La demora de atención psiquiátrica en el Hospital Vilardebó derivó en que este lunes de noche pacientes esperaran por hasta ocho horas, algunos incluso tirados sobre bancos porque “no tenían camas”. Esto derivó en que familiares de los usuarios se agolparan para reclamar, confirmó a El País Pablo Silva, secretario general de la Federación de Funcionarios de Salud Pública (FFSP).
Está previsto que haya una reunión por estas horas entre el sindicato y jerarcas de la Administración Nacional de los Servicios de Salud del Estado (ASSE). La situación de tensión quedó registrada en un video, al que accedió El País, donde se ven personas discutiendo al interior del centro ubicado sobre avenida Millán.
“Que atienda a la gente que está acá, y después a las ambulancias”, reclamó una mujer. “Hace seis horas estamos esperando acá”, lamentó.
Mientras que otra mujer cuestionó que a un hombre “le pegaron una piña y lo entraron”, a lo que un hombre retrucó “haga la denuncia”.
“Tenemos que intentar cooperar nosotros, también, se entiende”, dijo un funcionario, mientras se observa que la sala interna permanecía ocupada.
“Si viene en ambulancia lo pasás de una para adentro, ¿se entiende lo que te quiero decir? Mi señora está con ataque de pánico, papá”, insistió el hombre, mientras que el funcionario decía que entendía la situación, y que buscaban una solución. “Estamos corte cárcel”, lamentó el hombre.
La situación se desactivó luego de que, a partir de un pedido de la FFSP, se habilitara una sala con nuevas camas y personal, pero sin nuevos psiquiatras, para que los pacientes permanecieran allí esperando. No obstante, esta solución "no es la que se hubiera querido", reconoció Silva.
La tensión se produjo sobre la medianoche cuando el centro de ASSE estaba “completamente lleno”, con pacientes ingresados “en bancos” por "falta" de camas. Algunos esperaban atención “desde las tres de la tarde”, lo que derivó en la “entendible” crítica, consideró Silva, que además de estar en la FFSP trabaja hace años en el Vilardebó. La demora es porque "no hay" psiquiatras, o porque "a veces están sobrepasados”, dijo.
El sindicalista sostuvo que desde ASSE les indicaron que las clínicas psiquiátricas privadas dejaron de aceptar usuarios del prestador público porque el Vilardebó tiene una deuda con ellos de US$ 2 millones, y hay una "falta de pago" de enero y febrero de este año a esas clínicas. “La gente se la agarra con los funcionarios, que nada tenemos que ver con los tiempos de espera”, lamentó.
Silva sostuvo que si se hubiera completado el llamado de psiquiatras que abrió ASSE tiempo atrás, se hubiera evitado esta situación, ya que se podría reforzar la guardia de los lunes, miércoles y viernes, y eso hubiera permitido no solo ver más pacientes, sino también dar de alta a otros usuarios que están en puerta de emergencia.
El sindicato sigue exigiendo que ASSE reacondicione la Sala 21, lo que implicaría un gasto US$ 100.000, pero ellos consideran que esto permitiría ahorrar dinero. El prestador público “sigue gastando unos US$ 400.000 por mes en contratar camas” a clínicas privadas. También lamentó que no haya novedades sobre el anuncio de inversión de US$ 20 millones en obras, que incluyen baños, cambios en la sala de mujeres y en la que están los pacientes judiciales.
"Ya está. Si acá hay una intencionalidad de alguien de cerrar el hospital, que lo digan, y se hagan cargo de las consecuencias", dijo Silva, quien apuntó contra el gerente general de ASSE, Federico Martiarena.
El País intentó, sin éxito, comunicarse con las autoridades de ASSE sobre lo ocurrido en el Vilardebó en las últimas horas.