Uruguay presenta uno de los niveles más altos de melanoma de piel en proporción a otros países de la región, con 270 casos por año y cerca de unas 90 muertes anuales. Este cáncer si bien es menos frecuente que otros, resulta potencialmente más peligroso por su expansión a otras partes del cuerpo si no se descubre y se trata a tiempo.
De acuerdo a las proyecciones del Observatorio Global del Cáncer (Globocan), de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2020 se prevé que los casos anuales salten a 285 en 2025 y a 334 en 2040.
El País consultó sobre la particularidad uruguaya al argentino Matías Chacón, jefe de oncología clínica del Instituto Fleming de Buenos Aires, en el marco del Seminario de Oncología para periodistas de Latinoamérica, organizado por Pfizer, en Ciudad de Panamá.
Por un lado, el experto marcó que la “explicación razonable” de los niveles de Uruguay y Argentina (que también cuenta con una tasa alta, con unos 1.700 casos anuales) tiene que ver en la “mucha” descendencia italiana y española, en una latitud donde la radiación ultravioleta (UV), principal causa, es diferente que en otras zonas.
Una situación similar ocurre en Australia, que presenta los niveles de melanoma más altos del mundo, por la migración desde el norte europeo y de Estados Unidos, lo que implica una adaptación de la piel, que llevaría unos 1.000 años, contó Chacón.
Otro elemento relacionado a los valores uruguayos es que más de la mitad de la población vive sobre la costa, por lo que la “posibilidad de exposición UV es más frecuente que en otros países sin costa” (Bolivia y Paraguay, por ejemplo), lo que deriva en más casos.
Chacón también puntualizó que Uruguay “es de los pocos países de Latinoamérica que tiene registros apropiados epidemiológicos de cáncer”, en relación a otros estados de la región. “Es un país con un volumen poblacional muy estable a lo largo de los años, y eso permitió el desarrollo concreto de planes a través de estructuras sanitarias y de tener registros muy buenos”, acotó.
Para el melanoma avanzado, se han alcanzado nuevos tratamientos que permiten alargar la esperanza de vida. “Más de la mitad de los pacientes viven más de siete años y antes la gente no vivía más de un año”, graficó sobre los fármacos de alto costo.
En cuanto al acceso de inmunoterapias y terapias dirigidas, marcó que Uruguay tiene una deuda “medianamente pendiente”, porque hay “cierta lentitud de las entidades regulatorias de aprobar fármacos para todos en forma igualitaria”. Lamentó que tanto en su país como en Uruguay, la “única” forma de acceder a algunos de ellos sea través de recursos de amparo, sobre todo para entregarlos en momentos “precisos” y evitar las demoras.
Chacón también destacó que cuando los tratamientos se aprueban en países centrales, a nivel regional, “uno de los primeros países que los aprueba es Argentina, y Uruguay viene un poco atrás”. También consideró que cuando aparece un tratamiento “revolucionario” los países “deberían tener una aceptación distinta a través de acuerdos con las farmacéuticas”. Es preciso recodar que las distintas administraciones ministeriales de Salud Pública en Uruguay han señalado un problema creciente en cuanto al costo y el real beneficio de algunos tratamientos, a la hora de decidir qué es lo que se financia y qué no.
Respecto al melanoma, que implica un crecimiento descontrolado de las células que dan a la piel el color bronceado o marrón (melanocitos), Chacón destacó que las cirugías en etapas precoces pueden curar la enfermedad. Para otros casos, se recomienda hacer una biopsia del ganglio centinela para obtener información y dar tratamientos “preventivos”, de inmunoterapia como de terapias dirigidas. El melanoma “cuanto más profundo en milímetros, y más ganglios ha tomado, peor es el pronóstico”, acotó.
El experto remarcó que la exposición solar, sobre todo en los menores de 18 años debe ser “apropiada”. Esto es antes de las 10 horas o luego de las 16, con la colocación de bloqueador solar adecuado cada tres horas.
Chacón también fue consultado por las camas solares y señaló que en Australia y Brasil están “prohibidas” por su impacto. “Son hacedores de melanoma y de tumores de piel, como carcinomas escamosos”, ya que pocos minutos de cama solar equivale a “dos semanas de estar tomando sol”, dijo.
