Las obras de infraestructura hídrica destinadas a garantizar la distribución de agua en el noreste de Brasil alcanzaron una fase decisiva de concreción. Con una extensión planificada de 145,3 kilómetros, los trabajos del Cinturón de Agua de Ceará se encuentran con un 92 % de ejecución. La megaobra hidráulica permitirá conducir el recurso extraído de la cuenca del río San Francisco hasta los embalses clave y los municipios con mayor riesgo de escasez del estado.
Avances en la infraestructura del Cinturón Agua de Ceará
La estructura fue ideada para habilitar un mayor caudal de las corrientes derivadas desde el Proyecto de Integración del Río San Francisco en territorio cearense, según la Secretaría de Recursos Hídricos de Ceará. El trazado actual, correspondiente al Trecho 1, comprende una combinación de canales a cielo abierto, túneles y sifones diseñados para operar íntegramente por gravedad con una capacidad máxima de flujo de hasta 30 metros cúbicos por segundo. Eso ayudará a satisfacer la necesidad de agua de ciudades pobladas de Brasil como Fortaleza.
El sistema capta los volúmenes de agua en la represa de Jati, ubicada en la región hidrográfica del río Salgado, y proyecta su recorrido hasta las nacientes del río Cariús, en el municipio de Nova Olinda, perteneciente a la región del Alto Jaguaribe.
Según informaciones de la Secretaría de Recursos Hídricos de Ceará, el recorrido total del Trecho 1 está fragmentado en cinco bloques operativos para optimizar la construcción:
- Lote 1: comienza en la toma de agua de Jati y cruza los municipios de Porteiras y Brejo Santo. Abarca 33,45 kilómetros de canales y 5,53 kilómetros de sifones.
- Lote 2: continúa desde Brejo Santo, atraviesa Abaiara y Missão Velha, finalizando en Barbalha. Suma 28,06 kilómetros de canales y 2,88 kilómetros de sifones.
- Lote 3: inicia su trazado en Barbalha, transita por Juazeiro do Norte y concluye en Crato, integrando 25,34 kilómetros de canales y 8,89 kilómetros de sifones.
- Lote 4: se desplaza desde Crato hasta la travesía del río Cariús en Nova Olinda, con 28,63 kilómetros de canales y 2,92 kilómetros de sifones.
- Lote 5: comprende las perforaciones subterráneas compuestas por nueve túneles distribuidos en los lotes anteriores, sumando 5,82 kilómetros de túneles y 3,76 kilómetros de canales adicionales.
Impacto hídrico en la región de Cariri y embalses estratégicos
La puesta en marcha de esta canalización ofrece beneficios directos para la región de Cariri, la segunda zona con mayor densidad demográfica y peso económico de Ceará. El acuífero Missão Velha, manantial subterráneo histórico que abastece a la población local, comenzó a mostrar las primeras señales de haber alcanzado el límite de su capacidad de explotación. La llegada del recurso superficial alivia la presión sobre este acuífero crítico y asegura el suministro de agua a largo plazo para las comunidades vecinas.
Paralelamente, el trayecto impulsa la eficiencia en la conducción hídrica hacia las dos mayores reservas de agua del estado de Ceará. El sistema facilita la transferencia del caudal transportado hacia el embalse Orós y refuerza el abastecimiento del embalse Castanhão, la reserva más grande de la región.
Finalmente, las autoridades prevén articular el tramo final de esta infraestructura con las conducciones del Programa Malha d’Água. Esta conexión permitirá captar el agua tratada en Crato o Nova Olinda para distribuirla hacia localidades con vulnerabilidad hídrica severa, tales como Araripe, Campos Sales y Salitre.
Un proyecto aún más ambicioso
Para 2040, Brasil espera expandir este proyecto para dejar en funcionamiento un sistema de aproximadamente 1.300 km de canales de distribución de agua que llegarán a otras zonas remotas en el interior del país.
Con este megaproyecto, el gigante sudamericano intenta hacer frente a las consecuencias presentes y futuras del cambio climático y combatir la sequía en las regiones más vulnerables del país.
Este contenido fue hecho con la asistencia de inteligencia artificial y verificado por un periodista de El Pais.