. ¿Por qué tardó tanto? Su corazón, dijo ella, no era lo único que estaba en juego. La vacilación respondía, en parte, al accidente que habían tenido la primera esposa del presidente, Neilia, y su hija menor, Naomi. Joe era soltero y viudo. Entonces, decía Jill, tras tanto sufrimiento, el “sí” debía ser para siempre.

“Sabía que si le decía que sí a Joe, tenía que ser para siempre. Finalmente me di cuenta de que mi amor por Joe y los chicos (Hunter Biden y Beau Biden, que sobrevivieron al accidente) superaba cualquier temor que tuviera y dije que sí. Y aquí estamos 46 años después”, narró Jill en aquel acto en noviembre pasado.

Según cuenta la periodista Michelle Cottle en su última columna en The New York Times, en algún momento de 1977, desesperado por el “sí” de Jill, Joe le ofreció abandonar el Senado si ella quería que lo hiciera, llegando incluso a llamar a la jefa de política de The Wilmington News-Journal para darle la noticia. Jill cortó la llamada antes de que la periodista respondiera.

“Si te negara tu sueño”, explicó más tarde, “no me casaría con el hombre del que me enamoré”.

Joe y Jill tuvieron una hija, Ashley, y tiene varios nietos.

Influencia y vida política

Después de prestar juramento al cargo el 20 de enero de 2021, Joe y Jill Biden, se convirtieron oficialmente en el 46º presidente y primera dama de Estados Unidos. Durante su mandato como vicepresidenta y segunda dama de los Estados Unidos de 2009 a 2017, Jill continuó trabajando a tiempo completo como profesora de inglés en Virginia.

Sin embargo, su primera campaña fue décadas antes. Después de años de servir en el Senado, Joe puso sus ojos en la Casa Blanca a fines de los 80. Con Jill y sus tres hijos a su lado, anunció su candidatura a la Presidencia para las elecciones de 1988. El anuncio fue el 10 de junio de 1987. Pero la carrera duró poco; de hecho, el presidente tiene un antecedente de haber dado un paso al costado: el 23 de septiembre de 1987, Joe anunció el final de su campaña, siempre con Jill a su lado.

Las campañas se sucedieron hasta que en 2009 Joe se convirtió en el 47.º vicepresidente de Estados Unidos. Durante la inauguración, fue Jill quien sostuvo la Biblia de la familia Biden mientras el vicepresidente electo tomaba posesión del cargo. Cuando en 2021 Joe se convirtió en el el 46.º presidente de Estados Unidos, ella volvió a sostener la biblia sobre la que él juró.

En estos cuatro años de mandato, la primera dama continuó con su trabajo como profesora de inglés pero también se dedicó a promover proyectos en la Casa Blanca. A principios de este año, Jill incentivó una orden ejecutiva para promover la investigación en salud de la mujer, en particular sobre padecimientos poco estudiados como la endometriosis.

Pero también desempeña la función relativamente modesta de primera dama. Se encarga de la decoración navideña y del menú de las cenas de gala, por ejemplo.

"Se supone que una primera dama estadounidense contemporánea es el 'arma no tan secreta' que ayuda a su marido dando fe de su carácter y ayudando a recaudar fondos. Por ello, se espera que Jill Biden participe en la campaña", explica Tammy Vigil.

"Sin embargo, también existen límites no declarados para esa actividad que son difíciles de determinar hasta que se cruza una línea en particular. Si ella es demasiado vigorosa en la defensa de su marido, la gente se quejará. Sin embargo, si no es lo suficientemente visible (como en el caso de Melania Trump), también será criticada", estima.

Sea como sea, la primera dama es el centro de gravedad de Joe Biden. Sin su apoyo, el demócrata no habría buscado un segundo mandato. Katie Rogersm, la autora del artículo de Vogue que saldrá en agosto, señaló que no suele considerarse a Jill como una de las asesoras clave del presidente, pero que ella es "su punto de referencia y su confidente más cercana".

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