Publicidad

Nuevos radares de velocidad del Ministerio de Transporte abrieron debate: ¿seguridad vial o recaudación?

Según cifras de la Unasev, el 55% de las muertes en accidentes de tránsito son en rutas. MTOP informó de manera oficial la instalación de 100 radares a lo largo y ancho del territorio nacional.

Compartir esta noticia
El ministro José Luis Falero en el Centro de monitoreo de radares del MTOP
El ministro José Luis Falero en el Centro de monitoreo de radares del MTOP.
Foto: Estefanía Leal

Que no tiene sentido, que se hace para recaudar, que en la distancia entre ellos no se cumple con el límite de velocidad, que enlentecen la salida de la capital… La instalación de 100 radares que rotarán en 112 lugares en las rutas por parte del Ministerio de Transporte y Obras Públicas generó grandes cuestionamientos. Es más, el día después del anuncio oficial, el presidente Luis Lacalle Pou pidió que se analizara en “profundidad” el impacto de la medida en los primeros 30 días.

Desde Transporte, en tanto, se defiende que la implementación de un mayor control de la velocidad en el tránsito se traduce en salvar vidas.

Los números

Al mirar el primer trimestre -según datos de Unidad Nacional de Seguridad Vial (Unasev) procesados por El País- se encuentra que hubo 95 muertes en accidentes -52 de ellos en rutas nacionales, se trata del 55%. Al compararlo con los primeros tres meses de 2022, cuando hubo 105, se registra un descenso. La caída es menor si se compara con el último trimestre del año pasado (de octubre a diciembre), período en el que se registraron 100 fallecimientos.

Canelones fue el departamento con más fallecimientos (20) en el primer trimestre de 2023. Siguiendo el orden por cantidad de muertes, Montevideo tuvo prácticamente la misma cantidad (19). El tercer departamento fue Colonia con 14, y en el cuarto lugar quedaron Maldonado, Rocha y Salto con cinco cada uno.

De todos los fallecimientos, el 52% se dio producto de una colisión entre vehículos (49 muertes), 26% por despiste (25), 15% por atropello de peatón (14), 4% por caída (cuatro personas, tres en moto y uno en bicicleta), 2% por atropello de animales y 1% por vuelco.

Por otra parte, al diferenciar por sexo, la amplia mayoría eran varones (70 personas) y en minoría mujeres (25). También se registró una predominancia de conductores que perdieron la vida (65% del total) frente a los pasajeros (20%) y peatones (15%).

En 2022 se registraron 20.210 accidentes de tránsito, en los que hubo 431 fallecimientos (1,7% del total). El 54% fueron en rutas. Y, según adelantó la semana pasada el presidente de la Unasev, Alejandro Draper, hubo una caída de 29,3% en el primer semestre en comparación al año anterior. El gobierno atribuyó la disminución a que ya se habían colocado los radares aunque no estaban en funcionamiento.

Argumentos

El director del Instituto de Seguridad y Educación Vial (ISEV), Arturo Borges, dejó en claro que están “a favor del radar” pero, al mismo tiempo, entiende que se necesita analizar “el lugar y las circunstancias en las que se van a colocar”.

El especialista entiende que la velocidad es un “elemento crítico dentro del sistema de tránsito”. No obstante, si se dice que es lo que dispara las estadísticas de siniestralidad, la afirmación es “una parte de la verdad porque no están los datos y no se puede hacer un diagnóstico de la causa”. Además de que los accidentes de tránsito son un problema “multifactorial”, añadió en diálogo con El País.

Y, ante la crítica que realizan algunos de que se utilizan para recaudar, marcó que esto pasará solo por “aquellas (personas) que no cumplan con las normas”.

“Esto salva vidas, es indudable. Pero hay que adecuarlo de tal manera que la gente no tenga la impresión de que es para recaudar. Es lo que tiene la gente en la mente”, indicó, y continuó: “Pensamos que se tiene a reducir la velocidad en las zonas que son sumamente pobladas pero, cuando hablamos de vías que entran y salen de las ciudades, tiene que haber una vía rápida, que para eso se construye”.

