La empresaria Alicia Esquiera tuvo una infancia muy pobre. “Mi familia nunca fue de dinero”, le contó a El País. Nacida en Tacuarembó, vivió en Las Piedras y fue pupila en un colegio de las hermanas Vicentinas, en la esquina de Reconquista y Zabala en la Ciudad Vieja de Montevideo donde estuvo hasta los 16 años. Luego se recibió de maestra y dio clases de Manualidades. A esta orden de las Vicentinas quiso homenajear cuando le pidió al escultor Pablo Atchugarry que intentara reproducir la forma del sombrero que llevaban las monjas en el techo de la flamante Capilla del Santo Pesebre, inaugurada hace una semana con una gran fiesta a pasos del asentamiento Santa Eugenia ubicado al norte de Carrasco. Esquiera, directora de Secom, encargó y financió la obra.
La capilla está al lado del barrio “La Colmena” donde la organización “Cireneos”, que lidera el sacerdote Juan Andrés “Gordo” Verde, construyó soluciones habitacionales para 200 personas. Verde se preocupa de aclarar que su organización no puso un peso para la construcción del templo aunque le encanta. “Es un lugar de mucha alegría. Celebro que un barrio humilde tenga una obra de arte en sí misma. Que al arte de Atchugarry no se lo vea solo en Punta del Este o en José Ignacio. Esto eleva al barrio”, dijo entusiasmadísimo.
El hermoso altar es de mármoles que Atchugarry trajo especialmente de Carrara, ciudad italiana famosa por ellos. Su parte delantera representa un pesebre y la de atrás la estrella de Belén. El altar, que es blanco, está sobre mármol verde porque Atchugarry buscó un contraste cromático. Debajo de él hay cuatro reliquias: un hueso de San Juan Bosco -creador de la orden salesiana-, un hueso del beato Jacinto Vera - primer obispo de Montevideo-, un pedazo del guante del Padre Pío (sacerdote italiano a quien se le adjudican milagros) y un cabello del español San José María (Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei).
Una feligresa, que prefiere no ser identificada, pintó cuadros ubicados a la izquierda de la entrada que representan a Santa Teresita, al evangelizador San Francisco Xavier, a San Josecito (un joven mexicano mártir por no haber querido renegar de su fe), al papa Juan Pablo II, a Escrivá de Balaguer, a San Francisco de Asís a la madre Teresa de Calcuta, a Don Bosco y al Padre Pío. A la derecha de la entrada pintó a los Reyes Magos y un carpintero que vive en el barrio y que se llama Jesús pulió y limpió las maderas de las paredes y los bancos.
Fuera de la capilla, Atchugarry instaló una cruz de acero con la que intentó representar el esfuerzo de Simón de Cirene quien, según los Evangelios, ayudó a Jesús a llevar la cruz hasta el monte Gólgota. De Simón de Cirene toma su nombre, justamente la organización “Cireneos”. El techo de hormigón demandó un año para su construcción. Según Verde, su forma también puede interpretarse como una representación del vuelo del Espíritu Santo. A Verde ya le han dicho que el techo y la cruz se ven muy bien desde los aviones que llegan al cercano aeropuerto.
Al principio, no estaba convencido de la necesidad de una nueva capilla. Ya hay una de madera en Santa Eugenia, al lado de la cual él vive en un contenedor, que fue construida con los vecinos en 2021. Esquiera insistió. “En el barrio estoy desde que no había ninguna capilla. Las paredes de las casas eran de nylon grueso. Yo puse muchas casas en el barrio que fue mejorando de una forma muy notoria. Insistí con la nueva capilla porque quería hacer algo diferente. Soy muy creyente. Dios nos da todo en el momento indicado. Lo que yo no tenía, sabía que en algún momento lo iba a tener por mi fe y por mi esfuerzo también. Le dije al “Gordo” Verde, ‘dejame hacer la capilla’. La que teníamos, que sigue existiendo, es muy pequeñita. Hablé con Atchugarry, del que tengo obras, e hizo el diseño”, contó.
”Es tan linda, tan acogedora. A la inauguración vino gente de todos lados, quedó mucha gente afuera. En algún momento vendrán personas a un bautismo o a casarse. Es un regalo a Dios y un agradecimiento por todo lo que me da”, dijo.
