Agencia EFE
Hoy se llevan a cabo unas esperadas y cruciales elecciones en España, cuyo resultado más probable es una mayoría del Partido Popular (PP) y Vox, pero dentro del margen de incertidumbre de los sondeos caben otros resultados, desde un bloqueo (empate) a un Gobierno del Partido Socialista (PSOE).
España vivió ayer una jornada de reflexión previa a las elecciones generales en las que el bloque conservador, liderado por el PP, y el progresista, con el PSOE a la cabeza, pugnarán por sumar los apoyos suficientes para poder formar el próximo gobierno.
Si no lo consiguen por sí solos, y es lo que apuntan varias encuestas, cada uno de los dos partidos se verá abocado a intentar alcanzar una mayoría de gobierno tras pactar con su respectivo extremo en el espectro político: la formación de ultraderecha Vox en el caso del PP y la coalición de izquierdas Sumar en el del PSOE.
Los cuatro principales candidatos -el actual jefe de la oposición, Alberto Núñez Feijóo (PP); el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (PSOE); la vicepresidenta segunda del Ejecutivo, Yolanda Díaz (Sumar), y el líder de la extrema derecha, Santiago Abascal (Vox)- pasaron las horas previas a los comicios en familia, con amigos o practicando sus aficiones preferidas.
En el día de reflexión no está permitido hacer campaña ni publicar encuestas, aunque los últimos sondeos apuntaban a una victoria del PP, sin llegar a la mayoría absoluta, y a un repunte de los socialistas, pero no queda claro para quien será la tercera posición.
La última palabra la tendrán los 37.469.142 españoles que están llamados a votar, de los que 2,3 millones residen en el extranjero.
De los electores residentes en España, 1.639.179 podrán participar por primera vez en unas elecciones generales al haber cumplido 18 años desde la anterior votación, celebrada el 10 de noviembre de 2019. El voto joven será importante en el resultado final.
Las elecciones generales españolas, en las que se elige directamente a los representantes del Congreso y el Senado, se celebran cada cuatro años, salvo si el jefe del Ejecutivo dispone su disolución anticipada, tal y como ha ocurrido en esta ocasión.
El hecho de que estos comicios coincidan con las vacaciones de verano de los españoles ha propiciado que más de 2,47 millones de ciudadanos voten por correo, según los datos ofrecidos ayer por el organismo estatal de servicio postal.
Esa cifra constituye el 94,2 % de las solicitudes admitidas para esta modalidad de sufragio, el ratio más alto alcanzada en unas elecciones generales en España desde que hay registros estadísticos homologados (2008).
Hay en todo el país 549 candidaturas proclamadas al Congreso y 544 al Senado. De los resultados de estas elecciones dependerá también un posible cambio en el Gobierno que ejerza la presidencia rotatoria de la Unión Europea (UE), que ostenta España desde el pasado 1 de julio y durante todo este semestre.
La campaña hizo que se modificara parte del inicio de la agenda europea para no coincidir con la contienda electoral, manteniéndose la incógnita de quién liderará el Consejo de la UE tras los comicios.
Escenarios
El diario El País de España plantea que estas elecciones llegan con más incertidumbre de la que muchos anticipaban, y plantea una serie de escenarios.
El resultado más probable, tal como se mencionó, es una mayoría del PP y Vox, pero solo les da un 55% de probabilidades de sumar entre los dos. Es decir, casi la mitad de las veces el resultado será otro.
Las sorpresas son siempre una posibilidad, pero ya se saben algunas cosas con bastante seguridad, como que PP tiene pocas posibilidades de lograr la mayoría absoluta.
Un segundo escenario posible es un Gobierno de la izquierda. Algunas encuestas colocan la suma de PP y Vox con el 47% de los votos, cuatro o cinco puntos por delante de PSOE y Sumar (41%-42%). Pero si se movieran tres puntos, los dos bloques casi empatarían en votos, y el resultado en escaños sería similar al de 2019. Es decir, la mayoría en ese escenario sería una investidura de Pedro Sánchez, que solo necesitaría conseguir el apoyo del BNG, PNV, ERC y Bildu.
Este vuelco que necesita la izquierda puede venir de dos maneras: por tendencia o por error. La otra opción es que los sondeos hayan sobrestimando el voto de la derecha desde hace semanas y que se descubra el día de las elecciones.
Un tercer escenario es el bloqueo (empate o similar resultados); esto es, que la realidad sorprenda por la izquierda pero solo por uno o dos puntos. Si PP y Vox se imponen por dos o tres puntos en lugar de por cinco sobre el PSOE y Sumar, las opciones del PP para gobernar se complican. Los populares no tendrían fácil sumar 176 escaños con el partido de Santiago Abascal. Necesitarían buscar al PNV, que no parece en absoluto dispuesto.
