El dinero en Suiza de los amigotes de Putin

Vladimir Putin. Foto: AFP
Russian President Vladimir Putin arrives to chair a Security Council meeting via a video link in Moscow on February 25, 2022. (Photo by Alexey NIKOLSKY / SPUTNIK / AFP)
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DESDE GINEBRA

La neutralidad llevó a que Suiza, tras la Segunda Guerra, fuera cuestionada por las potencias vencedoras porque sus bancos aceptaron oro alemán de origen dudoso.

En 2020 llegaron a bancos de Suiza 2.500 millones de dólares provenientes de Rusia. Ahora el gobierno helvético asegura que Suiza no será una vía por la que se eludirán las sanciones que la Unión Europea (que el país no integra) adoptará en represalia por la invasión rusa a Ucrania. Está por verse si esto se cumplirá. Un estudio de la consultora Ernst & Young de 2020 indicó que los administradores de fondos rusos preferían masivamente (en el 98% de los casos) a Suiza como refugio para el dinero de sus clientes.

La banca de Suiza tiene fama de ser opaca. El país adoptó en la década de los años 30 del siglo pasado un rígido secreto bancario que en el siglo XXI debió flexibilizar, en gran parte por la presión de Estados Unidos que había detectado que magnates norteamericanos evadían al fisco a través de Suiza. La reciente difusión de los “Swiss Papers” que revelaron que Crédit Suisse, el segundo banco del país, ha captado durante décadas millones de dólares de sátrapas de todo el mundo evidenció que el problema sigue ahí.

Zurich es la principal plaza financiera de Suiza pero la segunda es Ginebra donde hay muchas empresas que se dedican a la comercialización de materias primas. El diario local La Tribune de Geneve informó que el 80% de las materias primas rusa (petróleo, metales, granos) se venden a través de Ginebra, del cantón de Zoug (en la zona de habla alemana) y en Lugano (en el cantón de habla italiana de Ticino).

Es cierto que a los oligarcas rusos que recurrían a Suiza todo se les volvió un poco más difícil en 2014 cuando Occidente adoptó sanciones tras la invasión a Crimea.

Por ejemplo, Gennady Timchenko, un multimillonario amigo de juventud de Putin, debió vender su parte en la intermediaria para ventas de petróleo Gunvor, que tenía su sede en Ginebra. Su familia, de todos modos, sigue viviendo en una suntuosa casa en Cologny, en el cantón de Ginebra, que tiene cancha subterránea de tenis.

Otro sancionado entonces fue Matthias Warnig, antiguo agente de espionaje de la desaparecida República Democrática de Alemania, que conoce a Putin hace más de 30 años y que dirige en el cantón de Zoug una filial de Gazprom, la empresa estatal rusa de gas natural, clave para la supervivencia económica del régimen ruso. Muy cerca tiene su mansión de 116 millones de dólares, Dinara Kilibayeva, hija de Nursultan Nazarbayev, ex hombre fuerte de Kazajistán.

En marzo de 2014 Arkady y Boris Rotenberg, amigotes de Putin, sacaron 120 millones de dólares de la banca privada ginebrina Pictet y se los llevaron a Moscú antes de que se les aplicaran sanciones. Lo mismo hizo Serguei Roldugin, un violoncellista también cercano a Putin, que sacó millones de dólares de Zurich.

La Unión Democrática de Centro, el partido de la derecha suiza más populista y dura, muy fuerte en algunos cantones de habla alemana, ya avisó que el país debe permanecer fiel a su neutralidad, que data de 1815, y abstenerse por lo tanto de adoptar sanciones contra ningún otro estado.

Esa neutralidad llevó a que Suiza, tras la Segunda Guerra Mundial en la que no participó, fuera cuestionada muy duramente por las potencias vencedoras de aquel conflicto porque sus bancos aceptaron oro alemán de origen muy dudoso.

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