PRESIDENTE VENEZOLANO 

El enojo de Maduro con los que lo equiparan con una dictadura

Incluyó a Mujica entre “estúpidos” que no ven democrático a su gobierno.

Maduro y Mujica. Foto: AFP
Mujica y Maduro durante una visita del expresidente uruguayo a Caracas. Foto: AFP

"Estúpidos”. Así calificó Nicolás Maduros a los que consideran que su gobierno en Venezuela es una dictadura. Y en ese casillero no duda en colocar incluso a los que más lo han defendido, como el expresidente José Mujica.

En una entrevista con el diario brasileño Folha de São Paulo, Maduro expresó que saldrá airoso “frente a las amenazas y locuras” de los mandatarios de Estados Unidos, Donald Trump, y Brasil, Jair Bolsonaro, a los que acusó de buscar una intervención militar en Venezuela. “No quiero hablar de guerra, quiero hablar de paz”, dijo.

Maduro calificó a Bolsonaro de “extremista ideológico”, una “especie de Hitler sudamericano”. “Es una estupidez que se declare admirador de (Augusto) Pinochet y diga que la revolución bolivariana es una dictadura”, agregó.

Maduró también calificó de “estúpidos” a todos los que dicen que “Venezuela es una dictadura”, incluido a José Mujica, que ha admitido que ese país vive bajo ese régimen. O Alberto Fernández, compañero de fórmula de Cristina Kirchner y favorito para ganar las elecciones del 27 de octubre en Argentina, quien afirmó que Venezuela tiene un gobierno autoritario.

A fines de julio, Mujica señaló que la situación en la que se encuentra Venezuela “no es otra cosa que dictadura”. “Es una dictadura, sí. Pero dictadura hay en Arabia Saudita, con un rey absoluto. Dictadura hay en Malasia, matan 25 tipos por día. Y la República Popular China, ¿qué me dicen? (...) Y le contesto con palabras del doctor Luis Alberto de Herrera: si tienen una dictadura, es muy suya y son ellos los que la tienen que resolver”, añadió.

“Decir que Venezuela es una dictadura es una estupidez histórica. El que lo diga es un estúpido”, sostuvo Maduro en la entrevista con el diario brasileño.

“¿Incluso Mujica?”, preguntó la periodista de Folha.

“Quien sea”, respondió.

“Alberto Fernández dijo que hubo abusos”, le recordó Folha.

“Quien lo diga, donde lo diga, es un estúpido. A Venezuela se la respeta; Venezuela es una democracia sólida, amenazada, asediada. En el momento en el cual Venezuela sufre su mayor asedio, atacarla desde la izquierda o la centroizquierda es una cobardía contra un pueblo noble, que supo resistir y va a seguir resistiendo y venciendo con los votos”, insistió Maduro.

El presidente venezolano justificó la situación económica de su país al declarar que Venezuela “es torturada”, “perseguida” y “sometida a una persecución financiera, comercial” y acusó a la oposición de querer “derribar inconstitucionalmente la revolución”.

“Nosotros en Venezuela tenemos una oposición peor que Bolsonaro, a la derecha de Bolsonaro, que tiene el objetivo de derribar inconstitucionalmente la revolución”, subrayó.

Maduro también comentó la decisión de doce países de apoyar la activación del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), mecanismo de defensa regional.

El presidente venezolano consideró que se trata de un “tratado muerto”, pero precisó que en caso de una intervención militar la Fuerza Armada Nacional Bolivariana “está más unida que nunca”.

Maduro recordó que recientemente ordenó “un conjunto de ejercicios militares” con el fin de prepararse “para defender nuestra tierra” y acusó a Colombia de crear acusaciones falsas para provocar un “ataque al territorio venezolano”.

Guaidó hasta el fin de la “usurpación”.

La oposición venezolana, que controla el Parlamento, acordó ayer martes que el diputado Juan Guaidó, a quien más de 50 países reconocen como #presidente encargado, se mantenga al frente de la Asamblea Nacional hasta que “cese la usurpación” de Nicolás Maduro. Mediante un documento votado de forma unánime en la primera sesión ordinaria después del receso, los partidos de oposición decidieron que Guaidó continúe en el cargo, que se debe renovar en enero próximo y que, luego de un acuerdo de 2015, correspondía a otro diputado. Guaidó es un ingeniero de 36 años e integrante de Voluntad Popular, el partido de Leopoldo López.

La renovación de Guaidó se da luego de que el régimen de Maduro anunciara el regreso al Parlamento de los diputados chavistas. Sin embargo, esto no sucedió.

EFE constató que ninguno de los más de 50 legisladores de la coalición oficialista Gran Polo Patriótico se presentó a la sesión ordinaria de ayer. El lunes, el chavismo lanzó una mesa de diálogo nacional junto a un sector minoritario de la oposición, que controla menos de 10 escaños del total de los 167 que hay en la Cámara.

A través de este nuevo proceso se acordó el regreso “inmediato” del chavismo al Parlamento y una iniciativa para designar un nuevo órgano electoral, y la liberación de presos políticos.

El vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV, la principal fuerza oficialista), Diosdado Cabello, dijo que el chavismo volvería a las sesiones, que abandonó en 2017, y que apoyaba la nueva iniciativa de diálogo de Maduro.

“Motivación política” en pedido de extradición

La Audiencia Nacional de España rechazó extraditar a Estados Unidos al exjefe de inteligencia militar de Venezuela acusado por narcotráfico al encontrar “una motivación política” en la petición, según la sentencia divulgada ayer. El exgeneral Hugo Carvajal fue liberado el lunes de una prisión en España. En la decisión, el alto tribunal encontró que el general venezolano, acusado también por Estados Unidos de trabajar en la entrega de armamento y protección para el tráfico de drogas del grupo guerrillero FARC, actuaba como responsable de la inteligencia militar venezolana, y concluyó que la conducta de Carvajal debe calificarse como “delito militar”, por cumplir órdenes bajo los gobiernos de Nicolás Maduro y Hugo Chávez.

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