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Uruguaya guarda cenizas de volcán desde hace 83 años

El 11 de abril de 1932, las azoteas y calles de Montevideo quedaron cubiertas por las cenizas procedentes de Chile, cuando seis volcanes entraron en erupción al mismo tiempo, entre ellos "El Descabezado", que fuese el más nombrado por los testigos de la época, tanto en Buenos Aires como de este lado del Plata.

El País se contactó ayer con la señora Esmeralda Espiga, por aquel entonces una niña de nueve años que, a pedido de los maestros de la escuela, tomó un frasquito y salió a la calle para guardar dentro de él una muestra de aquel polvo blanquecino, que al principio nadie sabía por qué se había precipitado sobre la ciudad, alterando la vida cotidiana, dentro y fuera de los hogares.

"Las cenizas estuvieron cayendo tres días, era espantoso. En aquel tiempo las casas tenían claraboyas, y quedaron todas tapadas; no había apartamentos como ahora. La locomoción quedó paralizada, los tranvías no podían pasar porque los rieles estaban cubiertos. Las cenizas llegaban hasta el cordón de la vereda, una cosa impresionante", dice la entrevistada, hablando de pie y con un tono de voz tan claro como calmo.

Esmeralda nació en Canelones el 29 de agosto de 1922 pero se crió con una hermana en un barrio que confiesa querer mucho: Palermo, en la calle Salto e Isla de Flores, a dos cuadras del colegio. Hasta allí se mudó la familia cuando a su padre, por entonces jefe en la Caja de Jubilaciones, se le habían vuelto fatigantes los viajes en tren.

Palabra de estable.

"En la escuela nos hicieron hacer una cantidad de exámenes, con ácidos, con agua, para ver qué era eso, porque no podíamos entender. Como estaba el Plan de Clemente Estable, un sabio, él vino a la escuela y nos dijo: quédense tranquilos, esto es consecuencia de un volcán que está en erupción en Chile, que se llama El Descabezado. Fue una cosa increíble", reafirma.

Ante la pregunta de si en aquellos días la gente salía a la calle con paraguas, Esmeralda se ríe y recuerda que lo hacían tapándose la boca. Sostiene que ella no participó en juegos con las cenizas ni tampoco sus compañeras de escuela o amigas. Más valía ni tocarla.

"Estornudábamos todos, porque el polvo era muy finito. Cuando se dio la última lluvia de cenizas, hace unos años (en 2011),nadie se acordó de aquello y ahora es bueno hacerlo. Fue muy grande lo que pasó, en el campo tuvieron problemas con los animales. A la gente le costó limpiar los techos de las casas, no se podía ni caminar. Lo que no recuerdo es cómo estaría el Santa Lucía, si se podía tomar agua de la canilla. Acá, ahora, el viernes, se veía como una nube de cenizas para el lado del oeste y también para Buenos Aires, pero poco en comparación".

A Esmeralda le gusta pintar; en la sala en donde transcurrió la conversación se ven paisajes de su autoría, y emblemas de la arquitectura europea, sobre todo imágenes de las tierras vascas de sus ascendientes por parte materna.

Para ella viajar hasta esas regiones y mucho más allá, por ejemplo a Oriente, fue como tocar una fortuna. Lo hizo con su esposo, Luis Alberto Musso, quien fuese en dos ocasiones director de la Biblioteca Nacional, en forma honoraria.

Durante esas excursiones Esmeralda conoció la nieve en los países nórdicos, "algo muy lindo de ver en las películas o en postales, aunque estar ahí es bastante espantoso", sentencia.

Si bien en ninguna parte del mundo experimentó una lluvia de cenizas como la de 1932, en varios frasquitos conserva tierras y piedras de otros volcanes chilenos y europeos, quizás como un acto condicionado por la memoria infantil.

Solo su llegada a Pompeya y el volcán Vesubio merecerían una nota más.

Panorama de vuelos

VUELOS SUSPENDIDOS


En el Aeropuerto de Carrasco ayer hubo dos cancelaciones: el viaje de la Línea Amaszonas a Santa Cruz, Bolivia, previsto para la hora 2:55 y un vuelo de American Airlines a Miami, que debería haber partido a las 19:55. Otros 16 aviones despegaron sin contratiempos. Son las compañías aéreas las que deciden cancelar o no los vuelos previstos.

CERRADOS


En la tarde de ayer estuvo cerrado por unas horas Aeroparque en Buenos Aires lo que retrasó un vuelo desde Carrasco. Las terminales aéreas de Bariloche, Neuquén y Chapelco también estaban cerradas.

El director del Sinae, Fernando Traversa, confirmó que las cenizas, a 6.000 metros de altitud, podrían causar aún dificultades a la navegación aérea.

ARQUITECTURA


Estudiantes de la Facultad de Arquitectura, que debían partir para su viaje tradicional de cada año, debieron postergar un día la partida, también por efectos de las cenizas volcánicas. Las previsiones meteorológicas para hoy señalan que habrá cielos despejados y algo nubosos, según el Instituto Uruguayo de Meteorología.

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