El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, mantiene un sólido respaldo popular al registrar una aprobación del 85,5% en mayo de 2026, según reveló una reciente encuesta telefónica. Aunque la cifra es sumamente alta, representa un descenso frente al 91,9% alcanzado en enero pasado. A cuatro meses de iniciar la campaña electoral, el mandatario conserva su hegemonía política basada en la seguridad pública, mientras que la economía emerge como el principal foco de insatisfacción y duda entre la ciudadanía.
El éxito de la estrategia gubernamental contra la criminalidad continúa siendo el pilar que sostiene la popularidad del Ejecutivo. De acuerdo con el estudio, el 28,6 % de los consultados aprueba la gestión de Nayib Bukele específicamente por la mejora en la seguridad, mientras que un 20,7 % destaca el combate a las pandillas como el logro más relevante. En términos generales, el 86,5 % de los salvadoreños considera que el gobierno está ayudando a resolver los problemas de violencia, una percepción que, si bien bajó levemente desde enero, sigue siendo mayoritaria.
En la comparativa histórica, el desempeño de Bukele supera ampliamente a sus predecesores. Mientras que él mantiene promedios anuales de aprobación superiores al 85 %, expresidentes como Elías Antonio Saca, Mauricio Funes o Salvador Sánchez Cerén registraron niveles significativamente menores en periodos similares de sus mandatos. No obstante, entre quienes critican la actual administración, un 8,4 % señala su preocupación por las acciones vinculadas al régimen de excepción y las denuncias de capturas arbitrarias.
Desafíos económicos
A pesar del optimismo en materia de orden público, la crisis económica comienza a erosionar la percepción sobre el cumplimiento de las metas oficiales. El 15,8% de la población identifica la falta de mejora en la economía como el principal fracaso del gobierno. Por primera vez en la serie reciente, los indicadores muestran una división marcada: solo el 34,8% opina que el presidente ayuda a resolver los problemas económicos, mientras que un 26,9% afirma que no lo hace y un 34,3% considera que lo hace solo en parte.
Esta sensación de estancamiento impacta directamente en la credibilidad del discurso oficial. La encuesta refleja que el porcentaje de ciudadanos que creen que el mandatario cumple sus promesas cayó 17,6 puntos porcentuales desde enero, situándose en un 46,6%. Las principales críticas en este ámbito se centran en el costo de la vida y la falta de generación de empleo, factores que podrían marcar la agenda de cara a los próximos comicios.
El estudio, que incluyó 1.200 entrevistas a nivel nacional, concluye que el escenario político salvadoreño sigue dominado por la figura presidencial, pero advierte que el bienestar financiero de los hogares será el terreno donde se libre la próxima batalla por la opinión pública.
Con información de La Prensa Gráfica (GDA)