LOS PUEBLOS OLVIDADOS

Villa Ansina aislada por Ancap

La estación cerró y los vecinos tienen que hacer más de 50 kilómetros para cargar nafta.

La estación de Ancap del pueblo cerró hace más de un mes. VEA LA FOTOGALERÍA
Violeta Brutti vive a una cuadra de la estación. Foto: V. Rodríguez
Villa Ansina. Foto: Víctor Rodríguez
El pueblo tiene diferentes atractivos como la playa. Foto: V. Rodríguez
Villa Ansina. Foto: Víctor Rodríguez

La falta de combustible ha alterado la cotidianeidad de Villa Ansina, pueblo de Tacuarembó que recuerda al hombre que acompañó al prócer de la Patria, José Gervasio Artigas, hasta sus últimos días.

Desde que cerró hace algo más de un mes la estación de Ancap, trabajadores del campo, de empresas e industrias, docentes, funcionarios públicos y privados, vecinos en general y visitantes de paso o turistas tienen que trasladarse entre 50 y 90 kilómetros para cargar nafta.

A su vez, la venta particular —y clandestina— de nafta se dispara a valores de 60 y 70 pesos el litro y se puede obtener en lugares "camuflados", como comercios pequeños y casas particulares.

"Tenemos un precioso pueblo, buenos comercios (carnicerías, panaderías, supermercados), pero que no tengamos una estación de servicio afecta a todos, a nosotros y al turismo", dice a El País, Joel Rodríguez, oriundo del lugar, radicado en Rocha por temas laborales.

Violeta Brutti, una vecina de la estación cerrada, agrega: "Hemos progresado en muchas cosas, pero con esto vamos para atrás. Antes con mi marido íbamos a Tacuarembó a cobrar cuando no había cajero, y ahora tenemos que empezar a ir cada dos o tres días, pero a cargar nafta".

La mujer relata una situación reciente, al señalar que "ayer me pasó un caso de una persona que necesitaba viajar y tuvo que venir a pedirme nafta; saqué de la moto, de un bidón que tenía mi esposo para el motor de la lancha, para poderla auxiliar porque tenía necesidad de viajar a Tacuarembó con una persona enferma. Pudo ir, pero si no lo ayudábamos, no sé que hubiese pasado", remarcó.

La situación preocupa al Alcalde de la localidad, Pablo de los Santos, que ha realizado gestiones para revertir el tema.

De los Santos dijo a El País que interesará a los diputados del departamento para buscar una salida al tema, señalado que debido a la situación familiar de la firma, ve "difícil" que la misma pueda reabrir en el corto plazo.

"¿Cómo que no hay gasoil? Tengo que llegar a Melo… ¿Y ahora cómo hago?", dice encogiéndose de hombros un hombre de unos 60 años a poco de estacionar su auto en la cerrada estación Ancap de Villa Ansina.

Al conductor le restan transitar 120 kilómetros para llegar a destino, la capital de Cerro Largo, y el tanque le marca reserva.

Afligido, pregunta a una persona que —por lo bajo— le indica cómo hacerse de combustible a unas pocas cuadras, pero a precios más elevados.

"No me queda otra, voy a echar medio tanque", comenta y sigue la marcha.

Es que el cierre de la única estación de expendio de combustible de la localidad disparó la venta particular sin tener en cuenta las normas y reglamentaciones establecidas en el rubro.

Un litro de nafta llega a pagarse 60 y hasta 70 pesos, según el lugar en donde se compre, reveló una fuente local.

Almacenes, e incluso casas particulares, comenzaron a hacer la "zafra", ofreciendo naftas y gasoil, pero la situación se minimizó a los pocos días, luego de notificaciones y advertencias por parte de la policía e inspectores.

De igual forma hay lugares que aún expenden, y sostienen una demanda hasta ahora insatisfecha.

"Vemos inoperancia y ausencia de definiciones que se han demorado por parte de Ancap", dijo una vecina en la calle principal del poblado.

Mientras tanto, los "ansinenses", las autoridades locales y los miles que diariamente transitan las rutas 26 y 44, que confluyen en el lugar, esperan una respuesta que permita el restablecimiento del servicio. "Es un tema bastante complicado porque no es tan chico el pueblo y todos necesitamos trasladarnos para ir a trabajar, a estudiar, a realizar distintas tareas", coinciden en señalar varios pobladores.

Resignados.

Tras recorrer la localidad durante un par de horas, queda claro cómo impacta la situación de la estación cerrada. Una veintena de conductores, en su mayoría automovilistas y camioneros llegaron y "amagaron" con parar.

Al advertir el estado de abandono del local y el cartel de "cerrado" en la puerta, retomaron la marcha resignados. "Si está esperando que abra, mire que está cerrado hace como un mes", comenta al enviado de El País un hombre que pasa en bicicleta.

Cesar Ferreira es tacuaremboense, administrador de un campo de la zona y antiguo cliente asiduo de la estación Ancap.

"Falleció el dueño y hubo un tema de sucesión, el problema es que no hay combustible en la zona y sé por el personal (del establecimiento de campo) que se mueve en moto, de almacenes que vendían combustible, aunque hubo una denuncia y trancaron todo".

"Llené el tanque en (Minas de) Corrales, pero trato de llenar en Caraguatá o en Tacuarembó aunque haga 50 kilómetros. He escuchado que acá se vende a 60 y a 70 pesos", señaló Joel Rodríguez.

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