A cinco meses de las elecciones en Brasil, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva no está pasando por su mejor momento político. Las encuestas ya no hablan de una clara victoria de Lula, como anticipaban a fines de 2025. Y esta semana el Congreso le asestó dos duros golpes: primero rechazó votarle la venia a su principal candidato para el Supremo Tribunal Federal (STF), y luego levantó el veto a la reducción de la pena al expresidente Jair Bolsonaro.
“Se acabó”
El miércoles, el Senado rechazó a Jorge Messias, candidato de Lula, para ocupar un asiento en STF, en una derrota histórica para el mandatario.
Messias, abogado general del Estado y una figura muy cercana a Lula, necesitaba el voto favorable de 41 senadores, pero registró 42 votos en contra y 34 a favor.
Se trata del primer nominado al STF rechazado por el Senado en más de 100 años: no sucedía desde 1894.
“El gobierno de Lula se acabó, el gobierno no tiene gobernabilidad, el gobierno ya no tiene el respeto de nadie”, dijo el senador Flávio Bolsonaro, hijo mayor de Jair Bolsonaro y precandidato de la derecha a las elecciones de octubre.
Lula, de 80 años, prevé disputar las elecciones en busca de un cuarto mandato. Las encuestas ubican al presidente en un empate técnico con Flávio Bolsonaro.
La candidatura de Messias se convirtió en un referendo sobre el gobierno y la actuación del STF, que condenó por golpe de Estado a Jair Bolsonaro. La derrota “tiene que ver con la circunstancia de la política” y “una votación presionada por el proceso electoral”, dijo el senador oficialista Randolfe Rodrigues.
En 2025, el STF sentenció a 27 años de prisión a Jair Bolsonaro por intentar supuestamente un golpe de Estado contra Lula tras perder las elecciones de 2022.
“Cuánto más tiempo pasa, más evidente resulta la farsa que hubo en ese juicio”, dijo antes de la votación Flávio Bolsonaro.
El hijo del expresidente y otros senadores también enfatizaron durante el debate la necesidad de reformas profundas en el STF, cuestionado por supuestos vínculos entre algunos de sus jueces y un banquero acusado por un fraude multimillonario. “Nada personal contra él (Messias), sino contra lo que representa en este momento”, explicó el senador opositor Rogerio Marinho.
De su lado, el senador oficialista Weverton Rocha recordó que Lula “ya había dicho que no va a tener otro nombre” como candidato al STF. “Creo que de aquí a las elecciones ya no debería hablar más de eso”, afirmó Rocha.
La postulación de Messias originó grandes resistencias desde que Lula lo presentó en noviembre, por delante del expresidente del Senado Rodrigo Pacheco.
Lula, como mantiene tensas relaciones con el Legislativo, tardó cinco meses en proponer a Messias para dar tiempo a entablar negociaciones que a la postre resultaron infructuosas.
La derrota expone la fragilidad de la coalición de partidos que apoya al Gobierno de Lula.
“Esto tiene un impacto muy fuerte contra Lula. Es una prueba de la quiebra de su viabilidad política, de la sustentación política de Lula en el Congreso”, dijo Flávio Bolsonaro tras la votación.
Desempleo en mínimo histórico, pero en alza
La tasa de desempleo en Brasil subió al 6,1% de la población activa en el trimestre concluido en marzo, pero se mantiene como un mínimo histórico para ese periodo desde que empezaron los registros.
El indicador de desocupación aumentó en 0,3 puntos porcentuales en relación con febrero, en la que fue la tercera subida consecutiva, según datos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE). Los desempleados crecieron hasta los 6,6 millones de personas, mientras que la población ocupada se ubicó en 102 millones. Asimismo, el índice de informalidad fue del 37,3% de la población, una leve reducción respecto al 38% registrado en el trimestre concluido en febrero. Desde que tocó fondo en diciembre, con un 5,1% de desocupación, el desempleo ha subido un punto, reflejo del periodo de desaceleración que atraviesa Brasil en este inicio de año. Brasil creció un 2,3% en 2025 tras haberse expandido un 3,4% en 2024, y para este año se estima un crecimiento de en torno al 1,6%.
Veto levantado
La segunda derrota de Lula en el Congreso esta semana fue el levantamiento del veto a una ley que reduce la pena de prisión a Jair Bolsonaro.
Por 318 contra 144 votos en Diputados y 49 contra 24 en Senadores, los legisladores anularon el veto de Lula a una ley que altera la forma de calcular tiempos de cárcel, en beneficio de Bolsonaro y otros condenados por el intento de golpe.
Durante la sesión parlamentaria, los gritos, ofensas y burlas de ambos lados llevaron al presidente del Senado, Davi Alcolumbre, a amenazar con suspender la votación.
Finalmente el procedimiento siguió adelante y, tras la victoria de la derecha, Alcolumbre y Flávio Bolsonaro se abrazaron.
Los congresistas de la oposición celebraron la victoria saltando y coreando la palabra “libertad”. También cantaron el nombre del precandidato presidencial Flávio Bolsonaro.
“Agradezco a los diputados y senadores por este regalo de cumpleaños tan especial, derribando el veto al proyecto de ley de la dosimetría”, escribió en la red social X el senador Bolsonaro, cuyo cumpleaños 45 coincidió con la histórica sesión.
En un mensaje transmitido posteriormente en las redes sociales por el Día de los Trabajadores, Lula no mencionó las derrotas de su gobierno en el parlamento.
La llamada “ley de dosimetría” puede favorecer con una reducción de la pena a Bolsonaro y otros procesados por los hechos del 8 de enero de 2023.
Según la norma previa, Bolsonaro, en prisión domiciliaria debido a sus recurrentes problemas de salud, no podría optar por beneficios procesales hasta 2033. Con el levantamiento del veto, ese plazo puede reducirse. Los abogados del exmandatario deberán formular un pedido para que el tribunal supremo recalcule las condiciones de la pena.
Sindicatos plantean reducir jornada laboral
Las principales centrales sindicales de Brasil insistieron ayer viernes, en el Día del Trabajo, en la reducción de la jornada laboral en marchas con poca concurrencia realizadas en San Pablo y que por segundo año consecutivo se celebraron sin la presencia del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
La plaza Franklin Roosevelt, en el centro de la capital paulista, fue uno de los escenarios más concurridos, con unas quinientas personas, la mayoría armadas con carteles que pedían el fin de la jornada 6x1 -seis días de trabajo por uno de descanso- y la regulación del trabajo en plataformas digitales.
Manoel Elídio Rosa, conocido como Mané Bardi, bancario y dirigente de la Intersindical, destacó que el Primero de Mayo es un día histórico para reivindicar conquistas. “Estamos aquí para exigir el fin de la escala 6x1, sin reducción de salario y con más tiempo para la vida familiar. Es una lucha por la democracia y por los derechos de los trabajadores”, afirmó.
La reducción de la jornada a cinco días es una demanda histórica de sindicatos, y se transformó en una de las principales banderas del programa de Gobierno en este año electoral, en el que Lula aspira a un cuarto mandato no consecutivo.
El Gobierno ya envió con carácter urgente al Congreso un proyecto de ley que busca la reducción de la jornada laboral de 44 a 40 horas semanales sin disminución salarial y garantizar dos días de descanso remunerado. No obstante, patronales como la Confederación Nacional del Comercio de Bienes, Servicios y Turismo (CNC) han advertido sobre posibles impactos en los costos operativos si se aprueba el proyecto
Con información de EFE y AFP