EE.UU. e Irán inician una nueva ronda de negociaciones, entre amenazas, reclamos y fuerte presión de Israel

Las conversaciones indirectas se llevarán a cabo en Suiza y abarcarán temas sobre el desarme nuclear, el apoyo iraní a grupos terroristas regionales y otros que inquietan a Occidente.

Abbas Araghchi
Ministro. Abbas Araghchi durante el Foro Al-Jazeera en Doha.
Foto: AFP

El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abás Araqhchi, viajó ayer domingo a Suiza para un segundo ciclo de conversaciones sobre el programa nuclear iraní con Estados Unidos. Mientras tanto, Israel también plantea su posición y exigencias.

Por lo pronto, la cancillería de Irán informó que “las conversaciones indirectas entre Irán y Estados Unidos sobre el tema nuclear se celebrarán el martes con la mediación” de Omán. Araqhchi “viajó a Ginebra ayer para dirigir la delegación diplomática y técnica que conducirá la segunda ronda de diálogo sobre el programa nuclear y sostendrá consultas diplomáticas”, indicó el ministerio.

Durante su visita a Ginebra, se espera que Araqhchi mantenga conversaciones con los ministros de Relaciones Exteriores de Suiza y de Omán, y que también se reúna con el director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OEIA), Rafael Grossi, según la cancillería iraní.

Estados Unidos e Irán reanudaron las conversaciones sobre el programa nuclear a inicios de febrero, meses después de que un anterior intento de diálogo fuera desbaratado cuando Israel inició una guerra sin precedentes contra la república islámica en junio del año pasado. El conflicto se extendió durante 12 días y Estados Unidos participó en los bombardeos.

La reanudación de las conversaciones en febrero se produjo en medio de las amenazas de Estados Unidos de una acción militar, después de que Washington movilizara el portaaviones “USS Abraham Lincoln”. Las últimas conversaciones se produjeron después de que Washington amenazara a Teherán con una acción militar y desplegara un grupo de portaaviones en la región, primero como respuesta a la sangrienta represión contra el movimiento de protesta en enero y, después, para presionar a Teherán con el fin de alcanzar un acuerdo.

Los países occidentales e Israel acusan a Irán de intentar dotarse de armas nucleares, algo que Teherán niega, ya que afirma que su programa nuclear tiene fines civiles, como la generación de energía. Además del tema nuclear, Estados Unidos e Irán difieren en el alcance de las negociaciones, que para Teherán deben quedar circunscritas al tema nuclear. Sin embargo, Washington e Israel insisten en que se debe limitar el programa de misiles balísticos iraní y que debe cesar su apoyo a grupos armados en Oriente Medio.

Nuevas garantías

Netanyau afirmó también, ayer domingo, que una de las condiciones que Israel pone para un acuerdo entre Estados Unidos e Irán es que Irán limite a 300 kilómetros el alcance de sus misiles balísticos. En un acto celebrado en Jerusalén, Netanyahu reafirmó que un acuerdo debe tener varios componentes: que todo el material de enriquecimiento de uranio salga del país, que se desmantele su infraestructura para hacerlo, que se limite a 300 kilómetros el alcance de sus misiles y que Irán deje de financiar “el eje del terror”, en referencia a grupos terroristas omo Hezbolá.

Netanyahu afirmó además que el grupo terrorista palestiono Hamás debe entregar sus armas ligeras en Gaza porque ya “prácticamente” no posee armas pesadas en el enclave palestino: “El arma pesada, la que causa más daño, se llama AK-47”, dijo.

Según Netanyahu, la segunda fase del plan de alto el fuego en Gaza del presidente de EE.UU., Donald Trump, implica el desarme total de estos terroristas.

Con información de AFP y EFE

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