Una expedición halló un paraiso perdido

Investigadores encontraron nuevas especies de aves, sapos, mariposas y plantas

THE NEW YORK TIMES

Hacía más de 25 años que Bruce Beehler, experto en aves del paraíso, había comenzado a planificar un viaje a las montañas Foja, ubicadas en Nueva Guinea occidental. Finalmente llegó allí en noviembre último y esa tan larga espera valió la pena.

Durante una expedición de un mes de duración, lo que los biólogos denominan un viaje rápido de evaluación de campo (RAP, por sus siglas en inglés), él y sus colegas descubrieron lo que describieron como evidencia de docenas de plantas y animales nunca antes encontrados.

Sus hallazgos comprendieron más de veinte sapos, cuatro mariposas y una cantidad de plantas, incluidas cinco nuevas palmeras y rododendros con las flores más grandes conocidas hasta ahora.

El doctor Beehler no descubrió una nueva ave del paraíso, pero sí encontró lo que, a su juicio, es un nuevo tipo de pájaro miel. Además, la expedición halló el hábitat de aves del paraíso que ya habían sido encontradas hace más de 100 años de manera "no muy científica, como lo aseguró Beehler, y que quedaron perdidas para la ciencia. Este es el lugar con mayor riqueza de aves en el que jamás estuve en Nueva Guinea -dijo el doctor Beehler sobre las montañas Foja-. Y eso es mucho decir."

EL MAYOR MISTERIO. Estos descubrimientos resolvieron el mayor misterio ornitológico: la ubicación del hogar del ave del paraíso alambrada de Berlepsch, que se describió por primera vez a fines del siglo XIX a partir de especímenes hallados por cazadores indígenas de una localidad desconocida de Nueva Guinea, y que distintas expediciones posteriores no lograron encontrar.

Colin Poole, director del Programa Asia de la Sociedad de Conservación de Vida Silvestre, que dirige el zoológico del Bronx en Nueva York, dijo que no era una sorpresa que en la región se identificaran especies sobre las que nunca antes se había informado y que describió como "un área masiva de bosques que, en términos científicos, sólo se han comenzado a investigar recientemente".

Para Poole, "el hecho de que los científicos aún puedan encontrar nuevas especies significa que todavía quedan sitios vírgenes en el mundo con poblaciones desconocidas para nosotros".

Según comentó Beehler, el equipo de RAP, dirigido también por Stephen Richards, del Museo de Australia del Sur en Adelaida, halló 215 especies de aves en las montañas de la cuenca de Mamberamo Basin, en la costa norte de Nueva Guinea.

El área es parte de Indonesia y la expedición fue auspiciada por el Instituto Indonesio de Ciencia y la organización Conservation International de investigación, cuyo vicepresidente para Melanesia es el doctor Beehler. La expedición fue financiada por otras organizaciones, incluida National Geographic.

La región, según el investigador, es un gran "generador de biodiversidad" y los investigadores esperan que la investigación ayude a los científicos a aprender cómo evolucionan las especies. Según Beehler, los investigadores estaban preparando los resultados para enviarlos a revistas científicas y para que otros científicos pudieran evaluarlos. Sólo entonces sabría si, por ejemplo, los ornitólogos coinciden en que el pájaro miel que encontraron es una especie nueva o no. Si así ocurriera, aseguró, la bautizaría con el nombre de su esposa.

NUEVO VIAJE. En tanto, el equipo de la expedición trabajará con otros colegas y funcionarios públicos de Indonesia para establecer la fecha de una nueva expedición. "Llevaremos un nuevo equipo con distintas especialidades para volver a observar el lugar", adelantó Beehler.

El área en estudio casi se pierde a mediados de los años 90, cuando se propuso construir una represa en el río Mamberamo e inundar toda la cuenca. La crisis financiera asiática, según aseguró Beehler, ahogó el proyecto.

Para el líder de la expedición, lo importante es trabajar con las comunidades de la región para que puedan conservar los recursos de los que dependen a la vez que proveerle un desarrollo sustentable al lugar. "Mucho de lo que damos es información, pero es su futuro. Tratamos de que reconozcan el poder que tienen de ser los guardianes a largo plazo de esas montañas. ¿Será difícil? -se preguntó-. Claro que sí."

Y otros, como Poole, coinciden. Cuando se trata de nuevas especies, expresó, "el desafío no es encontrarlas, sino trabajar para saber cómo protegerlas.

Nuestro trabajo comienza cuando las hallamos y continúa en el trabajo con los gobiernos locales para preguntarles: ¿cómo podemos ayudarlos a proteger esas áreas?"

Algunos hallazgos

Entre otros descubrimientos, el grupo formado por científicos de Estados Unidos, Indonesia y Australia encontró 20 nuevas especies de sapos, cuatro de mariposas, al menos cinco de palmeras hasta ahora desconocidas, así como un rododendro blanco gigante desconocido en su especie.

El dato curioso:

14 milímetros es la longitud de una de las 20 especies de sapos descubiertas en las montañas Foja.

Sin rastros de vida humana

Los cientificos que fueron en la expedición por las montañas Foja concluyeron que en el lugar existen más de 300.000 hectáreas de bosque tropical que se mantienen vírgenes a los humanos. "No hallamos ninguna señal de civilización de comunidades aborígenes o cualquier otro tipo de vida humana", indicó Beehler al periódico inglés The Independent.

Además, Beehler destacó que incluso los aborígenes que acompañaron a los científicos en la expedición, quedaron muy sorprendidos por el aislamiento del área explorada.

La expedición a la provincia de Papúa, en el sector occidental de la isla de Nueva Guinea, fue preparada por la organización estadounidense Conservación Internacional, un grupo de defensa del medio ambiente, y el Instituto de Ciencias de Indonesia.

Papúa fue escenario de una rebelión separatista que se prolongó durante décadas y en la cual murieron unas 100.000 personas. Es una de las provincias más remotas de Indonesia, tanto a nivel geográfico como político, donde el acceso de extranjeros es muy restringido.

Para llegar al área de exploración, los investigadores necesitaron seis diferentes permisos de las autoridades indonesias.

Finalmente lograron llegar en helicóptero al lecho de un lago rodeado por bosques, cerca de la cumbre occidental de las montañas Foja.

Según los científicos, el mes de investigación no fue suficiente para estudiar toda el área programada. "Sólo hemos raspado la superficie. Cualquiera que viaje a esa región regresará con un misterio resuelto", concluyó Beehler, quien dijo regresará a esa zona al final del año.

En base a Ansa y Ap

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