Con información de EFE y AFP
El papa Francisco condenó el martes las deportaciones de migrantes irregulares del presidente estadounidense Donald Trump, una "importante crisis" que, según él, "lastima la dignidad" de las personas. En una carta a los arzobispos estadounidenses, el jesuita argentino pidió "no ceder ante las narrativas que discriminan y hacen sufrir innecesariamente a nuestros hermanos migrantes y refugiados".
El pontífice ha defendido repetidamente los derechos de los migrantes durante sus 10 años al frente de la Iglesia católica. "He seguido con atención la importante crisis que está teniendo lugar en los Estados Unidos con motivo del inicio de un programa de deportaciones masivas", escribió en la carta.
En el documento, publicado por el Vaticano, el Papa reconoce "el derecho de una nación a defenderse y mantener a sus comunidades a salvo de aquellos que han cometido crímenes violentos o graves mientras están en el país o antes de llegar".
Pero al mismo tiempo, advierte de que el "acto de deportar personas que en muchos casos han dejado su propia tierra por motivos de pobreza extrema, de inseguridad, de explotación, de persecución o por el grave deterioro del medio ambiente, lastima la dignidad de muchos hombres y mujeres, de familias enteras". También "los coloca en un estado de especial vulnerabilidad e indefensión", añade, sin mencionar nunca explícitamente al inquilino de la Casa Blanca.
Por su parte, el zar fronterizo de Trump, Tom Homan, arremetió contra el papa Francisco por sus declaraciones. "Quiero que se centre en la Iglesia católica y arregle eso y nos deje a nosotros la vigilancia fronteriza", dijo Homan a periodistas en la Casa Blanca cuando se le preguntó por las declaraciones del pontífice.
La misiva del Papa suena también como respuesta a la declaración del vicepresidente James David Vance quien, en una entrevista con la CBS, acusó a los obispos de "recibir 100 millones de dólares para ayudar a los migrantes" y se preguntó si sus críticas al gobierno tenían como objetivo proteger "sus negocios" y no reflejaban una preocupación sincera por las deportaciones.
"El amor cristiano no es una expansión concéntrica de intereses que poco a poco se amplían a otras personas y grupos. Dicho de otro modo: ¡El ser humano no es un mero individuo, relativamente expansivo, con algunos sentimientos filantrópicos! El ser humano es un sujeto con dignidad que, a través de la relación constitutiva con todos, en especial con los más pobres, puede gradualmente madurar en su identidad y vocación", escribe elPapa en su carta.
Las palabras de J.D. Vance fueron incluso tachadas de "escandalosas" por el arzobispo de Nueva York, el cardenal Timothy Dolan, uno de los más cercanos a Trump, y que ofreció oraciones en sus dos tomas de posesión.
Justo antes de la investidura de Trump, el Papa había advertido que su plan de deportar masivamente a migrantes irregulares sería una "desgracia". "Esta cuestión no es menor: un auténtico estado de derecho se verifica precisamente en el trato digno que merecen todas las personas, en especial, los más pobres y marginados", escribió el papa en su carta.
"Esto no obsta para promover la maduración de una política que regule la migración ordenada y legal. Sin embargo, la mencionada 'maduración' no puede construirse a través del privilegio de unos y el sacrificio de otros", subrayó.
Nombramientos de obispos que defienden los migrantes
Pero además del mensaje directo a Trump con esta misiva, precisamente este martes Francisco nombró como nuevo obispo de Detroit a Edward Weisenburger, quien en el pasado planteó la posibilidad de sanciones canónicas para quienes separen a los niños de sus padres migrantes.
Y en las últimas semanas nombró como obispo en Washington al cardenal Robert McElroy, quien en reiteradas ocasiones, incluso en los últimos días, ha alzado su voz en defensa de los migrantes, además de ser partidario de la sostenibilidad medioambiental y de la apertura a los católicos LGBTQ.
El nombramiento de McElroy se analizó entonces como un movimiento después de que Trump nombrase como embajador en el Vaticano a Brian Burch, católico conservador y crítico abiertamente con el pontificado de Francisco.
En esta ofensiva contra algunas políticas de Trump, la agencia católica Caritas condenó este lunes "enérgicamente la imprudente decisión de la Administración estadounidense de cerrar abruptamente programas y oficinas financiados para desmantelar la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID)".
"Caritas reconoce el derecho de cualquier nueva Administración a revisar su estrategia de ayuda exterior. Sin embargo, la forma despiadada y caótica en que se está aplicando esta insensible decisión amenaza la vida y la dignidad de millones de personas", aseguró.
Y añadió que "detener la USAID pondrá en peligro servicios esenciales para cientos de millones de personas, socavará décadas de progreso en la ayuda humanitaria y al desarrollo, desestabilizará regiones que dependen de este apoyo crítico y condenará a millones a una pobreza deshumanizadora o incluso a la muerte", advirtió la agencia.
Pedido a los obispos
En tono diplomático, el Papa, de 88 años, lanzó también un llamado a los más de 280 obispos de Estados Unidos a la acción. “Reconozco el valioso esfuerzo de ustedes, queridos obispos de Estados Unidos, cuando trabajan de manera cercana con los migrantes y refugiados, anunciando a Jesucristo y promoviendo los derechos humanos fundamentales. ¡Dios premiará abundantemente todo lo que hagan a favor de la protección y defensa de quienes son considerados menos valiosos, menos importantes o menos humanos!”, les aseguró.
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