La inasistencia de los niños en las escuelas públicas y jardines es una situación “preocupante” que se registró en mayor medida en Montevideo y en los “centros con población más vulnerable”. Así se explica en el último Mirador Educativo del Ineed que se presentará hoy, donde se destaca que el 66,3% de los alumnos tuvo ausentismo crónico —faltaron el 10% o más de los días lectivos— desde marzo a agosto de 2024.
La importancia de medir la tasa de asistencia —se explica en el informe— es que permite saber de “manera precisa cuántos días un alumno estuvo presente en clase en comparación con los que le correspondía asistir”, que para este estudio se concluyó que eran 115 días de marzo a agosto de 2024. El análisis de este parámetro sirve para medir el tiempo en que los niños no estuvieron “expuestos al sistema educativo, reduciendo así sus oportunidades de aprendizaje en comparación con sus compañeros”.
Dentro del 66,3% del alumnado que tuvo ausentismo crónico —casi siete de cada diez— en los primeros seis meses de clase, el 38,9% tuvo ausentismo frecuente y el 27,4% ausentismo severo.
Hasta agosto, la tasa de ausentismo se ubicó en 13,8%, “lo que indica que los alumnos perdieron, en promedio, aproximadamente 16 días de clase, de los 115 días lectivos hasta ese momento”, se indica en el Mirador Educativo. Al profundizar en el fenómeno se constató que “solo un 25% de los alumnos logró asistir más del 92% de los días, mientras que un poco más del 25% no alcanzó a asistir el 80% de los días de clase”.
A medida que avanzaron los meses, aumentó la proporción de alumnos con ausentismo crónico en las escuelas públicas y jardines. En el informe se marca que el “mayor incremento” de inasistencias en los salones entre los niños se registró en mayo, y que para junio “casi el 50% de los alumnos se había ausentado de las aulas el 10% o más de los días lectivos, lo que equivale a al menos 12 faltas acumuladas” hasta ese momento del año.
El que la “tasa de ausentismo acumulado” aumente mes a mes —se explica en el informe— “refleja que las diferentes medidas llevadas a cabo en el sistema educativo, como las vinculadas al Plan Asiste” —de la Administración Nacional de Educación Pública, que busca una mejora de la concurrencia de niños a las aulas—, “no estarían logrando frenar ni revertir la situación”.
El ausentismo crónico varía según la categoría del centro: se dio más en el medio rural (asciende a 79,1% del alumnado), algo que se puede explicar por una “mayor incidencia de las inclemencias del tiempo”, señala el Ineed. Le siguieron por nivel de ausentismo los centros urbano común (64,2%), los centros de tiempo completo (63,8%) y los centros Aprender (58,1%).
En cambio, si se mira por la región del país, en Montevideo (74,9%) el ausentismo crónico estuvo más presente en comparación al interior (62,5%).
Por otra parte, al diferenciar por contexto socioeconómico se da un aumento en los quintiles más bajos. Es más, hay una “brecha de 26,3 puntos en el porcentaje de alumnos entre las escuelas públicas de contexto muy desfavorable (78,5%) y las de contexto muy favorable (52,2%)”, se puntualiza.
Para un análisis más en detalle, el instituto analizó las inasistencias durante las alertas meteorológicas y los días de paro (23 y cuatro días, respectivamente). Se encontró que en “ambos casos es mayor el número de alumnos ausentes en Montevideo, en los contextos más vulnerables y en las escuelas rurales”. Por lo tanto, el “patrón de ausentismo” en los días que se viven estas situaciones especiales “sigue siendo coherente con el comportamiento general observado durante el resto del año escolar”, se indica en el informe. Por lo tanto, “aunque las ausencias aumentan en todos los niños durante estos días, las razones subyacentes que explican este fenómeno continúan afectando a los alumnos de manera similar”, se concluye.
Un problema de larga data.
En un segundo informe —que se centra la caracterización del periodo de 2019 a 2023, y que también se presentará hoy— se señala que hay una “tendencia preocupante hacia el aumento de la inasistencia de los alumnos” en el sistema educativo uruguayo. En ese sentido, se explica que esta problemática es “relevante debido a su impacto en el rendimiento académico y en las trayectorias de los niños, que suele afectar mayormente a los de los contextos más desfavorecidos”.
Uno de los puntos más relevantes del informe es que “más de la mitad de los alumnos presentaron ausencia crónica —que perdió el 10% o más de los días de clase— en los años 2022 y 2023, lo que indicó un deterioro progresivo en la asistencia escolar” en los últimos años. Además, se halló que, “a pesar de que los niños de entornos socioeconómicos más desfavorables son quienes se enfrentan a mayores desafíos para lograr una asistencia regular a clases, se observó un mayor crecimiento de la problemática en los contextos más favorecidos”.
En 2019, el ausentismo crónico se ubicó en 46,1% del alumnado; en 2022, en 54,5%; y en 2023, en 59,3%. Para el análisis no se tomaron en cuenta los años 2020 y 2021 “debido a los diferentes criterios utilizados para el registro de las asistencias durante la pandemia de covid”, se explica.
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