Botana a horas de la interpelación a Oddone: “No salva una mayor presión fiscal, sino el control del gasto”

El senador del Partido Nacional asegura que el país ve al jerarca haciendo un “gran esfuerzo”, pero con “enormes dificultades para vencer una interna (frenteamplista) que quiere otra cosa”.

Senador del Partido Nacional, Sergio Botana.
Senador del Partido Nacional, Sergio Botana.
Foto: Estefanía Leal/El País

A horas de interpelar al ministro de Economía, Gabriel Oddone, el senador nacionalista Sergio Botana cuestiona la coherencia del rumbo económico, defiende el rol de las AFAP frente a las propuestas del Diálogo Social y adelanta que la oposición exigirá un “recorte del gasto con inteligencia”.

-¿En qué temas se va a centrar en la interpelación al ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone, mañana?

-El énfasis estará en la coherencia entre la política necesaria y la política que se está aplicando para la situación del país. Seguramente por allí discurra el análisis vinculado al nivel de actividad de la economía, el empleo, la parte monetaria, la cuestión fiscal, todo lo que hace al Diálogo Social y las AFAP, y al tipo de cambio que afecta la competitividad.

-¿Hoy no hay coherencia?

-No conocemos casos en los cuales se salga de una situación de costos altos, caída en el nivel de actividad y alta presión fiscal por la vía de subir los impuestos. A los países no los salva una mayor presión fiscal, sino el control del gasto.

-Un impuesto que se aplicó es el que se hizo conocido como “Temu”, que se hizo a partir de un reclamo de los empresarios y por el que ahora se vio una reducción en las compras al exterior.

-Pero no es por el impuesto. Está mal leído. Es, en todo caso, por el susto que se generó a partir de esa comunicación sobre la necesidad de ir a registrar la tarjeta para las compras en el exterior. El modo en que se instrumentó esa disposición ha frenado bastante.

-Entre que se anunció la interpelación y su concreción, que será mañana, Oddone anunció un proyecto de ley de competitividad y reducción del costo de vida. ¿Es una solución?

-No es una solución, pero contiene algunas soluciones bien encaminadas. Nosotros respaldamos la desburocratización, la apertura y la no exigencia de algunos trámites que se constituyen en verdaderas trabas no arancelarias. Además, por supuesto, creemos en el fomento de la competencia y en el aliento a las exportaciones. En ese sentido, estamos de acuerdo. Esperemos que no se queden cortos ni que las medidas contengan elementos que inhiban su impacto. Es lo que nos pasó con la ley de fronteras. Está bien orientada, pero los montos que se habilitaron para la importación son tan exiguos que al informal no le justifica pasar a ser formal. Así como a un comerciante un poco más grande no lo lleva a abandonar el proveedor nacional caro que tiene.

-¿Cómo ve a Oddone?

-El país lo ve en un gran esfuerzo por orientarse debidamente y con enormes dificultades para vencer una interna que quiere otra cosa y que se comprometió a otro rumbo. Lo veo en el esfuerzo de satisfacer a todos (dentro de su partido) en un momento en el que habría que pensar en todo el país.

-¿Oddone no piensa en todo el país?

-Está pensando en satisfacer las demandas de los sectores políticos y sociales que constituyen la interna de su partido político y hay que servir al interés de todos los uruguayos, lo que comprende a los de su sector. Porque si la economía no funciona debidamente van a perder el empleo los integrantes de todos los sectores, incluidos los propios.

-¿Qué respuesta espera de Oddone en la interpelación?

-Esperamos explicaciones de algunas políticas y que sus argumentos sean convincentes. También esperamos que le preste oído a algunas posiciones, incluso advertencias, que le pueda formular la oposición y que, a la hora de cerrar definitivamente el proyecto de Rendición de Cuentas, pueda contemplar e incorporar las ideas.

-La convocatoria es en régimen de interpelación después de que no consiguieron los votos para un llamado a sala. ¿La censura está arriba de la mesa?

-En principio no. En la interpelación siempre está abierta esa posibilidad. Pero el sentido de esta convocatoria es otro, mucho mejor para el país. La idea es que se dé el debate en el lugar donde están los representantes del país, que sufren las consecuencias de las decisiones económicas, con las autoridades económicas.

-Decía recién que en la interpelación se hablará sobre las medidas que se sugirieron desde el Diálogo Social vinculadas a las AFAP. Pero desde el gobierno se ha dicho que eso no es una prioridad en este momento.

-Es un tema que tiene que quedar muy claro. Oddone promovió el Diálogo Social y no fue a tomar mate con las AFAP. Hay incertidumbres arriba de la mesa que deben ser despejadas. Las medidas propuestas son capaces de desequilibrar toda la economía del país, toda la estabilidad y todas las certezas que tiene el Uruguay. Desde la certeza de la persona que comenzó a trabajar y sabe que podrá jubilarse en el Uruguay del futuro, hasta la certeza del inversor que le va a prestar recursos al país y se le incrementaría de manera absoluta su riesgo. Incluso hasta la gravísima posibilidad de que el trabajador vea confiscados los únicos recursos seguros, que son el dinero de las AFAP, que en 2002 no pudo ser tocado. Se ha dado prueba de que las AFAP son un recurso firme que tiene el trabajador para enfrentar el momento en el que no le quedan más fuerzas. Y con eso no se juega. El Diálogo Social fue, en realidad, un ámbito interno del Frente Amplio...

-Se convocó a toda la población.