El experto también enfatizó que todas las personas deben participar activamente en el diagnóstico “precoz” de la melanoma. ¿Cómo? Identificando si un lunar cambió a través de la metodología Abcde. La sigla surge de detectar si hay una Asimetría; Bordes irregulares; Colores diferentes; Diámetro mayor a seis milímetros; y su Evolución. En caso de hallar cambios, se recomienda consultar a un dermatólogo lo antes posible.
Otros tumores
La española Elena Élez, jefa del grupo de Cáncer Colorrectal del Vall d’Hebron Instituto de Oncología de Barcelona, destacó que el cáncer colorrectal es uno de los tumores “más frecuentes” y que ha “aumentado mucho”, sobre todo en países emergentes vinculado al cambio de hábitos. La experta acotó que hay preocupación por el aumento de pacientes menores de 50 años, cuando ha estado asociado al envejecimiento.
Tras reconocer que no todos los cánceres se comportan igual, se está desarrollando la “era molecular”. Un ejemplo es el despliegue de los “biomarcadores”, que implica “identificar genes mutados que pueden dar lugar a que la célula prolifere de manera descontrolada”, que es cuando ocurre el cáncer. Buscan qué “alteración o proteína da la señal a una célula para que se múltiple”, que genera como resultado las terapias dirigidas a cada paciente.
La experta española Raquel Marina Hernández se refirió en el evento al mieloma múltiple, un cáncer de sangre que se caracteriza por la “proliferación anormal” de las células plasmáticas. El abordaje, dijo, cambió por tres tratamientos y lo que se analiza es ver cómo responden los pacientes, “combinando” las drogas.
El brasileño André P. Fay, coordinador del Centro de Oncología Genitourinaria del Hospital Nora Texeira, de Río Grande del Sur, planteó que “la mortalidad por cáncer de próstata sigue aumentando, pese a los avances tecnológicos”. Remarcó la importancia de hacer la prueba de tacto rectal. En Brasil, 32% de los cuadros son avanzados, frente al 5% en países desarrollados. El riesgo de padecerlo aumenta “significativamente” desde los 50 años.
Más mujeres con cáncer de pulmón
La española Rosario García Campelo, directora médica del Departamento de Oncología Médica en el Hospital Universitario A Coruña, se refirió en el seminario organizado por Pfizer al cáncer de pulmón y cómo han aumentado los casos en las mujeres.
Una enfermedad que estaba asociada a los hombres, ganó cada vez más terreno en las mujeres. La experta que trabaja con esta enfermedad desde hace décadas contó que mientras hace años los casos en mujeres eran “anecdóticos”, ahora la atención en consultorio pasó a una relación de 60% hombres y 40% mujeres.
Vinculado con este aspecto, manifestó su preocupación de que las mujeres “no tienen percepción de peligro” vinculado con este tumor, sino más bien al cáncer de mama.
Un efecto de esta situación es que el diagnóstico ocurre en etapas más avanzadas, por ende con mayores secuelas, y hasta el momento no se ha encontrado una cura. No obstante, valoró los resultados que han dejado las nuevas técnicas en la calidad de vida de los enfermos.
Para graficar su impacto a nivel internacional, el cáncer de pulmón es la “principal causa de muerte por cáncer en las mujeres en los países industrializados”, dijo García Campelo.
Pero, además, han notado que en los países en vías de desarrollo está “aumentando”, indicó la experta. El tabaquismo es el principal factor de riesgo.
En Estados Unidos, en tanto, han visto que entre el 15% y 20% de estos tumores han ocurrido en mujeres que “nunca han fumado”.
La experta también valoró el impacto de las nuevas técnicas. Con el tratamiento convencional de quimioterapia la supervivencia media hace unos cinco años era de 0,2%. Mientras que con la aplicación del fármaco Lorlatinib, y otros similares, notaron que “68% de los pacientes a tres años no han progresado”, en una etapa avanzada. Si bien no es la cura de la enfermedad “es un antes y después de la vida de los pacientes”, indicó.