ALEMANIA

La verdad sobre el caso de los "ancianos" que se fugaron para ir a un recital de heavy metal

En las últimas horas dio la vuelta al mundo la historia de dos abuelos que habían escapado del geriátrico en el que viven para asistir a un festival de heavy metal. Muchos medios lo publicaron, incluso El País en Uruguay, pero la Policía alemana aclaró lo que realmente sucedió.

Wacken Open Air. Foto: EFE
Wacken Open Air. Foto: EFE

La historia recorrió el mundo entero: dos hombres de tercera edad escaparon de un asilo el viernes pasado para asistir al Wacken Open Air, el recital de metal más grande del mundo, que se celebra en Alemania.

El País de Uruguay fue uno de los tantos medios que informó sobre el caso ayer martes en la presente nota, la que se actualizó hoy con los datos que surgieron por parte de la Policía alemana.

En un principio la Policía había informado sobre la fuga del los ancianos. 

Según el diario USA Today, por ejemplo, personal del asilo alertó a las autoridades cuando se dieron cuenta de que los hombres no estaban en el lugar y los efectivos los encontraron alrededor de las 3:00 horas, “desorientados y aturdidos”. Sin embargo los "metaleros" se negaban a abandonar el festival, que dura cuatro días, dijeron.

La casa de cuidado organizó un transporte para regresar a los hombres luego de haber sido recogidos por la Policía.

Pero hoy miércoles El País de Madrid publica que ni eran ancianos, ni tenían entradas para el Wacken Open Air.

"Funcionó como un teléfono roto", aseguró al medio español Peter Berndt, portavoz de la Policía de Itzehoe.

Berndt dijo que todo comenzó con "una nota de la Policía que decía que dos personas mayores de una residencia del distrito de Ditmarschen estaban de camino al pueblo de Wacken y no querían subirse a un taxi para regresar a la residencia".

Esa nota, según el vocero, era "sin gran importancia" y "ha sido aparentemente interpretada de manera distinta y después presentada de forma errónea por los medios sin información adicional pertinente". Además, aclaró que no se trataba de ancianos, sino de dos hombres que tienen 58 y 59 años.

La Policía encontró a los fugitivos, que presentan problemas mentales, en la madrugada del sábado y los convencieron de que tomen un taxi para volver al asilo. El patrullero los escoltó para asegurarse de que vuelvan al hogar.

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