¿Cuáles son las “reliquias” de Nueva York que “se venden como agua” hoy y dónde se consiguen?

Poco importa el estado de estos artículos; es más, cuanto más sucios, rotos o gastados, mejor. El tema es que “encarnen el espíritu” neoyorquino, según dicen miles y miles de compradores.

Un hombre carga un letrero del sistema de transporte de la ciudad de Nueva York durante la venta temporal anual de NYC Transit, celebrada en Nueva York el 9 de octubre de 2026. La venta incluye artículos recuperados de estaciones de metro que están siendo rehabilitadas o renovadas. (Foto de TIMOTHY A. CLARY / AFP)
Metro. Unas 4.000 personas se acercan para comprar sus objetos.
Foto: AFP fotos

Sucio, ruidoso, poco puntual y a veces inundado, el metro de Nueva York suele acumular críticas. Pero sus asientos, carteles de estaciones y tarjetas magnéticas fuera de circulación atraen cada año a miles de compradores.

Bajo un puente elevado del barrio de Coney Island, en el sur de Brooklyn, algunas personas hicieron fila durante varias horas para acceder a esta feria al aire libre que la MTA, la empresa pública encargada del transporte de Nueva York, organiza durante dos días de octubre. Cada visitante puede permanecer como máximo 45 minutos en el lugar, ni uno más, para permitir el ingreso de otras personas.

Nori Juba, de 61 años, encontró lo que buscaba: un gran cartel con el nombre de la estación Grand Central y los números de las líneas que utiliza a diario. El metro de Nueva York “es viejo, rechina y está desactualizado”, reconoció. “Pero justamente eso lo hace interesante, este trozo de metal encarna a Nueva York. Es único en el mundo”, comentó.

Los precios no son precisamente bajos. Un cartel de buen tamaño cuesta 500 dólares y los más grandes pueden superar los 1.000 dólares. Los icónicos asientos naranjas de plástico, que todavía equipan los vagones más antiguos, cuestan alrededor de 900 dólares cada uno.

Las celebridades también visitan el mercado. Este año, el cineasta neoyorquino Spike Lee saludó a otros compradores y mostró con orgullo el cartel metálico que acababa de adquirir, con la inscripción “Penn Station”, la parada de metro de Madison Square Garden. La MTA siempre puso a la venta sus carteles, en un principio a coleccionistas, pero recientemente también al público en general. La empresa no revela cuánto dinero obtiene de esta venta anual, que atrae a unas 4.000 personas interesadas en comprar objetos deteriorados o que quedaron obsoletos, pero de gran valor histórico y emocional.

AFP

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