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La Universidad de Harvard retiró la piel humana de la encuadernación de un libro conservado en su biblioteca

Se trata de un ejemplar del libro de Arsène Houssaye, "Los destinos del alma", que formaba parte de la colección de la biblioteca de la universidad desde el año 1934.

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Server Hall de Harvard
Server Hall de Harvard.
Foto: Wikipedia.

Por Miguel Jiménez/El País de Madrid
La Universidad de Harvard ha retirado la piel humana de la encuadernación de un ejemplar del libro de Arsène Houssaye Des destinées de l’âme (Los destinos del alma, de 1880), conservado en una de sus bibliotecas. El primer propietario del libro, el médico y bibliófilo francés Ludovic Bouland (1839-1933), encuadernó el volumen con piel que tomó sin consentimiento del cuerpo de una paciente fallecida en el hospital donde trabajaba.

Una nota manuscrita de Bouland insertada en el volumen afirma que “un libro sobre el alma humana merecía tener una cubierta humana”. Pese a esa nota, que también detallaba el proceso de preparación de la piel para la encuadernación, las alarmas no saltaron y el volumen se mantuvo durante décadas en la Biblioteca de la Universidad. Incluso se usaba para hacer bromas a los estudiantes que recién ingresaban a la universidad. Ahora, Harvard se disculpa.

“La Biblioteca de Harvard reconoce los fallos cometidos en el pasado en la gestión del libro, que cosificaron y comprometieron aún más la dignidad del ser humano cuyos restos se utilizaron para su encuadernación. Pedimos disculpas a los perjudicados por estas acciones”, ha dicho en un comunicado.

El libro es una meditación sobre el alma y la vida después de la muerte, que el doctor Bouland, médico y bibliófilo francés, encuadernó el libro con piel humana. El libro forma parte de las colecciones de la Biblioteca de Harvard desde 1934, inicialmente depositado por John Stetson (1884-1952), diplomático estadounidense, hombre de negocios y antiguo alumno de Harvard, y posteriormente por donación de su viuda Ruby F. Stetson a la Biblioteca Houghton en 1954. En una nota que acompañaba al libro, escrita por John Stetson y que se ha perdido, se decía que Bouland tomó la piel de la encuadernación del cuerpo de una paciente desconocida de un hospital psiquiátrico francés.

La retirada de la piel humana de Des destinées de l’âme se produce después de que la Biblioteca Houghton revisara la custodia del libro, siguiendo las recomendaciones del Informe del Comité Directivo de la Universidad de Harvard sobre Restos Humanos en Colecciones de Museos Universitarios publicado en otoño de 2022. Aunque el informe se centraba predominantemente en los restos humanos de esclavos y nativos americanos conservados en la Universidad, el comité mencionaba el libro en su informe. La Biblioteca Houghton, donde estaba el ejemplar, es el depósito principal de libros y manuscritos raros de la Universidad de Harvard.

En el curso de su revisión, la biblioteca observó varias formas en las que sus prácticas de custodia no cumplieron las normas éticas. Hasta hace relativamente poco, la biblioteca ponía el libro a disposición de cualquiera que lo solicitara, independientemente del motivo por el que deseara consultarlo. La historia de la biblioteca sugiere que, hace décadas, los estudiantes empleados para hojear las colecciones en los estantes de Houghton fueron objeto de novatadas al pedírseles que sacaran el libro sin que se les avisara de que incluía restos humanos.

Además, en 2014, tras el análisis científico que confirmó que el libro estaba encuadernado con piel humana, la biblioteca publicó en el blog de Houghton artículos “en un tono sensacionalista, morboso y humorístico que suscitó una cobertura mediática internacional similar”, centrándose en la naturaleza mórbida del objeto, en lugar de en la persona cuya piel se utilizó sin consentimiento o en sus implicaciones morales, admite Harvard.

Tras el estudio de la situación, la Biblioteca de Harvard y el Comité de Devoluciones de Colecciones del Museo de Harvard concluyeron que los restos humanos utilizados para encuadernar el libro no deben estar en las colecciones de la Universidad por razones éticas, incluido el origen no consentido de su uso así como la historia posterior. La Biblioteca está llevando a cabo investigaciones adicionales sobre la procedencia y la biografía del libro, sobre Bouland y sobre la paciente anónima, y consultando con las autoridades competentes de la Universidad y de Francia “para determinar un destino final respetuoso de estos restos humanos”, indica.

El libro, sin la encuadernación, ha sido totalmente digitalizado y las imágenes escaneadas están a disposición del público, incluida la nota manuscrita del doctor Bouland en que se dice que “merecía tener una cubierta humana”. La piel humana utilizada para encuadernar el libro no está disponible, ni en persona ni digitalmente, para ningún investigador, sino que se encuentra en “un almacén seguro en la Biblioteca de Harvard”, según señala Anne-Marie Eze, bibliotecaria asociada de la Biblioteca Houghton, en una publicación difundida por la Universidad.

“Empezamos a imponer restricciones al acceso en 2015 e instituimos una moratoria total sobre el acceso de nuevos investigadores en febrero de 2023″, explica Eze. “Hemos eliminado todas las imágenes de la piel del catálogo (...), de las publicaciones del blog en línea y de otros canales. El libro encuadernado permanecerá en la colección de la Biblioteca Houghton y volverá a estar a disposición de los investigadores, pero sin su cubierta”, añade.

Museos y universidades estadounidenses están revisando sus colecciones para cumplir con la Ley de Protección y Repatriación de Tumbas de Nativos Americanos (NAGPRA, por sus siglas en inglés). Es una ley de aprobada por el Congreso en 1990 que obliga a los museos y a las instituciones financiadas con fondos federales a devolver los restos humanos, objetos funerarios, objetos sagrados y objetos del patrimonio cultural de los nativos americanos que hayan sido injustamente sustraídos a sus descendientes directos, a las tribus indias y a las organizaciones de nativos hawaianos. Las lagunas normativas y la falta de plazos hicieron que el proceso encallase en muchos casos, pero el Departamento de Interior impulsó el año pasado una nueva regulación, que entró en vigor el pasado 12 de enero, para una aplicación más ágil y consistente.

En enero de 2021, en un mensaje a la comunidad universitaria, el entonces rector de Harvard, Lawrence Bacow, llamó la atención sobre la presencia de los restos de 15 africanos probablemente esclavizados junto con otros más de 22.000 restos humanos de diferentes tipos en las colecciones de los museos de Harvard, principalmente el Museo Peabody de Arqueología y Etnología y el Museo Anatómico Warren. Se puso en marcha el estudio publicado en 2022, que clasificó esos restos. Tres líneas de aquel informe se dedicaban al libro sobre el que ahora la Universidad pide disculpas.

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