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Alarma por aumento de consumidores de "tusi", una droga costosa y de efectos impredecibles

Autoridades y expertos coinciden en que aún no existen laboratorios en el país y que lo que se comercializa es una mezcla de otras sustancias.

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En Uruguay, el tusi resulta una mezcla de otras sustancias que busca emular al original
En Uruguay, el tusi resulta una mezcla de otras sustancias que busca emular al original.
Foto: AFP

En los últimos años se ha hecho cada vez más común entre quienes consumen drogas escuchar la palabra “tusi”. Esta sustancia, desconocida hasta no hace mucho, es una droga sintética que puede ser inhalada o consumida por vía oral y que tiene efectos alucinógenos y estimulantes. Su color rosado se obtiene aplicando colorante con el objetivo de aumentar su aceptación en el mercado.

Si bien en Uruguay su consumo viene incrementándose, lo que se comercia no es el tusi original fabricado en países como Estados Unidos, sino que son los llamados “cócteles” que implican la mezcla de sustancias como ketamina o éxtasis, lo que aumenta su riesgo.

El ministro del Interior, Luis Alberto Heber, ya mostró su preocupación en abril del año pasado luego de que realizaran la tercera incautación de esta sustancia en el país. “Vamos a ser muy duros, tenemos que proteger la salud de nuestra gente joven para que no caiga en este tipo de consumo”, dijo.

Desde la Fundación Manantiales -organización internacional dedicada a la prevención y asistencia contra adicciones-, aseguraron a El País que “las primeras consultas fueron recibidas en el 2018” y que “desde ese entonces van en aumento y son cada vez más frecuentes”.

En esta misma línea, el consultor y especialista en seguridad pública, Edward Holfman, dijo a El País hace algunos meses que la droga que más se traía desde Argentina era el éxtasis o la mal llamada cocaína rosada, otra forma de denominar al “tusi”. Y agregó ahora que la situación actual sigue siendo similar.

Otra de las hipótesis sobre el incremento en el consumo de esta sustancia apunta a la expansión del narcotráfico que puede incluso llegar a su producción en laboratorios clandestinos. Sin embargo, para Héctor Suárez, coordinador del Observatorio Uruguayo de Drogas, esto aún no sucede ya que “se han encontrado lugares donde se mezclaban algunas drogas, pero ninguno es un laboratorio como tal”.

Fuentes de la Dirección General de la Represión al Tráfico Ilícito de Drogas reafirman lo dicho por Suárez, y consideran que las bandas que la comercializan son casos aislados.

Si bien no hay registros de grandes incautaciones de tusi, se han realizado algunas en los últimos años que dan indicios de que esta práctica podría estar llevándose a cabo de forma cada vez más frecuente. El ejemplo más reciente se dio a comienzos de este mes, cuando fueron condenadas cuatro personas en un operativo que además de incautar envoltorios de esta droga encontró pastillas de medicamentos, éxtasis, cápsulas de marihuana, cocaína, metanfetamina, agujas con jeringas y otros elementos para la fabricación de drogas sintéticas que luego comercializaban por redes sociales.

Según los datos aportados por la Fundación Manantiales, quienes frecuentan el consumo de tusi suelen ser personas entre 22 y 40 años y de un contexto socioeconómico “alto”. Esta sustancia se comercializa a un elevado precio en el mercado, alcanzando los $3.000 por gramo. Si bien no es el único medio por el que se propaga, aumentó exponencialmente su popularidad con el auge de las fiestas de electrónica.

Autoridades nacionales y distintos profesionales han alertado por sus posibles efectos. “La sustancia madre en cuanto adicción sigue siendo la pasta base, pero esta es más nociva”, dijeron a El País.

Por otra parte, el director de Manantiales, Pablo Rossi, aseguró que “los efectos pueden ser impredecibles y variar”, aunque suelen ser recurrentes como “trastornos de ansiedad, depresión o psicosis en algunas personas”.

En este sentido, desde la Junta Nacional de Drogas han manifestado su preocupación ante posibles casos de intoxicación debido a los “cócteles” (como sucede con el “tusi” en Uruguay) porque se elaboran mezclando diferentes sustancias y de las que el consumidor no tiene control.

Además

Una diversificación del mercado ilícito

Desde el Observatorio Uruguayo de Drogas explicaron a El País que no tienen datos específicos sobre la sustancia “tusi” debido a que en la mayoría de las incautaciones se registra las mezclas de otras sustancias. “Como en Uruguay no hay laboratorios para fabricar el 2-CB (tusi) original, los grupos criminales acceden fácil a sustancias como ketamina o éxtasis, las mezclan entre ellas y con colorante las venden como si fuera otra cosa”, dijo Suárez concluyendo que el nombre “es una cuestión de marketing”. También relató que lo que se busca por parte de las bandas al mezclar sustancias es “emular lo mejor posible a las sintéticas” o encontrar combinaciones “más fuertes para concentrar más pegue en menos dosis”.

En los últimos años se han llevado a cabo operaciones que han incautado grandes cantidades de estas sustancias, además de elementos que oficiaban como laboratorios caseros para “cocinar” las drogas.

Durante un procedimiento llevado a cabo en agosto de 2022 en el puerto de Montevideo, se encontró un vehículo con destino a Paraguay que cargaba con 42,370 kg de éxtasis. Esta cantidad es el equivalente a 163.000 pastillas, aunque existía la probabilidad de que también sea utilizada para mezclar en forma de “tusi”.

Con respecto a la ketamina, no se han realizado grandes incautaciones. Se registraron únicamente 600 gramos en los primeros nueve meses de 2023, mientras que de éxtasis fueron 144,5 gramos y 6.424 pastillas.

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