La ministra de Salud Pública Karina Rando fue interpelada durante el miércoles por la crisis hídrica y los efectos en la salud tras la decisión que tomó de OSE de aumentar los niveles de sodio en el agua corriente. Allí la jerarca comparó los miligramos de sal que se consumen en los alimentos comunes, en contraste a los presentes en el agua de OSE.
Rando señaló que 100 gramos de papas chips tienen la misma cantidad de sodio que siete vasos de agua de OSE; 100 gramos de nuggets, tienen el sodio equivalente a 7,5 vasos de agua; un chorizo tiene los valores de 12,5 vasos de agua y un cuarto de pizza congelada tiene los mismos niveles de sodio que el rango de ocho a 11 vasos de agua.
“Las directrices de la OMS de ingesta de sodio establecen que el consumo máximo recomendado para los adultos es de 2.000 mg por día. Nosotros podríamos decir que evitando una pequeña cantidad de consumo de estos alimentos perfectamente se podría complementar o suplir la ingesta por parte del agua de OSE”, indicó la titular de Salud Pública.
Estas comparaciones no cayeron bien en la oposición política. Pero fuera de ese ambiente tampoco fueron del todo bien recibidas en el ámbito de la nutrición. Guillermo Silva, presidente de la Asociación Uruguaya de Dietistas y Nutricionistas, dijo este jueves que “no fueron muy buenas” las relaciones que expresó la ministra.
“Creo que debería haberlo hecho de otra manera. No fue muy buena la comparación. Sería importante haberlo realizado señalando la necesidad de la reducción de sal en la dieta para evitar las enfermedades cardiovasculares. Ese es el mensaje. No si yo me tomo tantos litros de agua estoy comiendo un chorizo. Cada uno tiene derecho de comer lo que quiera, somos dueños de nuestra salud. Y sabemos lo que hace bien y hace mal”, manifestó Silva entrevistado en Doble Click (Del Sol).
“Yo no tengo que dejar de comer para tomar agua. Si una cosa equivale a la otra, entonces no como pan por exceso de sodio y tomo un vaso de agua porque equivale a lo mismo. La alimentación es un derecho fundamental y el derecho al agua está legislado”, explicó.
Silva señaló que existe “evidencia científica fuerte” que marca que el consumo de sodio en exceso es perjudicial para la salud y que tiene una relación directa con las enfermedades cardiovasculares. “Generar este tipo de comparación no es bueno, basado en que la evidencia científica es muy fuerte. ¿Estamos diciendo que tomar tantos litros de agua equivale a comer un chorizo al pan? Sí, es verdad, pero lo que tenemos que decir es que uno tiene regular ese consumo. Y en este caso, dada la salinidad en el agua, uno también tiene regular el consumo de agua. Dado que el agua no es potable se tiene que regular”, lanzó.
“Si no cumple los parámetros de la Organización Mundial de la Salud (OMS) el agua no es potable. Sí es segura, se puede consumir con cuidados mayores”, añadió. Consultado sobre los dichos de la ministra, que señaló que la OMS no tiene un parámetro establecido, Silva apuntó que el organismo tiene “recomendaciones” y estudios que muestran “con fuerza” la relación entre ese consumo de sodio y enfermedades cardiovasculares.
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