CAYÓ OTRO EMPRENDIMIENTO HOTELERO

Cerró el Hotel Belmont en Carrasco

Acarreaba deudas hacía al menos 4 años; empleados fueron al seguro de paro

El establecimiento tenía 28 habitaciones, pero la infraestructura estaba "venida a menos". Foto:El establecimiento tenía 28 habitaciones, pero la infraestructura estaba "venida a menos". Foto: Belmont House
El establecimiento tenía 28 habitaciones, pero la infraestructura estaba "venida a menos". Foto: Belmont House

El pasado sábado el Hotel Belmont, ubicado en Rivera y Sanlúcar, en Carrasco, cerró sus puertas definitivamente. Los más de 20 empleados que estaban trabajando en ese momento están actualmente en seguro de paro. Según confirmaron a El País, se enteraron de su despido un día antes de la clausura.

“Fue cuando una huésped preguntó a qué hora iba a ser derivada al Hotel Sofitel porque el Belmont cerraría sus puertas”, contó un empleado del lugar. Fue allí cuando la noticia comenzó a difundirse al resto de los trabajadores.

“Nunca hubo una palabra oficial. Solo el último día cuando nos reunieron a todos y nos informaron de la situación y de la decisión. Si se vendió o se remata, no lo sabemos. Los dueños mantienen todo en un hermetismo tremendo, incluso para nosotros que estábamos en el lugar”, contó el trabajador.

En mayo del año pasado se iba a vender e incluso los dueños habían comprado una casa lindera porque se iba a desarrollar allí un megaproyecto, pero después, dicen los trabajadores, “todo quedó en la nada”. “Ahora supuestamente lo iban a vender, pero no sé si se cayó el negocio o no”, agregó uno de ellos.

A pérdida.

El hotel, aseguran, venía dando pérdidas desde hace al menos cuatro años. “No es algo de ahora. Cuando el dueño estaba vivo era otra cosa, siempre lo quería mantener abierto. Pero luego de que el hombre murió y los hijos quedaron a cargo, nunca tuvieron mucha intención de hacerse cargo del emprendimiento. Lo dejaron estar, no querían cerrarlo pero tampoco querían levantarlo y hacerle modernizaciones”, explicó el trabajador. Y agregó: “Fue un hotel al que nunca le hicieron una inversión como se debe, siempre pensaban la inversión como un gasto. Y cuando llegó el momento de hacer cambios, ya era tarde. Para levantarlo se necesitaba mucho. Estaba muy venido a menos”.

Cuentan que en el último tiempo había pocos empleados y que algunos eran contratados por unos pocos días -y dependiendo de la situación del momento- se lo extendían un tiempo más o no. En cuanto al número de huéspedes, era variable. “Había semanas que estábamos llenos -como las anteriores a cerrar- y había otras que estábamos con 10 habitaciones ocupadas de las 28 que tenía el establecimiento. Pero no se podía revertir la situación aunque estuviera lleno dos años seguidos. Venía sangrando desde hacía mucho tiempo", dijo el trabajador.

Hace seis meses se presentó un proyecto en la Comisión Especial Permanente de Carrasco y Punta Gorda para transformar el hotel en oficinas.

Fuentes de este cuerpo -que supervisa el patrimonio de estos barrios para la Intendencia- informaron que los dueños estaban interesados en vender ya que el negocio hotelero se había venido abajo.

“Sé que hubo un proyecto para hacer oficinas, modificando un poco la infraestructura. Pero no sé en qué quedó. Sé que hubo muchos interesados”, dijo otra fuente inmobiliaria.

El País intentó obtener la palabra de los propietarios, pero contestaron que por el momento no quieren hacer ningún comentario sobre el cierre del hotel.

En crisis.

Juan Martínez Escrich, presidente de la Asociación de Hoteles y Restaurantes del Uruguay, aseguró que 2018 fue un año “muy complicado” para los hoteles cinco estrellas de Montevideo.

“Ya en mayo con la devaluación argentina empezaron a caer en ocupación. Luego hubo una disminución de tarifas que provocó una pérdida de rentabilidad, que en muchos casos ha generado pérdidas en el ejercicio”, comentó.

La situación es “difícil” de revertir ya que la coyuntura en Argentina continúa complicada. “La presión de los costos, las bajas tarifas y la baja ocupación los tienen apretados”, comentó.

Martínez Escrich dijo que en los últimos meses han cerrado hoteles “por todos lados”. Al menos ocho se han reconvertido. “Algunos se transformaron en oficinas, otros en residencias para la tercera edad y otros en coworking”, comentó el representante de los hoteleros.

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