-Sin razón, porque la población ya se había pronunciado. Hubo un claro plebiscito que mostró cuál es el pensamiento nacional respecto a la ley de reforma de la seguridad social que se implementó durante el gobierno de Luis Lacalle Pou, que incluyó el tema de las AFAP.

-Pero hubo otros temas en el Diálogo Social, por ejemplo, la recomendación de la unificación de las transferencias para los hogares más vulnerables.

-Fueron ocho detalles y un par de temas sustantivos que son la base del pronunciamiento popular.

-¿El gobierno pone en debate el rol de las AFAP para contentar a una parte del Frente Amplio?

-No sé cómo hace política en su interna el Frente Amplio. Pero da la sensación de que sí.

-La reducción a 60 años de la edad de retiro con mecanismos desestimulantes para que la persona continúe en el mercado laboral hasta los 65 años es otra de las propuestas del Diálogo Social. Una a la que el gobierno le ha prestado atención. ¿Por qué no está de acuerdo?

-Fue una gran mentira. Le dijeron a la gente durante la campaña que iban a promover la jubilación a los 60 años, pero ahora le dicen que la van a habilitar para algunas circunstancias, lo que ya está previsto en la reforma. Pero, además, al que se jubile por esa vía (y sea de ingresos bajos) le van a pagar (como mínimo) el monto correspondiente al régimen anterior a la reforma. Lo bueno es que se reconoció que la nueva jubilación que se hizo durante el gobierno de Lacalle Pou con el suplemento solidario es mucho mejor que la que existía antes. Lo que no quisieron reconocer durante la campaña electoral y el debate del plebiscito. Pero la verdad es que, de aprobarse, la jubilación a los 60 años sería para pocos y van a tratar de que nadie la use. Una gran mentira.

-¿Cree que esa propuesta puede tener andamiento dentro del Parlamento? Sobre todo en la Cámara de Representantes, donde el Frente Amplio no tiene mayoría.

-Espero sinceramente que nadie juegue con un sistema como el que tenemos. De verdad no sé cuánta trascendencia tiene el detalle de la propuesta que pueda venir; lo que tiene mucha trascendencia es tocar o no la ley. Si la abrimos, no sabemos si en los hechos no vamos a volver a una situación igual a la anterior que exponía a los uruguayos, en especial a los más jóvenes.

-Esta interpelación se hace en la antesala de la presentación de la Rendición de Cuentas. ¿Cómo espera que sea el proyecto?

-Esperamos que venga con un buen planteo de recorte del gasto hecho con inteligencia. Un recorte que no afecte al ciudadano, pero sí a todo lo que constituya abuso estatal. Me refiero a ministerios que hacen la misma cosa en lugares distintos, a institutos que podrían compartir servicios y no lo hacen, al propio manejo de mantenimiento de vehículos que podría ser administrado de forma compartida. También me refiero al hecho de tener oficinas de género en todos los ministerios cuando podríamos tener una sola bien fuerte y que fuera mucho mejor, y a mantener negocios a pérdida compitiendo con los privados de mala manera y encareciendo algunas actividades como, por ejemplo, el pórtland de Ancap. Hay otro aspecto que hay que cambiar: tenemos que mejorar la eficiencia de nuestros servicios públicos. No puede ser que haya que contratar a privados para que hagan el trabajo de los servicios públicos.

-¿A qué casos se refiere en los que hay que contratar privados?

-En seguridad pública. Hay que cambiar la organización. No puede ser que dotemos a la Policía de instrumentos con su presupuesto y que el que quiera seguridad tenga que contratar una empresa privada. Y en la educación tenemos que volver a la educación pública que fue el orgullo del Uruguay. No puede ser que el que quiera tener una buena educación tenga que buscar un colegio privado. Tenemos que volver a cuando el colegio era una libre elección porque una persona, a la hora de buscar adónde enviar a sus hijos, tenía una buena oferta tanto en lo público como en lo privado. Asimismo, en la salud no podemos tener un sistema cada vez más caro en el cual el especialista demora tres meses en atenderte y la operación demora dos años.

-Estos problemas ya estaban en el gobierno anterior. ¿Por qué no se solucionaron?

-Lo que sucede es que yo no creo que se solucionen en un solo gobierno. También creo que hubo avances sustantivos durante el gobierno pasado que ahora se han discontinuado.

Junta Departamental

“Prefiero confiar en la sabiduría de cada pago”

-En el Partido Nacional se envió a dos ediles a la comisión de ética por votar fideicomisos propuestos por la intendente Mario Bergara. ¿El directorio debe involucrarse en los asuntos departamentales?

-No lo debe hacer en ningún departamento, por lo que no me parece que deba hacerlo en Montevideo. Por más que el partido, al no tener mucha dirigencia local, considere a la nacional como la de la capital. Esa situación empuja a que los temas de Montevideo terminen siendo tratados en los órganos nacionales. No se debe meter, y no porque no tenga potestades, sino porque nadie se debe meter en lo que no sabe. Y el directorio, lamentablemente, no sabe nada de cuestiones internas de los departamentos.

-¿No debería saber?

-Podría saber, pero no es tan fácil conocer en profundidad la realidad interna del partido en un departamento. Prefiero siempre confiar en la sabiduría de los dirigentes de cada pago. Si nuestro partido se transformara en uno autoritario, desaparecería muy rápidamente.

-Entonces, no cree que se deba sancionar a estos dos ediles de Montevideo.

-No. E insisto: me pareció indebida la injerencia del directorio en el tema.

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