POR LA INVASIÓN RUSA
Rusia dice que las sanciones buscan que caiga en default.
Con Rusia en riesgo de default y la economía de Ucrania devastada por la guerra, el Fondo Monetario Internacional (FMI) alertó ayer lunes sobre los riesgos de una crisis alimentaria a nivel mundial, en línea con las advertencias de la ONU.
Rusia acusa a los países occidentales de intentar provocar un default con las sanciones económicas que congeló sus activos en el extranjero.
Desde hace dos décadas, y sobre todo desde la crisis de 2014, Rusia se ha esforzado en construir una buena salud financiera, con un ratio de endeudamiento muy bajo y reservas de más de 600.000 millones de dólares acumuladas gracias al petróleo.
Pero ahora, como represalia por la invasión militar rusa en Ucrania, la parte de esas reservas en el extranjero, unos 300.000 millones de dólares, están congeladas por las sanciones occidentales.
Un reto para Rusia a la hora de hacer frente a varios pagos de deuda en divisas que vencen en marzo y abril.
Ucrania
Por su lado, el gobierno ucraniano se mantiene funcional, el sistema bancario estable y la deuda viable a corto plazo, pero la guerra provocada por Rusia hunde a Ucrania en una recesión sin precedentes. El conflicto también pone en peligro la seguridad alimentaria mundial, advirtió el FMI.
“Como mínimo”, el PIB ucraniano se contraerá en torno a un 10% en 2022 suponiendo una “resolución rápida” de la guerra y gracias a una ayuda internacional “sustancial”, según el FMI.
La incertidumbre que rodea a estas proyecciones es “enorme”, subraya la institución. Y, si el conflicto se estancara, según la historia de las guerras pasadas en Líbano, Irak, Siria o Yemen, el PIB de Ucrania podría caer entre un 25 y un 35%, mucho más que la contracción del 10% registrada en 2015 en el contexto de la guerra de Crimea.
El año pasado, el crecimiento de Ucrania fue sin embargo del 3,2%, impulsado por la demanda interna y las exportaciones. Pero desde la invasión del país por parte del ejército ruso el 24 de febrero, “la economía ucraniana ha cambiado radicalmente”, subrayó Vladyslav Rashkovan, director ejecutivo del FMI en representación de Ucrania.
A pesar de los daños provocados por la guerra, el gobierno ucraniano y el país han seguido funcionando hasta ahora. “Los bancos están abiertos, incluso funcionan los fines de semana”, señaló Rashkovan. El FMI estima que, en el corto plazo, la sostenibilidad de la deuda ucraniana “no parece estar amenazada”.
Más allá de las pérdidas humanas y económicas, el FMI está preocupado por las consecuencias en todo el mundo, en especial en África.
Esto se debe a que Ucrania, el “granero de Europa”, y Rusia, se encuentran entre los mayores exportadores de trigo del mundo. Entre ambos concentran alrededor de un tercio del comercio mundial del cereal. Cuanto más dure la guerra, más exportaciones se verán comprometidas, con un impacto en las reservas actuales y futuras.
“La guerra en Ucrania significa hambre en África”, lamentó Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI, en CBS News el domingo. (AFP, EFE)