Rex Heuermann, el arquitecto neoyorquino de 62 años cuya detención en 2023 sacudió los cimientos de la seguridad en Long Island, decidió este miércoles poner fin al caso. Ante el tribunal del condado de Suffolk, el acusado se declaró culpable del secuestro, tortura y asesinato de siete mujeres, cuyos restos fueron dispersados en la exclusiva zona costera de Gilgo Beach entre los años 1993 y 2010.
Este giro radical en la estrategia de Heuermann, quien inicialmente se había declarado inocente en diciembre pasado, no solo acelera una condena a cadena perpetua, sino que revela nuevas profundidades en su historial criminal. Durante la audiencia, el hombre que llevaba una vida aparentemente normal como padre de familia en Massapequa Park reconoció ser el autor de un octavo asesinato, un crimen por el que todavía no había sido imputado formalmente por la Justicia.
Los hallazgos en Gilgo Beach y el rastro del ADN
El caso de Gilgo Beach mantuvo en vilo a la Policía durante más de una década, tras el hallazgo de once cuerpos —nueve mujeres, un hombre y una niña— entre 2010 y 2011. Los restos aparecieron en tramos aislados de matorrales entre la arena y la ruta, a unos 76 kilómetros del centro de Nueva York. La mayoría de las víctimas eran trabajadoras sexuales, un factor que, sumado a la falta de pistas iniciales, dificultó la identificación de un sospechoso durante años.
La investigación dio un vuelco definitivo en 2022. El nexo clave fue un vehículo registrado a nombre del arquitecto, vinculado a una de las desapariciones. A partir de allí, el uso de tecnología forense avanzada permitió cotejar ADN obtenido de una caja de pizza desechada con muestras halladas en las escenas del crimen, muchas de ellas ubicadas a escasa distancia de la residencia familiar del sospechoso.
Las búsquedas en internet y el archivo del horror
Además de las pruebas biológicas, los investigadores presentaron evidencia digital que revela la obsesión de Heuermann con sus propios crímenes. El acusado realizó cientos de búsquedas en internet bajo interrogantes como "¿por qué no han atrapado al asesino en serie de Long Island?". Estos registros, sumados a archivos hallados en sus computadoras donde catalogaba meticulosamente cada asesinato, fueron fundamentales para que la Fiscalía pudiera cercar al arquitecto.
Actualmente, las autoridades continúan trabajando para vincular formalmente a Heuermann con la totalidad de los cuerpos encontrados en la zona.
Con información de AFP