El presidente saliente Laurent Gbagbo, exhortó hoy a sus fieles seguidores a tomar los símbolos del poder del país, el Palacio Presidencial y la TV del Estado, en un intento por seguir en el poder y no dárselo al ganador de las elecciones en Costa de Marfil, Alassane Ouattara.
En la enésima jornada convulsiva en el país, donde, cada vez está más aislado diplomáticamente, económicamente y militarmente debilitado, Gbagbo pidió a los soldados pelear hasta la muerte y a los civiles transformarse en "escudos humanos" para defenderlo.
Ningún éxito tuvieron entonces hasta ahora las duras posiciones adoptadas por Estados Unidos que, a través la secretaria de Estado Hillary Clinton, ordenó a Gbagbo retirarse "inmediatamente" del cargo visto que su postura rígida y sin diálogo está llevando a precipitar al país a la "anarquía".
Ni siquiera los pedidos del secretario de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, tuvieron buen fin, tanto que los responsables de la misión de la ONU (ONUCI) decidieron hoy transferir al personal no esencial de Abidjan, capital económica del país, a Bouake, segunda ciudad por importancia y cuartel general de Ouattara, ganador de las elecciones de noviembre pasado, y reconocido como presidente por la comunidad internacional.
Una remoción "temporal" -fue resaltada- para evitar otros ataques después de aquellos repetidos en los últimos días contra los cascos azules y las oficinas en Abidjan.
No se limitaron los reclamos en cambio de los franceses de la "Liocorno", la otra misión extranjera presente en Costa de Marfil.
Los militares tomaron hoy el control del aeropuerto de Abidjan para permitir a los extranjeros que quieran dejar el país tomar vuelos especiales, organizados para sustituir aquellos de línea suspendidos desde los otros días, explicó un portavoz de Liocorno.
Virulenta fue la reacción de Gbagbo contra los franceses, ya que -afirmó- "actúan como una fuerza de ocupación fuera de cualquier mandato de Naciones Unidas".
En el mismo momento, en París, el presidente Nicolas Sarkozy estaba en una reunión con la cúpula militar y políticos para "hacer un balance de la situación", solicitado por Ouattara que, -sobre terreno militar- tiene el control de gran parte del país, pero no logra dar "el golpe de gracia" a su adversario.
Por ello Ouattara espera una mayor participación de Francia y la ONU.
En tanto la situación en el país quedó explosiva pero también poco verificable sobre el campo.
Desde Abidjan los civiles lamentan las escasas materias primas y víveres, mientras que en Duokoue hay cientos de víctimas denunciadas por varias organizaciones que pasan de los 330 declarados por la ONU a los 800 por la Cruz Roja Internacional. (ANSA).