Continúa la batalla respecto a la mejor manera de combatir a las cotorras que hacen estragos en los montes frutales. Ayer el juez de lo Contencioso Administrativo Juan José Benítez Caorsi desestimó una acción de la Plataforma Animalista que pidió cesar con la campaña impulsada por el gobierno argumentando que existe impacto ambiental. Ahora la ONG busca acceder a la resolución para decidir si apela la decisión del magistrado, explicó a El País la integrante del grupo Karina Kokar.
El Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca quiere implementar un acuerdo con el Ministerio de Defensa para que con maquinaria del Ejército se aplique un cebo tóxico en base a Thiacloprid, Carbosulfam y Metiocarb, untándolo en la boca de los nidos de las aves que generalmente se ubican en la copa de árboles altos, como los eucaliptus, a entre ocho y 10 metros de altura. Kokar cuestionó la aplicación de estos productos “altamente tóxicos” y denuncia que no hay estudios que avalen que las cotorras sean efectivamente una plaga. Y tampoco hay estudios, dijo, de otras alternativas como la utilización de cebos que esterilicen a las aves, sin matarlas. “Desde 1947 se hace lo más fácil para el Estado, que es matar a los cotorras. Entendemos la problemática de los agricultores, pero lo hecho hasta ahora no ha sido una solución”, señaló.
La abogada del grupo animalista Lorena Silva explicó a El País que “la administración debe cumplir requisitos legales, tener un plan coordinado y documentado para recién después autorizar un plan y permitir la autorización de químicos, cosa que no sucedió”. Agregó que el plan del gobierno conlleva “crueldad” hacia los animales y sostuvo que se omitió realizar una Evaluación de Impacto Ambiental como exige la ley 17.283.
En la audiencia que se realizó por el caso, un técnico del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca reconoció que se podría llegar a utilizar cebo esterilizador pero que este no va a estar disponible antes de 2028. También comparecieron técnicos de UTE que informaron al magistrado las dificultades que representan los nidos de cotorras para el funcionamiento de la red eléctrica.
El gobierno quiere comenzar la campaña en Colonia, San José, Canelones y Montevideo. La intención es hacerlo antes de marzo, cuando se realiza la cosecha de manzanas, una de las frutas más afectadas por las cotorras. Los productores deberían en no más de 48 horas enterrar los restos de las aves para evitar que estas sean comidas por animales como perros, zorros, corderos, caranchos o gatos que podrían, a su vez, intoxicarse.
Los ambientalistas plantean la posibilidad de que se utilicen mallas para proteger los montes de manzanos, pero los productores son escépticos con respecto a esta opción. Atilio Quercini, que produce manzanas en 26 hectáreas en el paraje Cuatro Piedras cerca de Progreso, Canelones, dijo a El País que “las mallas son muy caras, las cotorras las rompen, las mastican como si nada y, además, requieren mucha mano de obra para instalarlas y el viento las desacomoda”. “El 50% de las manzanas ya las comieron”, se lamentó. “Estaría buenísimo utilizar un producto anticonceptivo, pero para 2028 si esto sigue así yo ya tengo que cambiar de rubro”, dijo. Las cotorras comen fundamentalmente manzanas, duraznos y peras y están comenzando a alimentarse de melones y uvas de mesa. “No dejan nada”, afirmó Quercini. Durante el verano, por las tardes, pasadas las horas de más calor, las bandadas arrasan. La situación afecta en particular a Progreso (Canelones), Colonia Wilson (San José) y Melilla (Montevideo rural).