Uruguaya recorrió Europa y Asia en un motorhome

 20110128 800x496

Jóvenes a los 70 años

Le escapa a la vida sedentaria y vive en tres países: Uruguay, Brasil y Suiza. Por su ánimo y ganas de seguir y disfrutar todos los días de la vida, María Elena Lalanne, de 73 años de edad, perfectamente, podría tener 25. Más teniendo en cuenta el kilométrico viaje que hizo el año pasado junto a su esposo en su motorhome: salieron de Suiza, Europa, y llegaron a Singapur, Asia. Fue la primera vez que hicieron una excursión de esa magnitud. Entre los ocho motorhomes que participaron de la misma, ella fue la única mujer que manejó.

Nicolás aramendi

Con 73 años de edad, manejó 20.000 kilómetros. "Pese a mi edad, no tuve ningún inconveniente", contenta.

María Elena Lalanne es uruguaya y recibió a El País en su apartamento de Montevideo para contar la experiencia de recorrer gran parte de Europa y Asia en su motorhome, junto a su esposo, Peter (76 años cumplidos ayer). "Yo conduje más de la mitad del viaje. Me encanta la vida en el motorhome", expresa la uruguaya.

El vehículo es un Mercedes Benz 711, de 7.50 metros de largo por 2.30 metros de ancho. "Pesa poco más de seis toneladas", indica su dueña y agrega: "Tiene un dormitorio con una cama de dos plazas, un living con dos sillas, un sillón y una mesa; una cocina bastante amplia, armarios, heladera, free-zer, cocina a gas con tres hornallas, televisión y baño químico con ducha".

El viaje lo realizaron con una compañía alemana (de nombre Perestroika), que se dedica a programar excursiones en motorhome.

En esta excursión participaron otros siete de estos vehículos. Fueron 13 turistas en total: cinco alemanes, dos suizos y un americano. "No nos conocíamos y teníamos un poco de miedo, porque siempre nos gustó viajar solos", comenta María Elena. La pareja viaja en motorhome desde 1986, cuando compraron el primero. Luego, en 1990, lo cambiaron por el Mercedes.

El viaje duró casi cinco meses: arrancaron el 28 de junio pasado desde Suiza y finalizaron el 16 de noviembre en Singapur. En el medio, relata cronológicamente María Elena, visitaron Alemania, Polonia, Bielorrusia, Rusia, Mongolia, China, Vietnam, Camboya, Tailandia y Malasia.

María Elena narra con precisión cada momento del viaje. Incluso, con su locuacidad, acompañada de una estupenda memoria, intenta revivirlos. Cuenta con entusiasmo, como enamorada de cada instante y no queriendo dejar escapar ningún detalle.

"Cuando pasamos los Montes Urales, nuestro jefe -un alemán- nos sirvió una copa de vodka para indicar que allí terminaba Europa. Ahí nos fotografiamos, yo con la bandera uruguaya y mi marido con la de Suiza", recuerda, entre risas.

Es que, luego de conocer en otro viaje a Peter -que vivía en Suiza-, se fue a vivir a ese país con él cuatro años y se casaron. Después, volvieron a Sudamérica y se radicaron a unos 600 kilómetros de San Pablo. Su hijo mayor (tienen cuatro), Christian, vive en Suiza con su esposa y dos hijas (Natasha y Jeannine). Peter, por su parte, permanece en Brasil, trabajando en el campo, por lo que María Elena pasa pocos días en Uruguay.

Esta uruguaya, que se recibió de piloto en Brasil, estudió, además, traductorado en Uruguay. Maneja cinco idiomas, aparte del español: portugués, inglés, alemán, suizo-alemán y francés. Sin embargo, cuenta que su profesión no le ayudó en los supermercados chinos, donde tenía una hora para hacer las compras. "No hay nada en inglés, todo está en chino. Tenés que ir adivinando", dice.

Si bien María Elena asegura que le gustó "todo" del viaje, su encanto por China es notorio: "Shanghai impresiona a cualquiera por sus edificios y noches". Además, señala, "ahora en China hay mucho coche y motos eléctricas; hay poca bicicleta y no vez más los trajes de Mao; ahora las chinas se visten muy modernas".

Por otra parte, aunque considera que "en todos los lugares" comió "muy bien", y rememora unas brochettes "muy ricas" de China, reconoce que al visitar el restaurante uruguayo en la Expo de Shanghai quedó "loca de la vida con la carne" que ofrecían allí.

En tanto, recuerda que le llamó la atención la cantidad de gente y tráfico en Hanoi, Vietnam; sostiene que Bangkok, Tailandia, "es fantástico" y que en Mongolia "son muy alegres".

Sin dudas, el viaje para María Elena es su mejor hobby para invertir su tiempo en el conocimiento. "Me gusta todo lo que se pueda aprender en la vida. Quiero hacer lo máximo que puedo, más ahora que ya estoy viendo el fin", afirma.

Y este viaje supone la mitad de la peripecia: ahora en febrero María Elena volverá a Malasia, donde dejó su motorhome que la llevará, esta vez con una amiga uruguaya, desde ese país hasta Suiza.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar