EL DÍA D PARA LULA

Brasil en vilo: Corte define si Lula va preso o sigue libre

Presidente de la Corte hizo un llamado a la paz; fiscal hace ayuno y reza.

Lula da Silva el lunes por la noche durante un acto en Río de Janeiro. Foto: AFP
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Brasil está en vilo. El juicio que puede llevar a prisión a Luiz Inácio Lula da Silva ha polarizado al país, al punto que la presidenta de la corte suprema, Cármen Lúcia, lanzó un inusual llamado a la paz.

El Supremo Tribunal Federal (STF) dirá hoy miércoles si acepta un recurso (habeas corpus) presentado por la defensa de Lula para evitar que empiece a purgar ahora una condena de 12 años y un mes por corrupción y lavado de dinero.

Los once magistrados del Supremo analizarán el habeas corpus. El fiel de la balanza sería la magistrada Rosa Weber, quien ha declarado que no cree que nadie deba ir a prisión mientras pueda apelar, pero que en esos casos siempre ha votado según la cautelar de 2016, que ordena ejecutar la sentencia después de confirmada en segunda instancia, como es el caso de Lula.

Como el fallo sobre Lula será en la práctica una revisión de esa decisión de 2016, algunos analistas jurídicos consideran que Weber puede votar entonces según sus convicciones y en contra de la jurisprudencia, beneficiando así al expresidente.

Pero si el Supremo deniega el recurso, nada se interpondrá en principio a un arresto de Lula, de 72 años. De lo contrario, el camino de los tribunales podría extenderse y dejarlo libre durante la campaña para las elecciones del 7 de octubre, que se anuncian como las más inciertas desde el retorno de la democracia en 1985.

"Vivimos tiempos de intolerancia y de intransigencia contra personas e instituciones. Por eso, este es un tiempo en el que hay que pedir serenidad. Serenidad para que las diferencias ideológicas no sean fuente de desorden social", escribió la jueza Cármen Lúcia en un texto divulgado por su asesoría.

El caso enfrenta a jueces "garantistas" y a defensores de la Operación Lava Jato, vistos como más severos, y partidarios del uso de la prisión preventiva, las delaciones premiadas y el cumplimiento de penas después de una condena en segunda instancia. Y alimenta las divergencias políticas. La semana pasada, la polarización derivó en violencia cuando dos ómnibus de una comitiva proselitista de Lula fueron alcanzados por tres disparos en el sur de Brasil, sin provocar heridos.

"Quiero que la corte suprema apenas haga justicia. No quiero ningún beneficio personal, solo quiero que haga justicia y señale qué crimen cometí", lanzó Lula el lunes en Río de Janeiro durante un acto al que también acudieron familiares de la concejala asesinada Marielle Franco.

Del otro lado, el ex fiscal general Rodrigo Janot y el procurador de Lava Jato en Curitiba, Deltan Dallagnol, se sumaron a una solicitud de al menos 5.000 integrantes de la justicia para que la corte suprema no modifique su interpretación actual, lo que pondría a Lula tras las rejas.

Dallagnol, que se define como "seguidor de Cristo", anunció además una jornada de rezo y ayuno. "El miércoles es el día D de la lucha contra la corrupción para Lava Jato. Una derrota significará que la mayor parte de los corruptos de diferentes partidos, en todo el país, jamás serán responsabilizados, ni en Lava Jato ni más allá. El escenario no es bueno. Estaré en ayuno, en oración y apoyando al país", escribió en Twitter el domingo.

Lula fue sentenciado por recibir un apartamento de lujo de la constructora OAS, involucrada en la trama de sobornos en la estatal Petrobras. Además, enfrenta otros seis juicios por diversos delitos que incluyen tráfico de influencia y obstrucción de la justicia.

Pese a su delicada situación, Lula es favorito para ganar las elecciones de octubre, incluso con la perspectiva de que la justicia electoral debería bloquear su candidatura en agosto —cuando se abra la ventana oficial para inscribir las postulaciones— por tener ya una condena ratificada en segunda instancia. Pero antes tiene que sortear la instancia de hoy.

Qué se decide.

El Supremo Tribunal Federal (STF) juzgará un pedido de la defensa de Lula, condenado en segunda instancia por corrupción pasiva y lavado de dinero, para que siga en libertad hasta agotar todas las instancias judiciales.

Qué puede pasar.

Si el recurso es aceptado, el caso podría extenderse durante años y Lula seguir libre. Pero si es rechazado, iría preso para cumplir una condena de 12 años de cárcel. "No es una exageración afirmar que este es uno de los juicios más importantes de la historia" del STF, afirmó la fiscal general, Raquel Dodge.

Seguridad.

La sesión del STF empezará a las 14:00. El máximo tribunal tendrá su esquema de seguridad reforzado. Las calles adyacentes al edificio serán bloqueadas y se colocarán vallas y un cordón policial para mantener separados a los manifestantes.

Bandos.

El movimiento "Vem Pra Rua" (Sal a la calle) convocó manifestaciones en 117 ciudades reclamado que Lula vaya a prisión, y el derechista "Movimento Brasil Livre" anunció actos con el lema "O vas, o (Lula) vuelve". Por su lado, varios sindicatos y el PT manifestarán en apoyo a Lula.

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