Pero el PSOE tampoco tendría sencillo ganar la investidura. No le valdría repetir sus apoyos de 2019, sino que necesitaría los votos de Junts, seguramente, y quizá también de la CUP. Estos dos partidos podrían ser claves. Pero escenarios de bloqueo (empate) parecidos a este tienen alrededor del 20% de las probabilidades de ocurrir (una opción entre cinco).
Un cuarto escenario es un PP fuerte, si gana muchos más votos que Vox y, además, eso coincide con una izquierda menos movilizada de lo que ahora ven las encuestas. Sin embargo, los populares tienen difícil acercarse a la mayoría absoluta, incluso en un caso así. Si la derecha avanzara 1,5 puntos sobre la izquierda -que supondría un resultado buenísimo para los primeros- y además crece otro par de puntos en detrimento de Vox, podría rondar el 37,5% en votos. En ese escenario, los populares se elevarían hasta 157 escaños y reducirían a Vox a 27, pero siguen lejos de la mayoría absoluta y tampoco tendrían fácil lograr una investidura sin la extrema derecha.
La última sorpresa sería que el resultado sea exactamente el que parece más probable según los sondeos y análisis, con el PP y Vox alrededor de los 177 escaños; esto representaría una mayoría corta pero suficiente para gobernar.
Ideas y propuestas
Todas las formaciones políticas se proponen acabar con la saturación del sistema de sanidad de España, pero en realidad la mayoría de las competencias y el presupuesto están en manos de las comunidades.
Sobre la vivienda -problema enquistado y son consenso-, la izquierda pone el acento en el desarrollo de la ley que limita los alquileres y la construcción de pisos sociales, mientras que la derecha promete derogar la nueva norma y luchar contra la ocupación.
En relación a la sequía, Vox busca aprovechar el descontento del campo con propuestas de derribo de presas, mientras el PSOE señala que la eliminación de pequeños obstáculos en los ríos no tiene incidencia alguna en las reservas hídricas.
En inmigración, el PSOE evita concretar nuevas políticas que tengan que ver con el control de fronteras; el PP centra su propuesta en contratar a extranjeros muy cualificados.
En materia de políticas de igualdad, existe presión de Vox sobre el PP para revertir medidas y derechos que llevan años instaurados. El aborto, por ejemplo, es un derecho que se sigue matizando tras casi 40 años de regulación en España.
La izquierda busca garantizar la interrupción voluntaria del embarazo en la sanidad pública, mientras el PP insiste en la necesidad de permiso paterno para las menores, y Vox aspira a derogar la ley.
Las víctimas de la Guerra Civil y la dictadura (de edades muy avanzadas) temen que el PP y Vox, que prometen derogar la ley de memoria, paralicen la recuperación de los restos de las víctimas.
El PP quiere flexibilizar el Pacto Verde Europeo, y Vox promete abandonar el Acuerdo de París contra el cambio climático. El PSOE y Sumar, en cambio, abogan por avanzar más en la transición ecológica.
El PSOE y Sumar defienden su reforma laboral (que incluye el incremento del salario mínimo interprofesional), que el PP estuvo a punto de tumbar y ahora respalda. Vox apuesta por derogarla.
Analistas observan que la enseñanza ha desaparecido del debate político pese a que España es el segundo con mayor tasa de abandono escolar temprano en Europa.
En el exterior
Más de un millón de españoles residentes en países de América como Argentina, Estados Unidos, Cuba y México están llamados a votar en las elecciones generales en España, sin embargo, el registro del voto en el exterior en las sedes diplomáticas indica una baja participación pese a la supresión del “voto “rogado”.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística, a fecha de enero de este año, el país con más españoles inscritos en el exterior del continente americano es Argentina, con 477.465; seguido de Estados Unidos, con 192.766; Cuba, con 160.833, y México, con 155.543. Les siguen de cerca Brasil y Venezuela, con algo más de 136.000 españoles registrados. Argentina es el país del mundo donde reside la mayor colectividad española en el exterior. Según datos por el Ministerio de Asuntos Exteriores, de los 2,8 millones de residentes en el extranjero, 477.465 lo hacen en Argentina, casi 200.000 más que Francia, segundo de la lista.
Participación de españoles residentes en uruguay
La derogación del voto rogado en 2022 provocó alza electoral de los españoles residentes en Uruguay, que se acercaron al Consulado General de España en Montevideo para ejercer este derecho. Así lo indicaron participantes del proceso por el cual el Consulado recibió a los electores desde el sábado 15 de julio hasta el pasado jueves.
Consultada por EFE, la cónsul general de España en Uruguay, Victoria Scola, negó estar autorizada a brindar información sobre la cantidad de electores registrada.