ARGENTINA
Negó que su gobierno haya defraudado a los votantes, como había acusado la vicepresidenta.
El presidente Alberto Fernández respondió ayer martes en España a las críticas que hizo Cristina Kirchner a su gestión. “La de Cristina es una mirada parcial, absolutamente económica, que desatiente que vivimos una pandemia”, dijo en una entrevista con el diario madrileño El País. Negó, además, que su gobierno haya defraudado a los votantes, como había acusado la vicepresidenta.
“Argentina tiene que ponerse a mirar el futuro y dejar de discutir el pasado. El pasado nos sirve para tener memoria, pero mi mirada la tengo en el futuro, y creo que la mayoría de los argentinos también. Cuando alguien dice que nuestros votantes pueden estar decepcionados con nosotros, creo que nuestros votantes son conscientes de que tuvimos que enfrentar una pandemia con un sistema de salud quebrado por (Mauricio) Macri, y lo hicimos bastante bien”. Agregó: “Nuestro votante, que vive esa realidad, entiende las dificultades”.
En el primer día de su gira por Europa, Fernández hizo estas declaraciones poco después de reunirse con el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez.
“El debate no me preocupa, me preocupa la obstrucción al Gobierno. A veces las voces se vuelven tan altisonantes que no dejan ver la realidad”, dijo, en otro tramo de la entrevista.
Cristina Kirchner había calificado como un “debate de ideas” el conflicto interno que divide al Frente de Todos.
Durante el viaje, fuentes de la comitiva comentaron a La Nación que Fernández estaba conforme con las respuestas públicas que lanzaron él y sus ministros Martín Guzmán (Economía) y Matías Kulfas (Desarrollo Productivo) a los cuestionamientos a la política económica que lanzó Cristina Kirchner el viernes pasado en Resistencia. Los informantes retrataron una de las frases del Presidente de las últimas horas: “Yo en noviembre lancé el debate y planteé que debatamos y vayamos a las PASO”.
En la entrevista con El País, ratificó el rumbo de Guzmán. Dijo que “no se puede vivir con déficit permanente; eso tenemos que solucionarlo”.
Sobre Cristina, dijo que tiene “un enorme respeto” y que su “enemigo” es Mauricio Macri, pero puso límites: “Ella representa en la historia algo significativo, y en el presente es líder de un espacio importante. Pero hay cosas en las que no comparto su mirada. Además he sido públicamente crítico con su gestión de gobierno. Respeto lo que dice, pero pido que respeten lo que digo yo”. Evitó confirmar, ante una pregunta, si se postulará en 2023.
“La verdad es que yo tomo las decisiones. Eso no quiere decir que no escuche a Cristina, que desprecie su opinión. Pero la decisión la tomo yo. Y llevó mucho tiempo que se den cuenta de que yo estoy gobernando. Los debates que propongo son en este tono de voz, no necesito gestos grandilocuentes ni insultos ni maltratos”, enfatizó.
En otro tramo del diálogo, dijo: “No creo que en Argentina nadie esté seriamente pensando en un proceso de desestabilización después de todo lo que hemos vivido”, en alusión a la pandemia de coronavirus.
Fernández y sus ministros replicaron en las últimas horas que el “mundo feliz” del segundo mandato de Cristina Kirchner ocultaba problemas económicos cada vez más graves y escondía la pobreza que dejaba a su paso.
La descripción del gobierno de Cristina Kirchner que comenzó a trazar el Gobierno contrasta con la imagen idílica que buscó transmitir la vicepresidenta en la Universidad del Chaco Austral, donde rememoraba una Plaza de Mayo llena que la despedía agradecida al finalizar su mandato.
Sin embargo, el Presidente se despegó de la responsabilidad del combate. “Yo nunca me subí al ring”, había dicho Fernández entre su comitiva, según reconstruyó La Nación.