Bulgaria adoptó el euro este jueves 1 de enero de 2026 y se convirtió así en el 21º país en integrarse a la moneda única europea. A la medianoche del miércoles, el pequeño Estado balcánico de 6,4 millones de habitantes se despidió de 2025 y de su moneda, la leva, en circulación desde finales del siglo XIX.
Miles de personas desafiaron las temperaturas bajo cero para asistir al tradicional concierto de Nochevieja, organizado por el Ayuntamiento de Sofía frente al antiguo Palacio Real.
En la fachada de la sede del Banco Nacional de Bulgaria, situada en la misma plaza, se proyectaron monedas de euro búlgaras sobre el edificio tras la llegada del 2026.
"La introducción del euro es el último paso para la integración de Bulgaria en la Unión Europea", declaró el presidente prorruso Rumen Radev en su discurso televisado unos minutos antes de medianoche, lamentando sin embargo que los búlgaros no hubieran sido consultados mediante referéndum sobre esta decisión que ha dividido al país.
Se trata de un paso histórico para el país más pobre de la UE que llega en un contexto marcado por el entusiasmo de una parte de la sociedad, los temores de otra y una profunda crisis política interna.
La mayoría de los puestos del "Mercado de las mujeres", el más grande y antiguo de la capital, en Sofía, ya mostraban antes del cambio los precios en leva y en euros.
"Todo Europa se las arregla con el euro. Nosotros también saldremos adelante", comentó Vlad, jubilado de 66 años que fue a comprar bengalas y fruta para la cena de Año Nuevo.
"Lo importante es que Bulgaria siga en Europa y se aleje de Moscú", añadió.
Temor de los búlgaros por una aceleración de la inflación
Muchos búlgaros temen que la introducción del euro conduzca a una espiral inflacionaria. Los productos alimentarios ya encarecieron un 5% interanual en noviembre, según el Instituto Nacional de Estadística.
La principal preocupación es que el comercio aproveche el cambio para aumentar los precios de forma encubierta.
La Ley del euro establece el tipo de cambio fijo y tipifica como delito cualquier variación indebida, obligando además a que los redondeos sean siempre a favor del cliente.
Las mayores dificultades, sin embargo, se prevén entre las personas de edad avanzada, especialmente en zonas rurales y remotas.
En el poblado de Darzhava, en Bulgaria central, donde viven unas 60 personas, todas jubiladas, no hay cajero automático ni posibilidad de pagar con tarjeta.
“La gente sufrirá confusiones porque la mayoría jamás ha visto billetes de euros”, explicó el alcalde, Ivan Todorov, en declaraciones telefónicas a EFE.
“Temo confundirlos, porque 20 euros y 20 levas parecen muy parecidos, aunque el valor sea muy distinto”, reconoció Georgi Dimitrov, de 76 años.
“Los precios suben y nuestras pensiones se quedan igual”, lamentó Zlatka Ivanova, de 80 años, mientras Mariana Tsekova, de 63, teme los errores al calcular el cambio.
Los beneficios que Bulgaria espera por usar el euro
Los dirigentes búlgaros intentan tranquilizar y prometen que la entrada a la eurozona permitirá dinamizar la economía del país y lo protegerá de la influencia rusa.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, aseguró que "el euro aportará beneficios concretos a los ciudadanos y a las empresas búlgaras".
"Facilitará los viajes y la vida en el extranjero, reforzará la transparencia y la competitividad de los mercados y facilitará los intercambios", añadió en un comunicado.
Paralelamente, Bulgaria se enfrenta a importantes desafíos tras las manifestaciones anticorrupción que recientemente derribaron al gobierno de coalición conservador en el poder desde hacía menos de un año, y ante la perspectiva de nuevas elecciones legislativas, las octavas en cinco años.
En definitiva, el cambio se produce con un Gobierno interino, tras la dimisión del Ejecutivo hace tres semanas, sin presupuesto aprobado.
Bulgaria "no está en la periferia"
"El euro no es solo una moneda, es un símbolo de pertenencia", afirmó en un mensaje el gobernador del Banco Nacional de Bulgaria (BNB), Dimitar Radev, minutos antes de que medianoche.
El gobernador afirmó que asumir la moneda única significa que Bulgaria "no está en la periferia, sino en un espacio de normas comunes, confianza y responsabilidad". "Porque Bulgaria es Europa. Y Europa es Bulgaria", enfatizó.
Durante todo enero, los búlgaros podrán pagar tanto en levas como en euros, aunque en el cambio se devolverá solamente la nueva moneda.
Desde el 1 de enero hasta el 30 de junio, los bancos del país balcánico cambiarán billetes y monedas de levas a euros sin comisiones y al tipo de cambio fijo de 1 euro por 1,95583 levas.
Según la Asociación de Bancos de Bulgaria, todas las cuentas se convertirán automáticamente a euros.
Ya los sistemas de tarjetas realizaron el cambio técnico del lev al euro. Desde el pasado 1 de diciembre, las sucursales bancarias ofrecen kits iniciales con monedas de euro con el diseño nacional búlgaro.
Economistas consultados por EFE coinciden en que la adhesión a la eurozona representa el último paso hacia la integración europea.
“La moneda única reduce los riesgos cambiarios y los costes de transacción, algo que beneficiará a todos los que participan activamente en la economía”, afirmó el economista Stefan Rumenov. No obstante, advirtió que el euro no es una solución mágica.
“Abre puertas y crea oportunidades, pero las reformas estructurales, el aumento de la productividad y la educación son los factores que aportan beneficios reales. El euro es solo una herramienta”, concluyó.
De hecho, el presidente del país, Rumen Radev, trató sin éxito de someter a referendo la entrada en la eurozona, a la que se refirió como "el último hito en la integración de Bulgaria en la UE", en su mensaje de Año Nuevo.