El presidente de Argentina, Alberto Fernández y la vicepresidenta, Cristina Kirchner, se reencontraron ayer miércoles en la sesión de apertura del año parlamentario tras nueve meses sin aparecer en público y en medio de las tensiones entre los diversos sectores del oficialismo.
Los dos políticos no se ven, al menos según ha trascendido, desde hace seis meses, cuando el mandatario visitó a la vicepresidenta en su apartamento de Buenos Aires tras el frustrado atentado que sufrió el pasado 1 de septiembre.
La última vez que aparecieron juntos en un acto público fue el 3 de junio por los 100 años de la petrolera YPF. Fue en esa instancia que la vicepresidenta le reclamó a Fernández “usar la lapicera”.
Pero ayer, cuando habían pasado unos minutos de la llegada de Fernández -que fue recibido fría y rápidamente por Cristina para sentarse a su lado en el discurso ante la Asamblea Legislativa-, el mandatario no titubeó y se refirió al atentado contra la la vicepresidenta. Lo condenó y exigió justicia. No obstante, la mención a lo sucedido no movió un músculo en la cara de la exmandataria y anticipó lo que vendría.
Durante el discurso, entre gritos e insultos de la oposición y aplausos del oficialismo, Fernández lanzó duras críticas contra el Poder Judicial, que, aseguró, “hace tiempo que no cuenta con la confianza pública”. “No funciona eficazmente y no se muestra con la independencia requerida frente a los poderes fácticos y políticos. Los ejemplos abundan”, aseveró el mandatario, sentado en el estrado de la Cámara de Diputados junto a la vicepresidenta.
Pero Cristina, la que más dura ha sido con la Justicia, no le dedicó ni un aplauso ni un gesto cordial. Por el contrario, lo que primó entre los dos durante toda la ceremonia fue la frialdad, que evidencia -una vez más- las fisuras en la interna del gobierno a poco más de cinco meses de las elecciones generales.
Tampoco le dedicó un gesto al presidente cuando él mencionó, particularmente, su situación judicial -condenada por corrupción hace casi tres meses- y se refirió a ese estatus de “absurdo político” e “inhabilitación política”. Pero no mencionó la palabra “proscripción”; la que el kirchnerismo alienta y esperaba escuchar hoy.
Cristina sonrió en algunas ocasiones: hacia quienes veía abajo y también arriba, nunca hacia el hombre que hace cuatro años eligió como su compañero de fórmula. Tampoco cuando él aludió y elogió la nacionalización de YPF, cuando ella era mandataria.
El discurso prácticamente llegaba a su fin después de casi dos horas de alocución y la vicepresidenta aún no lo había mirado.
Desde el comienzo, los cruces de miradas entre Fernández y Cristina fueron casi nulos. Con el correr de los minutos la frialdad trocó en lo que parecieron ser gestos de rechazo casi explícitos.
Hubo un gesto en particular que pareció ilustrar la relación entre ambos: cuando se sentaron, la vicepresidenta rechazó que el mandatario le llenara un vaso con agua mineral. Con su mano le hizo un gesto para que no lo haga, y que beba tranquilo. Ella tenía su propia botella.
Casi en espejo quedaba Fernández con el presidente del máximo tribunal, Horacio Rosatti, que tampoco movía ni un músculo de su rostro a pesar de que el presidente lo miraba al referirse a la Corte y parecía querer encontrar su mirada.
Fernández también habló al máximo tribunal cuando trajo a colación el fallo por la coparticipación, que obliga al gobierno a aumentar los recursos para la ciudad de Buenos Aires -cuyo jefe de gobierno es el recién anunciado candidato a presidente, el opositor Horacio Rodríguez Larreta-.
“La Corte Suprema de Justicia aseguró cautelar a la ciudad Autónoma de Buenos Aires recursos coparticipables que no le corresponden, contrariando la ley de coparticipación vigente. Le quita dinero a los que más necesitan y destina esos mismos recursos a la ciudad más opulenta del país”, fustigó Fernández.
Las cámaras de televisión pública enfocaron a los gobernadores presentes, una delegación que, a diferencia de otras oportunidades, lució muy raleada: sólo asistieron cinco mandatarios peronistas -no estuvo presente el gobernador bonaerense Axel Kicillof- y Larreta, quien por ahora evitó hacer críticas tras el discurso, en línea con su campaña “antigrieta”.
En la última Asamblea Legislativa del mandato de Fernández, al menos en este periodo de gobierno, Cristina dejó los aplausos y sonrisas para un excombatiente de Malvinas; una joven madre soltera que pudo tener su casa propia; las decanas de dos universidades nacionales y para algunos compañeros que la saludaban desde algún lateral. No dejó nada para Fernández.
Las reacciones de la oposición
Por suerte es la última vez que hay que escucharlo.