El resultado también entusiasma al cardenal Daniel Sturla que estuvo en la inauguración como cabeza de la Iglesia Católica uruguaya. “Es una alegría enorme. Va ser una de las iglesias más lindas de Montevideo. El altar es bellísimo. Aquí se conjugan la belleza artística, el trabajo social y la fe”, dijo Sturla a El País. El cardenal bendijo la nueva iglesia y untó con aceite su altar.
Mucho por hacer
En el vecino barrio “La Colmena” un hombre que acondicionaba las paredes de su casa con su familia dijo que la nueva capilla era “un orgullo”. Asimismo, Lourdes Fernández tiene un pequeño almacén y narró a El País que el día de la inauguración, la capilla “quedó chica” y que quienes critican su construcción por pomposa “hablan por hablar”. “Estoy orgullosa, es re linda”, dijo. Lo mismo que sostuvo su vecina Flor de Lis Ramos: “Me encantó”.
Verde camina por las cuidadas calles internas del barrio “La Colmena”, cuyas primeras viviendas se inauguraron en 2023, con el mate bajo el brazo y respondiendo a quienes se dirigen a él como “Gordo” o “Gordito”. En un predio lindero está el esqueleto de un “trolley bus” de la desaparecida cooperativa Cooptrol, que seguro descansa ahí hace muchos años. De pronto, pasó un caballo al galope perseguido por varios perros y Verde le pidió a un joven que lo vaya a buscar. Es que el código de conducta que “Cireneos” elaboró con los vecinos estableció que no puede haber equinos sueltos.
La organización, explicó Verde, logró dar solución a 200 personas que viven en casas que serán su vivienda definitiva prefabricadas por la empresa uruguaya Völfer. Las viviendas tienen unos 60 metros cuadrados, dos o tres dormitorios, un baño y la cocina integrada al living. El costo de construcción ronda los US$ 50.000. El sacerdote lamentó que la construcción no fue exonerada de IVA, como se solicitó, porque cree eso podría haber liberado más recursos para construir algunas decenas de casas más. Las familias las recibieron por 15 años en comodato tras los cuales pasarán a tener derechos posesorios sobre ellas. Sus integrantes se comprometen a trabajar durante seis meses, 12 horas semanales en su acondicionamiento. Se encargan de la pintura, la construcción de cercos y de las instalaciones sanitarias. Verde indicó que las casas son frescas en verano y fáciles de calefaccionar cuando hace frío. El dinero para la construcción proviene de donaciones a “Cireneos”, una organización creada en 2017 que es auditada por Grant Thornton, una de las empresas líderes en su rubro a nivel mundial.
Flor de Lis, que vive con su hijo Rogelio, está contenta con su casa. “Esta es mi mansión, mi barrio privado. Salto en una pata. Soy la reina Isabel”, se ríe. “Vivía en un ranchito de tablas. Nunca me imaginé, a mi edad, tener mi casa con todas las comodidades. Antes tenía nylon en el techo y tenía que poner un balde en el piso si llovía”, contó a El País. Lourdes, por su parte, sostuvo que está “muy agradecida” por la suya.
De todas formas, en la zona queda mucho por hacer. Al oeste del barrio “La Colmena”, el asentamiento es todavía muy grande y precario. “Cireneos” trabaja, junto con el gobierno, en posibilidades de traslado para algunas familias. Los terrenos donde está el asentamiento son propiedad privada y han sido objeto de un litigio judicial.
“Cireneos” tiene más planes. Cerca de la nueva capilla se construyó un parque infantil y un poco más hacia el monte del arroyo Carrasco se está edificando un nuevo edificio. Allí funcionará el “Proyecto Denis”. Verde explicó que jóvenes “que están fuera del sistema trabajarán, con aportes y un salario mínimo, durante un año y recibirán capacitación en sanitaria, albañilería, jardinería y herrería y luego se los ayudará a colocarse en empresas amigas”.
Verde también está en tratativas con el Inisa para crear un centro de acogida con unas 12 plazas para jóvenes procedentes de la Colonia Berro.
Y a través de la organización “Rancho Cero” está involucrado en la búsqueda de soluciones en 12 departamentos.
Esquiera, en tanto, afirmó que seguirá colaborando, que a Verde “voluntad le sobra” y que hay que preguntarle a él por los próximos pasos a dar. “La gente necesita vivir mejor. Nadie habla de lujos. La gente se emociona de tener una casa. A los primeros contenedores, los decoraban. Hay dos tipos de pobrezas, la espiritual y la económica. Si económicamene estamos bien, tenemos que ayudar”, resumió Esquiera.