BEIRUT | AP
Cazas israelíes bombardearon ayer por primera vez el área central de Beirut y destruyeron los principales bastiones de los líderes de Hezbollah, mientras la ofensiva militar mató a por lo menos 33 libaneses, incluyendo a civiles.
Hezbollah, por su parte, prosiguió atacando con misiles a Israel, cuyas autoridades alertaron a la población que Tel Aviv podría ser alcanzada por los cohetes.
Al mismo tiempo, Israel acusó que la Guardia Revolucionaria de Irán tenía 100 soldados en Líbano suministrando ayuda clave, incluyendo asistencia para lanzar un misil que dañó el viernes a un buque de guerra israelí. Hezbollah negó esas acusaciones.
Ninguna de las dos partes dio señales de retroceder con sus ataques, que comenzaron el miércoles cuando Hezbollah secuestró dos soldados israelíes en un operativo fronterizo. Mientras las muertes de civiles se incrementaban, los esfuerzos diplomáticos para frenar la crisis aún no han dado frutos.
En un emotivo discurso televisado, el primer ministro libanés Fuad Saniora pidió a la ONU gestionar una tregua inmediata para finalizar la ofensiva de Israel por tierra, mar y aire contra Líbano.
También se comprometió a reafirmar la autoridad gubernamental sobre todo el territorio libanés, y sugirió la posibilidad de emplazar al ejército local en el sur, controlado por Hezbollah. Con ello cumpliría con lo que le han solicitado la ONU y Estados Unidos en repetidas ocasiones.
El presidente estadounidense George W. Bush, en un viaje a la cumbre de las ocho naciones más industrializadas que se realiza en Rusia, dijo que le correspondía a Hezbollah "deponer las armas y dejar de atacar". Los cancilleres árabes se reunieron en El Cairo para analizar la situación, pero entraron en desacuerdo después de que los estados moderados, encabezados por Arabia Saudita, denunciaron al Hezbollah por iniciar las agresiones.
En un indicio de que prevé que el conflicto tarde en resolverse, la embajada de Estados Unidos anunció que buscaba formas de enviar a Chipre a los estadounidenses que se encuentran en Líbano. Francia y Gran Bretaña tomarán medidas similares.
La cantidad de libaneses muertos en los cuatro días de ofensiva ascendió a 106, la mayoría civiles. Al menos 15 israelíes fallecieron, cuatro civiles y 11 soldados.
Los aviones militares israelíes demolieron el último puente que quedaba en pie de la principal carretera que conecta a Beirut con Damasco, sobre el río Litani, a unos 10 kilómetros de la frontera siria.
AL CENTRO. Por la tarde, las fuerzas de Israel atacaron el área central de Beirut por primera vez en los cuatro días de ofensiva militar en el Líbano, y alcanzaron un faro y el puerto marítimo de la ciudad, dijeron testigos.
Un helicóptero de combate voló hacia la capital libanesa desde el mar Mediterráneo y disparó un misil contra el faro, localizado en el distrito Ras de Beirut, expresaron los testigos.
Los ataques israelíes también alcanzaron silos de granos en el puerto marítimo, y la zona turística costera de Jounie, que alberga a una base militar libanesa, señalaron los testigos.
El puerto comercial de Beirut es aledaño al distrito céntrico, destruido en la guerra civil de 1975 a 1990.
Dos posiciones del ejército libanés en Amchit y Hamat, en la costa central del mar Mediterráneo, al norte de Beirut, también fueron alcanzadas, de acuer-do con funcionarios de seguridad.
No quedaba claro por qué Israel parecía ahora apuntar al ejército libanés, pero podría ser para dañar los radares, especialmente después que un misil del Hezbollah alcanzó a un buque de guerra del estado judío frente a la costa de Beirut el viernes.
Pero el fuerte de la ofensiva se focalizaba más y más en el liderazgo de Hezbollah en el sur de Beirut y en la ciudad de Baalbek, en el este del país.
Hezbollah, por su parte, lanzó misiles cada vez más sofistica- dos hacia el norte de Israel. Los cohetes llegaron dos veces a Tiberíades el sábado, el primer ataque a esa ciudad israelí ubicada a 35 kilómetros del sur de la fron- tera, desde la guerra de Medio Oriente de 1973. No se registraron heridos.
Parte diario
Israel intensificó sus ataques aéreos en el cuarto día de su ofensiva tras la declaración del líder del Hezbollah de una "guerra abierta" contra Isarel y el fracaso del alto el fuego pedido en la ONU.
Las milicias del partido chiita libanés demostraron su potencial militar al alcanzar el viernes un buque de guerra israelí, que había bombardeado los suburbios del sur de Beirut y la sede del secretario general del Hezbollah.
En Líbano, un país sometido a un bloqueo aéreo, marítimo y terrestre por el ejército israelí, la aviación del Estado hebreo efectuó nuevos bombardeos.
Los ataques afectaron a algunas carreteras del noreste del país, cercanas a la frontera siria, los alrededores de Trípoli, la segunda ciudad libanesa, y las inmediaciones de Saida, en el sur. Asimismo, las fuerzas armadas israelíes destruyeron pozos y estaciones de gasolina .
Desde el comienzo de la operación han muerto 106 libaneses y 15 israelíes.