Más allá de defender la vigencia de los radares, Borges aseguró que para evitar los siniestros de tránsito es necesario tener una “estructura vial adecuada al siglo XXI y, por otro lado, formar a los conductores explicándoles” que los carteles normativos con la velocidad al “costado de la ruta son una referencia de tope máximo pero no significa que esa velocidad siempre sea lícita”. Las personas deberían apretar el acelerador hasta un nivel que les “permita mantener el dominio del vehículo y evitar todo tipo de siniestro”, decisión que está condicionada a situaciones como la niebla y lluvia, explicó el especialista.

Borges cree que se debería “poner algún otro carril más” en algunas zonas, es decir, pasar de dos a tres. Otra medida podría ser colocar “topes de velocidad más adecuados con el tipo de vehículo en algunos tramos donde solamente tenemos campo”. O que “quien entra y sale de la ruta lo haga en auto de una manera que tenga que llegar a unos puentes elevadizos, a unas rotondas, que son herramientas de estructura vial que se utilizan en muchos países”. Si se mira la ruta interbalnearia, indicó el especialista, una “problemática” es que hay “muchos cruces que tienen semáforo y en determinado momento de la noche no pasa absolutamente nadie”.

“Todo cuesta dinero”, reconoció. A su vez, marcó que “los pasos elevados para peatones, aunque alguien pueda pensar que no se utilizan, en el mundo entero se construyen”. Pero hay que “educar” a las personas y “tienen que ser con rampas y no con escalones”, señaló, y criticó: “El peatón hoy de repente tiene un semáforo a 50 o 100 metros y no va hasta ahí. ¿Por qué? Porque no entiende que ese elemento lo protege”.

Por su parte, el expresidente de la Unasev, Gerardo Barrios, defendió la importancia de los radares en el control del tránsito y el cambio de la conducta en la vía pública. No hay una discusión -a su entender- de si son necesarios o no, ya que cumplen un rol complementario de las acciones que llevan adelante los que fiscalizan. No obstante, apuntó que deben formar parte de un plan macro en materia de seguridad vial. “No hay que pensar que se soluciona el problema (de la cantidad de heridos y muertos por siniestros) colocándolos”.

Barrios recordó que “no solo hay que controlar la velocidad sino todos los demás factores”. Si se realizan acciones aisladas sobre una sola variable, no se alcanzarán los resultados que se esperan, consideró, y continuó: “Es igual de importante respetar la velocidad como, por ejemplo, no tomar alcohol” cuando se va a conducir un vehículo.

En ese marco, entiende co-mo prioritario que se dé una discusión sobre la política de seguridad vial, ya que lo principal es disminuir la cantidad de lesionados y fallecidos en el tránsito. “Hoy no hay acciones adecuadas”, ni es una “prioridad en la Rendición de Cuentas”, añadió.

También consideró “desacertada” la decisión del gobierno de retirar los radares móviles, algo que fue comunicado la semana pasada por el ministro de Transporte y Obras Públicas, José Luis Falero. Pasarán a cumplir otra función en el Ministerio del Interior. Tal como informó El País, se van a usar para “estrategias de prevención y represión de delitos que involucren vehículos”, señalaron fuentes ministeriales.

Unasev quiere radares que detecten si se usa el celular

El secretario general ejecutivo de la Unasev, Jorge Alfaro, apuntó contra las críticas que se realizan a las decisiones del MTOP. El jerarca comentó que en los caminos para salir o entrar de Montevideo hay zonas suburbanas donde, por ejemplo, una escuela queda de un lado de la ruta y un supermercado del otro. Esa situación genera un “trasiego permanente de gente” y se generan “zonas de riesgo”.

Además explicó que se colocan los radares porque hay “cantidad de personas que consideran que se maneja de una (determinada) manera” y evalúan de manera diferente a qué velocidad se debería “pasar en zonas pobladas o delante de una escuela”. Y, ante los comentarios de que la medida responde al objetivo de recaudar, respondió que esas personas “no saben lo que están diciendo”. La “necesidad era poner unos 170 radares en distintas zonas rojas pero, como el MTOP compra 100, se decide que sean móviles en los 112 puntos”.

“El radar no es un invento uruguayo”, puntualizó. Y añadió: “Posiblemente deberíamos poner otros radares, no estos que solo miden la velocidad. Hay unos que controlan la velocidad, el cinturón de seguridad, si se utiliza el celular, la matrícula”, entre otras cosas. Además, controlan la velocidad en un determinado tramo y evitan que la persona acelere entre cada uno de los dispositivos. “Supongo que será el próximo paso”, añadió a El País.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar

Publicidad

Publicidad