En un giro dramático de los acontecimientos y ante la fuerte presión de los aliados que empezaban a incomodarse con la crítica social, la líder del oficialismo en el Senado de Argentina, Patricia Bullrich, aceptó retirar el capítulo de extranjerización de tierras que generó una fuerte polémica en los últimos días.
La legisladora de La Libertad Avanza (LLA) logró evitar que la derrota sea total y mantener en pie la sesión de este jueves a las 14 horas para discutir el proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada impulsado por el gobierno de Javier Milei, pero sin el capítulo III que modificaba la Ley de Tierras vigente desde 2011.
Bullrich insiste con el proyecto porque quiere demostrar que “es más que la venta de tierras a extranjeros”, en alusión a cambios en el régimen judicial de los desalojos, nuevos requisitos para la expropiación por parte del Estado y modificaciones a la Ley de Manejo del Fuego.
La decisión de postergar el tratamiento del tema tierras ”fue adoptada por unanimidad entre los integrantes del espacio (el oficialismo y sus aliados) con el objetivo de continuar trabajando sobre ese capítulo y alcanzar un mayor nivel de consenso”, sostiene un comunicado difundido por la oficina de prensa de la exministra de Seguridad.
Y agrega: “la postergación no implica su eliminación del proyecto, sino que responde a la voluntad política de seguir trabajando el texto y enriquecerlo con nuevos aportes”.
Sin embargo, parece poco probable que, si el proyecto de inviolabilidad privada es aprobado y enviado en revisión a la Cámara de Diputados, el tema de tierras pueda volver a discutirse en el Senado.
La retirada
A la reunión de esta tarde en el bloque radical la jefa del oficialismo había llegado sabiendo que ya no contaba con los votos para aprobar el polémico capítulo de extranjerización de tierras y con la presión de varios bloques aliados que querían suspender la sesión.
La UCR fue uno de los bloques que más presionó para que el proyecto no se discuta esta semana y reclamó que vuelva a comisión “para tener un debate serio”. Bullrich logró resistir esa embestida, pero debió reconocer ante sus aliados que no tenía los votos para aprobar el capítulo de la polémica.
Había buscado por todo los medios evitar la caída del capítulo III y con ese objetivo mantuvo en los últimos días frenéticas negociaciones para tratar de buscar una redacción que conformara a sus aliados y también a la Casa Rosada.
El último intento por consolidar una mayoría que se le escapaba como arena entre los dedos fue el anuncio, en conferencia de prensa este martes, de que se iba a imponer un tope del 25% de la superficie de cada provincia de Argentina a la posibilidad de vender tierras. La ley vigente establece ese límite en el 15% de las superficies nacional, provincial y departamental. El proyecto original no contemplaba límite alguno.
A pesar de la última concesión, la endeble mayoría que tenía el oficialismo para aprobar la extranjerización de tierras continuó derrumbándose en las últimas horas.
Como un castillo de naipes, la debacle empezó con la noticia de que dos aliadas del gobierno, la salteña Flavia Royón y la tucumana Beatriz Avila, habían decidido votar en contra del capítulo de la polémica. Poco después se supo que tampoco iba a acompañar al oficialismo la neuquina Julieta Corroza.
A estas deserciones de último momento se suman las ya conocidas resistencias que había en el bloque radical de parte de Maximiliano Abad (Buenos Aires), Daniel Kroneberger (La Pampa) y Flavio Fama (Catamarca).
Por Gustavo Ybarra, La Nación / GDA