Los tribunales de la Florida (Estados Unidos) reanudaron esta semana el juicio de sentencia de Harrel Braddy, de 76 años, condenado por el secuestro y asesinato de una niña de cinco años, a quien abandonó en una zona infestada de caimanes en los Everglades.
La selección del jurado comenzó el lunes en el Tribunal de Circuito de Miami-Dade, después de que recientes cambios en la ley estatal reabrieran la posibilidad de aplicar la pena de muerte.
Braddy fue declarado culpable en 2007 de asesinato en primer grado y sentenciado a muerte por el asesinato de Quatisha Maycock, ocurrido en noviembre de 1998. Según el Miami Herald, el caso volvió a los tribunales porque decisiones posteriores de la Corte Suprema de los Estados Unidos y la Corte Suprema de Florida invalidaron las sentencias impuestas sin la unanimidad del jurado. Por lo tanto, deberá celebrarse un nuevo juicio.
¿Qué le pasó a Quatisha Maycock?
Según documentos judiciales, Harrel Braddy conoció a la madre de la niña, Shandelle Maycock, en una iglesia. Como la mujer rechazó sus insinuaciones románticas, las secuestró a las dos. Shandelle fue llevada a un cañaveral aislado, donde la estranguló hasta que perdió el conocimiento y luego la abandonó; sobrevivió gracias a que logró pedir ayuda a un conductor.
La niña fue abandonada con vida cerca de la ruta Interestatal 75, en un tramo conocido como Alligator Alley ("callejón de los caimanes"), en el condado de Broward. Braddy declaró a los detectives que temía que la niña lo identificara y admitió, según documentos judiciales, que "sabía" que probablemente moriría. El cuerpo de Quatisha fue encontrado dos días después en un canal por unos pescadores.
La autopsia indicó que la niña sufrió mordeduras de caimán en el pecho y la cabeza mientras aún estaba vivo, aunque posiblemente inconsciente. El brazo izquierdo, que faltaba al momento del hallazgo del cuerpo, aparentemente había sido cercenado tras su muerte. El informe concluyó que la causa de la muerte fue un traumatismo contundente en el lado izquierdo de la cabeza.
En el juicio original, el entonces juez Leonard E. Glick describió el crimen como "una traición a las responsabilidades más básicas de los adultos", afirmando que "los adultos deben proteger a los niños de los monstruos, no ser los monstruos".
Ahora, Braddy podría enfrentar nuevamente la pena de muerte bajo la ley estatal de 2023, que permite la sentencia de muerte con el voto de al menos ocho de los 12 jurados.
O Globo/GDA