TAXISTAS ENOJADOS

Lluvia de billetes e insultos en la sesión de la Junta por registro de choferes de aplicaciones

Ediles aprobaron reapertura del registro de conductores de aplicaciones.

Protestas de taxistas en la Junta Departamental de Montevideo. Foto: Fernando Ponzetto
Lluvia de billetes: a los gritos, los taxistas decían a los ediles que “se arrastraran” para recogerlos. Foto: Fernando Ponzetto

En medio de una tensa sesión, la Junta Departamental aprobó ayer la reapertura del registro de choferes de aplicaciones, que podrán ser hasta 4.000 en Montevideo. Según la empresa Uber, actualmente hay unos 3.200.

El edil frenteamplista Martín Nessi abrió las argumentaciones a favor de la reapertura bajo las barras colmadas de taxistas encolerizados que llegaron minutos antes y bloquearon durante la votación la calle 25 de Mayo, a la altura de Juan Carlos Gómez.

Aunque votó a favor de la reapertura del registro, Nessi, habló de “una nueva embestida neoliberal” y dijo que es “sinvergüenza e infame” que venga “una transnacional” y se quede con una parte del mercado “precarizando las fuentes laborales”.

No demoró en recibir los primeros insultos de los taxistas que estaban en las barras. “¡Vendepatria!” fue lo más diplomático que le gritaron, mientras hacían sonar bombas de estruendo y lanzaban hacia la sala una lluvia de billetes con el rostro del exintendente y hoy precandidato Daniel Martínez. También arrojaron varias monedas, una de las cuales impactó en la cabeza de una edila.

Desmanes en la Junta Departamental de Montevideo con play
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Otro de los que fue duramente criticado fue el exintendente Mariano Arana: “No te olvides de los años que pasamos juntos en el penal. ¡Traidor, vendepatria!”, le espetó un trabajador desde lo alto. Otro increpó a Arana por su edad (86) y le pidió “que se vaya para su casa”. El experimentado político resistió lo que pudo, hasta que finalmente decidió abandonar la sala, no sin antes replicar hacia las alturas: “¡Yo jamás utilicé un Uber!”.

La escalada en el tenor de los insultos obligó a hacer más de un cuarto intermedio. Y cuando ya no quedaba nadie por insultar, los taxistas fueron retirados de sala.

La demora en desalojar las barras generó un fuerte cruce de palabras entre el edil nacionalista Diego Rodríguez Salomón y el secretario general de la Junta, Carlos Otero. El legislador le recriminó que no haya tomado los recaudos para evi-tar que ocurriera lo que sucedió. Desde su punto de vista, Otero no quiso ingresar la Policía a las barras “por motivos ideológicos”.

Olla a presión.

Con los trabajadores fuera de la sala, pero dentro de la Junta, prosiguió la votación. La edila de la bancada Batllista Fátima Barruta comenzó a argumentar por qué votaría en contra de la reapertura del registro. Y fue necesario solicitar que se subiera el volumen de su micrófono, hasta que los parlantes acoplaron, para poder escucharla. Incluso había personas que golpeaban y hacían tambalear los vidrios que conforman la pared de la sala de sesiones.

Los otros dos ediles que votaron en contra fueron Gusta-vo Zúñiga, de la bancada de Edgardo Novick, y Walter de los Santos, edil independiente, escindido del Frente Amplio. Al argumentar su voto, De los Santos dijo que no puede permitir que Uber “venga a quitarle la comida a los trabajadores del taxi”. Fue el único edil aplaudido por los manifestantes, aunque no faltó quien le gritara que es un “alcahuete de Óscar Dourado”, algo que De los Santos se encargó de desmentir, más de una vez.

El impacto medido por la propia Intendencia
Intendencia de Montevideo. Foto: Nicolás Pereyra

Según un informe presentado por la Intendencia en la Junta, el valor de la chapa de taxi estuvo entre 2012 y 2015 en los US$ 120.000. Pero hoy, por efecto de las aplicaciones, está en US$ 50.000. Lo más bajo que cotizó fue durante la crisis de 2002, en US$ 20.000.

Un taxi hace un promedio de 33,74 viajes por día y recauda $ 5.054, lo que arroja un promedio de ganancia de $ 156,12 por viaje, que es mayor para el caso de los dueños-administradores.

Sin embargo, el jornal que perciben estos trabajadores es de $ 591 por hacer 8 horas y de $ 1.183 por 12 horas de trabajo, muy inferior a lo que cobra quien maneja para Uber.

El informe dice que actualmente son 4.807 los choferes registrados, pero trabajan 3.667, la gran mayoría al servicio de Uber. Esta empresa, que tiene la mayor parte del mercado, asegura que son menos: unos 3.200.

Y que hay una lista de 8.500 personas interesadas en comenzar a trabajar para la aplicación.

Según la IMM, el 70% de quienes están activos actualmente (2.500 permisarios) hace 7 viajes por día y obtiene una ganancia de unos $ 800, con un promedio de ingreso por viaje de 114,72. El 27% de los choferes de Uber realiza unos 17 viajes por día, que les dejan unos $ 2.000. También hay un puñado de “permisarios intensos”, que hacen en promedio 30 viajes diarios.

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