Los estadounidenses desechan 50.000 colchones cada día, y más del 80 % de su contenido puede ser reciclado

La acumulación causada por los colchones genera un colapso en vertederos por su tamaño. Esto motivó a varios estados a adoptar normativas para evitar el entierro sin procesamiento previo.

Colchones viejos desechados.
Colchones viejos desechados.
Foto: Canva.

El desecho masivo de basura electrónica y de voluminosos representa un desafío persistente para la gestión de residuos urbanos a nivel global. En Estados Unidos se descartan unos 50.000 colchones diarios, aproximadamente 18 millones al año,, la gran mayoría enterrados enteros sin ningún tipo de procesamiento previo. Sin embargo, la experiencia de varios estados norteamericanos demuestra que la mayor parte de sus materiales pueden recuperarse para reinsertarse con éxito en la cadena productiva.

Aproximadamente el 80 % del contenido de los colchones desechados puede ser utilizado nuevamente, según Ecoportal.

La saturación de los vertederos urbanos

El volumen que ocupa cada reciclaje de colchones sin compactar complica de forma severa el espacio disponible en los depósitos finales de residuos. Incluso tras someterlos a maquinaria pesada de compactación, una unidad mantiene un volumen promedio de unos 0,65 metros cúbicos, equivalente al tamaño de un refrigerador pequeño, indica el mismo medio.

Al multiplicar esa cifra por el flujo constante de descarte, el problema pasa de ser meramente operativo a convertirse en una crisis de gestión territorial urbana. Asimismo, la presencia de residuos voluminosos en vertederos ocasiona serias averías mecánicas, afirma el portal citado. Los resortes de acero internos no se aplastan como el cartón; en su lugar, el alambre trenzado se enreda en los tambores y ejes de los compactadores, obligando a detener las operaciones para cortarlos manualmente.

Colchones viejos en un vertedero.
Colchones viejos en un vertedero.
Foto: Canva.

Estrategias de financiamiento e incentivos estatales

Frente a esta problemática, diversas jurisdicciones han implementado leyes de economía circular en EE.UU. para evitar el enterramiento masivo de estos productos. Massachusetts prohibió de manera taxativa el vertido de colchones en noviembre de 2022, fundamentando la norma en que más del 75 % de sus componentes son reutilizables, detalla Ecoportal.

Por su parte, California adoptó un modelo basado en una pequeña tasa cobrada al momento de la compra para financiar la logística de recolección. Desde el inicio del programa en 2016 hasta finales de 2023, dicha iniciativa permitió desguazar más de 10 millones de unidades y recuperar más de 172.000 toneladas de acero, espuma, fibra y madera, informa el medio especializado. Estados como Connecticut, Rhode Island y Oregón operan bajo esquemas similares, logrando tasas de procesamiento que superan ampliamente la media nacional del 19 %.

Desguazamiento de un colchón viejo.
Desguazamiento de un colchón viejo.
Foto: Canva.

La infraestructura no constituye el obstáculo principal; la clave del éxito radica en estructurar un mecanismo económico sostenido que financie la logística de recolección. En la actualidad existen alrededor de 61 plantas especializadas en procesamiento de materiales reciclables distribuidas entre Estados Unidos y Canadá.

En estas instalaciones el proceso se ejecuta de forma metódica: los operarios cortan las cubiertas, separan la espuma y envían las estructuras metálicas a depósitos de chatarra. La espuma triturada se reutiliza como base para alfombras, el algodón y las fibras sintéticas se convierten en aislantes o filtros industriales, mientras que la madera de los marcos se tritura para obtener abono o combustible.

Este contenido fue hecho con la asistencia de inteligencia artificial y verificado por un periodista de El País.

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