Falleció Oscar Vilas, un apasionado del periodismo y referente de varias generaciones

En El País compartimos con él más de 20 años en Economía, Digital, Ovación, Nacional y Audiencias.

Oscar Vilas.
Oscar Vilas.
Foto: archivo El País.

Para algunos se fue un compañero, un gran periodista, un buen tipo; para otros un hermano de la vida, un referente que disfrutaba enseñándole a las nuevas generaciones el arte de una profesión que amó y ejerció con pasión. Oscar Vilas partió hoy en paz, acompañado por su familia y sabiéndose rodeado a la distancia por una legión de amigos.

Coco, como le decían sus hermanos, vivió todas las grandes transformaciones del periodismo de las últimas décadas. Comenzó en redacciones que desplegaban toda su vitalidad en las noches, en medio de los gritos de editores y redactores, el incesante traqueteo de las máquinas de escribir y el "riiing" ensordecedor de los teléfonos; en un ambiente de humo, mucho humo de cigarrillos.

Luego las máquinas de escribir dieron paso a las computadoras –los teclados pasaron a ser cada vez más silenciosos-, y los periodistas ya no actualizaban sus notas por teléfono desde fuera de las redacciones, sino por fax. Primeros pasos que nos llevaron rápidamente a la era de internet, donde hoy el mundo cabe en un celular.

Oscar vivió y sobrevivió a todas esas transformaciones, y fue protagonista clave en el arranque de El País Digital. Pero las urgencias y las mediciones de audiencias de estos tiempos nunca le hicieron olvidar que hay algo que no cambia nunca en esta profesión: que la credibilidad de un medio de comunicación se basa en la honestidad de sus periodistas.

Oscar Vilas.
Oscar Vilas.
Foto: archivo El País.

Y eso transmitía Oscar. Siempre jugó limpio. Nunca calló lo que pensaba, aunque luego le cayera en contra. Tampoco era de elogio fácil. Siempre mantuvo una conducta recta. Ese será su legado.

En diciembre 2025 recibió el Premio Morosoli a la trayectoria en periodismo escrito. Un reconocimiento que alegró a todos los que conocimos a Oscar. Más que merecido lo tenía.

“Se trata de una distinción absolutamente inesperada. Una muy agradable sorpresa. Un ‘mimo’ al alma, cuando uno ya empieza a pensar en el retiro, que no será mañana ni el mes que viene, pero que está cada vez más cerca. Así que este reconocimiento lo considero la frutilla de una torta que he venido cocinando durante los últimos 42 años”, dijo cuando fue a recibir el premio a la ciudad de Minas, junto a su hija Catarina.

Poco después de ese “mimo al alma” le detectaron los tumores que terminaron llevándoselo antes de ese retiro que veía cada vez más cerca, pero al que a los 69 años le venía dando largas.

Ya no lo veremos por la redacción de El País. Pero el recuerdo de su fina estampa bohemia seguirá vivo en todos los que tuvimos la dicha de su amistad. Buen viaje Oscar.

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