Centenares de moscovitas se acercaron ayer al cementerio de Troyekurovo de la capital rusa para dar el último adiós al bloguero militar Vladlén Tatarski, asesinado en un atentado con bomba el pasado día 2, y que fue despedido con honores militares.
Durante el funeral de Tatarski el féretro del conocido bloguero fue custodiado por una guardia de honor de cinco militares. Una vez que los restos de Tatarski fueron enterrados con música patriótica, se dispararon salvas en su honor. Cerca del ataúd fueron colocadas sus condecoraciones recibidas a título póstumo de las autoridades y la compañía militar Wagner.
El jefe del Grupo Wagner, Yevgueni Prigozhin, también asistió a los funerales, pero lo hizo antes de la llegada del público, según medios rusos.
También acudió a la ceremonia de despedida de Tatarski el líder del Partido Liberal Democrático de Rusia, Leonid Slutski. A la vez, medios independientes denunciaron la imposibilidad de acceder al lugar del entierro para realizar una cobertura del funeral.
Tatarski fue asesinado en un atentado con bomba el pasado 2 de abril en San Petersburgo, donde daba un coloquio ante decenas de seguidores de sus redes sociales.
Cerca de 40 personas resultaron heridas en la explosión, que las autoridades calificaron de ataque terrorista, orquestado por los servicios especiales ucranianos y la oposición rusa. La presunta autora material del ataque, una joven rusa identificada como Daria Trépova, fue detenida ese mismo día y acusada de terrorismo.
Tatarski, de 40 años, nació en la región ucraniana de Donetsk y combatió en 2014 en el bando prorruso contra el ejército de Kiev. Tras el inicio de la campaña bélica rusa en 2022, fue corresponsal de guerra y se hizo famoso por declaraciones polémicas en las que sugería que todos los medios valen para conseguir la victoria rusa en Ucrania, independientemente del número de víctimas.
Regresan los niños
Un grupo de 31 niños regresó a Ucrania tras haber sido llevado de manera ilegal a Rusia desde territorios ucranianos ocupados por el ejército ruso, indicó ayer una organización caritativa. “Hoy damos la bienvenida a otros 31 niños, que habían sido trasladados de manera ilegal a Rusia desde territorios ocupados”, aseguró en las redes sociales Mykola Kuleba, al frente de la asociación Save Ukraine.
Estos niños vivían en las regiones de Járkov (nordeste) y Jersón (sur), ocupadas por el ejército ruso hace un año y liberadas por el ucraniano el pasado otoño, precisó esta asociación estatal, que combate lo que considera como deportaciones ilegales de menores. Según Save Ukraine, este grupo de niños llegó el pasado viernes a territorios ucranianos controlados por Kiev. Según imágenes proporcionadas por la organización, cruzaron la frontera a pie y luego tomaron un autobús para continuar con su viaje.
Kuleba elogió a las “madres heroicas” que viajaron a territorios rusos, o controlados por los rusos, para recuperar a sus hijos en una de las misiones “más difíciles” de esta asociación caritativa.
Durante ese viaje, una anciana que quería recuperar a dos de sus nietos murió a causa del “estrés”, explicó Kuleba.
Según el responsable de la asociación, las madres ucranianas fueron “interrogadas durante 13 horas” por agentes de los servicios secretos rusos. Según Kiev, más de 16.000 niños ucranianos fueron deportados a Rusia desde que empezó la invasión rusa, el 24 de febrero del año pasado. Moscú niega estas acusaciones y asegura que trasladaron a los niños a territorios rusos para que estuvieran a salvo de los horrores de la guerra.
Con información de EFE y AFP