— Patricia Bullrich (@PatoBullrich) March 1, 2023
Lo que viene será mejor. pic.twitter.com/UoEP8m0iqV
EL PRINCIPIO DEL FIN
— Javier Milei (@JMilei) March 1, 2023
Hoy comenzó el final de la decadencia argentina. Luego de un siglo de fracasos este es el último discurso de Apertura de Sesiones de un Presidente que defiende este modelo que solo beneficia a los políticos. El año que viene empieza una nueva historia. VLLC
120 minutos de relato. Lo mismo de siempre. Ataque a los medios, a la justicia y a la oposicion. Nada sobre cómo bajar la inflacion, frenar la inseguridad o combatir el atraso educativo.
— María Eugenia Vidal (@mariuvidal) March 1, 2023
Albertolandia.
Alberto a diputado: “es un honor que me insulte”
Mientras el presidente Alberto Fernández daba su discurso en la apertura de sesiones, el diputado de Juntos por el Cambio, Fernando Iglesias, se mantuvo sentado en su banca de espaldas al mandatario. Pero la situación se exacerbó cuando el jefe de Estado se refirió a la disputa con la ciudad de Buenos Aires por la coparticipación y el diputado de Pro lo cruzó con gritos desde su lugar. “Es un honor que me insulte”, le dijo Fernández a Iglesias, en un ida y vuelta que se mantuvo durante unos minutos. Todo comenzó cuando el presidente se quejó por el fallo de la Corte Suprema por los fondos de coparticipación. “Nosotros no queremos perpetuar tanta injusticia. Nosotros, éticamente, estamos obligados a poner fin a tanta desigualdad y sacar de la postergación...”, quiso decir Fernández, que no pudo continuar, interrumpido por Iglesias. Entonces, el presidente miró al diputado de Pro por encima de sus lentes y lanzó: “Es un honor que me insulte, diputado Iglesias”. Este mantuvo sus insultos. El mandatario volvió a posar su mirada sobre él. “Un honor; enorme honor. Insúlteme, es un enorme honor”, volvió a decirle Fernández. “Me enorgullece. Sigo, sigo, voy a seguir por respeto al resto de los diputados”, continuó el jefe de Estado. Tras la discusión, Iglesias tomó su mochila y se retiró del recinto, antes de que terminara la jornada legislativa.
Brasil como aliado en el Mercosur
El presidente argentino, Alberto Fernández, manifestó ayer su compromiso de construir un Mercosur “cada vez más potente” en colaboración con el Gobierno del mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva. “Juntos (Argentina y Brasil) construimos el Mercosur, un corazón que deseamos cada vez más potente en términos de comercio entre los socios y de impulso al comercio con otros países y bloques de América Latina y el Caribe”, aseveró Fernández en su discurso de apertura de sesiones legislativas en el Congreso.
Durante su intervención, el mandatario -que tiene la presidencia pro tempore del Mercosur- reiteró la necesidad de desarrollar “cada vez más” las instancias de integración en la región, citando como ejemplos la Celac y la Unasur.
“Si nunca dejamos de hacerlo, incluso cuando se nos provocó para que rompiéramos el Mercosur, ¿cómo no vamos a seguir por este camino, ahora que en Brasil gobierna una coalición encabezada por uno de los más grandes líderes de la historia y que es, además, un inquebrantable amigo de la Argentina?”, afirmó Fernández.
También se refirió a Venezuela y Cuba sin nombrar directamente a sus mandatarios. “Fui yo el que alzó la voz para que los bloqueos económicos se terminen en nuestra América Latina y trabajó incansablemente para que el pueblo venezolano recupere el diálogo y la convivencia democrática”, dijo, resumiendo en un párrafo sus críticas al denunciado “bloqueo” norteamericano a Cuba y a las gestiones para el retorno del diálogo político entre el chavismo y la oposición venezolana.
Más allá de estos temas, Fernández elogió su gestión: “Con mi moderación fui capaz de enfrentar a los acreedores privados y ponerle freno a los condicionamientos que el FMI le había impuesto al Gobierno que me antecedió” es una de las frases que destacan los medios locales, que a su vez resaltan en duro ataque contra la Corte. “Le pido a la Justicia que actúe con la misma premura que archiva causas en las que jueces, fiscales y empresarios poderosos asoman como imputados”, dijo en referencia al ataque contra la vicepresidenta Cristina Kirchner. “La intromisión de la Justicia en la ejecución presupuestaria es definitivamente inadmisible”, lanzó en otro tramo de su discurso.
“Lamentablemente, el accionar de los miembros de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, nos llevó a presentar un pedido de juicio político a la Cámara de Diputados”, agregó por último, en referencia al fallo no acatado sobre coparticipación.
En base a AFP y La Nación/GDA