LÍNEA VIDA

Crecen las llamadas a la línea de asistencia tras el suicidio del Morro García

Expertos señalan que no se trata de un “efecto contagio” y que no necesariamente hay un aumento del suicidio consumado, pero sí se habla más del tema y se publicita la manera de pedir ayuda.

Cientos de hinchas de Godoy Cruz (Argentina) acompañaron el féretro del futbolista uruguayo Santiago “Morro” García. Foto: elsol.com.ar
Cientos de hinchas de Godoy Cruz (Argentina) acompañaron el féretro del futbolista uruguayo Santiago “Morro” García. Foto: elsol.com.ar

El suicidio del futbolista Santiago “Morro” García, dado a conocer el mediodía del pasado sábado, sacudió el mundillo deportivo. Y también provocó una ola de llamadas a la Línea Vida (antisuicidios). El 0800 0767 recibió el fin de semana 72 consultas; el doble que el promedio que se venía registrando desde el comienzo del año.

“Ante el anuncio de la autoeliminación de una figura”, cuenta el sociólogo Víctor Hugo González, “se puede dar un aumento de las llamadas de pedido de ayuda”. Y la causal no necesariamente es negativa: “obedece a una mayor difusión de las vías de comunicación”.

La ecuación es sencilla: cada 17 de julio, día nacional de prevención del suicidio, las llamadas crecen. ¿Por qué? Porque se publicita el número de la Línea Vida. Y cada vez que los técnicos de ASSE o de la Universidad de la República dan un taller en una localidad, y difunden la línea telefónica, suben las comunicaciones desde esos poblados. Pasó hace semanas cuando el Grupo de Comprensión y Prevención de conducta suicida en el Uruguay visitó poblados de Rocha y Las Piedras.

Los investigadores insisten en que los avisos -más aún cuando son explícitos, como lo es en una llamada telefónica de quien reclama ayuda- son señales que no pueden pasar desapercibidas. “Existe el mito que quien avisa no se suicida y también existe el mito que quien intenta suicidarse nunca llama”, advierte González. En base a los registros del Ministerio del Interior, el propio González pudo concluir que la cuarta parte comunicaba su ideación suicida: “en las novedades policiales figuraba que un familiar respondía que ‘a veces decía que se quería matar’”.

Tras la difusión de la muerte de Santiago “Morro” García, el jugador de Boca Wanchope Ábila dijo en su Instagram: “Se olvidaron de Santiago, perdón fenómeno”. Ábila había perdido a su hermano también por un suicidio. En una entrevista televisiva había reconocido: “Vengo golpeado hace varios meses. La pandemia me quitó a mi hermano. Tuve la mala suerte de que se quitara la vida en mi casa por una depresión que nunca nos enteramos que tenía”.

Porque las señales no siempre son una llamada a la línea antisuicidio. “Cuando un adulto mayor empieza ordenar los papeles de su casa, cuando les dice a sus hijos que ya está todo regularizado, que la funeraria está paga, tal vez está dando una señal. Lo mismo cuando alguien que está pasando una enfermedad dice ‘ya no aguanto más esta vida’”, explica González.

¿Existe un efecto contagio? La profesora en Psiquiatría Cristina Larrobla, quien es una de las coordinadoras del grupo especializado de la Universidad de la República, reconoce que “toda noticia de muerte, suicidio o guerra, sobre todo cuando involucra a un famoso, puede causar un efecto”. Pero ese efecto, explica, “estará dado por la personalidad de cada uno, por el tratamiento de la noticia y las herramientas disponibles en el contexto”.

Claudia Correa, madre de Santiago "Morro" García. Foto: Diario El Sol de Mendoza.
Claudia Correa, madre de Santiago "Morro" García. Foto: Diario El Sol de Mendoza.

Larrobla dirigió una investigación sobre la publicación de noticias de suicidio en la prensa escrita uruguaya. En ella concluyó que “no había una relación entre las tasas de suicidio y la difusión noticiosa”, así como “tampoco hay una relación directa entre la crisis económica y el suicidio”.

En 2019 Uruguay superó los registros de la crisis de 2002. Según una fuente del Ministerio de Salud Pública, en base a datos preliminares, “la estadística 2020 vendría muy parecida al año anterior”. Solo que con un cambio de ritmos: habría habido una caída en los primeros meses de confinamiento y un rebrote en el último tramo del año.

Las llamadas a la Línea Vida dan cuenta de que hubo un “efecto pandemia”. Desde que se confirmaron los primeros infectados de COVID-19 en Uruguay hasta el pasado 31 de enero hubo 3.970 llamadas a la línea antisuicidio. En el mismo período del año anterior habían sido menos de la mitad (1.786).

Tanto González como Larrobla insisten en que “es bueno” que se difunda la vía de comunicación y que también “es positivo” que se hable del tema. El problema es cómo. “La Organización Mundial de la Salud divulgó hace dos décadas unos manuales sobre el tratamiento informativo del suicidio: se recomienda consultar a expertos, se recomienda no ser sensacionalista, se recomienda no dar demasiados detalles de cómo se encontró al cuerpo sin vida ni cuál fue el método de suicidio... muchas de estas recomendaciones quedaron en el olvido con el caso García”, explica Larrobla.

El suicidio del “Morro” García fue tendencia de conversación en redes sociales y significó un pico de búsquedas de Google de la palabra “suicidio”. Esa secuela, dice Larrobla, “debería invitar a la reflexión”.

Reflexionar, indica el sociólogo Pablo Hein, también es entender que “está bien pedir ayuda”. En Uruguay “los suicidios del año que viene ya están pautados: ocho de cada diez serán hombres, habrá aumento entre los jóvenes, los adultos mayores serán un porcentaje importante de la tasa y así...”. ¿Por qué? “Porque hay patrones que, como sociedad, no estamos resolviendo: por ejemplo, el género”.

Más de la mitad de las llamadas a la Línea son mujeres (56%). Pero los suicidios consumados son más bien de hombres. González lo explica así: “En nuestra sociedad el varón es el macho, el que tiene que resolver las cosas solo”.

Para Larrobla, hablar del suicidio también es preguntarse por qué Uruguay tiene una de las tasas más altas de autoeliminación. “No es un tema del clima, de hecho son más frecuentes los suicidios hacia fin de año, cuando se hacen los balances”. Pero esos cuestionamientos, advierte, significan remontarse a veces más de un siglo, cuando con el proceso de secularización hubo un abandono de la religiosidad. “No fue sustituida por nada, y no hay nada que genere tal arraigo”.

INFORMACIÓN ÚTIL

Línea Vida: 0800 0767

Es gratuita, y está disponible las 24 horas del día para toda la población.

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