CIENTÍFICOS ADVIERTEN POR SATURACIÓN

GACH alerta que por "sistema sanitario bajo estrés", aumenta la tasa de letalidad

El grupo de científicos que asesora el gobierno sobre la pandemia del coronavirus advierte que con tendencia actual en unos 10 o 14 días se llegaría a ocupación plena de CTI.

Enfermera en sala de CTI. Foto: AFP
En cinco días murió la misma cantidad de gente con COVID-19 que durante todo el 2020. Foto: AFP

En los últimos cinco días, Uruguay tuvo más fallecidos con COVID-19 que todos los casos acumulados en el año 2020. Es tal la cantidad de muertos por esta enfermedad que en cada día de la última semana se superaron los decesos de las causas más frecuentes: cánceres o patologías cardíacas.

Más allá de esa celeridad en la cifra de defunciones, el coordinador general del grupo de científicos que asesora al gobierno (GACH), Rafael Radi, advirtió que “está empezando a preocupar que la tasa de letalidad lentamente está subiendo”. Eso significa que cada cien personas que cursan la infección, antes moría, en promedio, 1,1%. Ahora “se está elevando a 1,5%”.

Parte de esa suba de la letalidad, explicó, “puede tener que ver con la llegada un poco más tardía del enfermo crítico y un estrés del sistema sanitario”. En esa misma línea, el profesor agregado de Medicina Intensiva, Arturo Briva, dijo que las condiciones asistenciales elevan la cifra de fallecidos y que en las unidades de cuidados intensivos antes sobrevivía cerca del 55% de quienes ingresaban y ahora lo hace menos de la mitad de quienes requieren esa atención.

Variante P1 en 11 departamentos

Por otra parte, el virólogo Rodney Colina, quien, en su comparecencia ante el Consejo Directivo Central de la UdelaR, explicó que la variante P1 ha sido identificada en al menos 11 departamentos y que en cuatro semanas ha pasado de hallarse en un 15% de las muestras de positivos a entre el 50% y 60%. Eso la “va convirtiendo en la variante prevalente”.

La variante P1, cuya mayor transmisibilidad ya se ha demostrado y superaría el doble de contagiosidad de la variante original, “está siendo un problema”, reconoció Colina. En Brasil, recordó, “ha generado enormes problemas, ha colapsado los sistemas de salud y ha afectado a poblaciones más jóvenes”.

Para el caso uruguayo, los científicos ya han comprobado que ha habido más de dos introducciones diferentes de esta nueva variante al país y que se encuentra disponible en “múltiples espacios”.

Aunque no se ha hecho el estudio de relación estadística, los científicos manejan la hipótesis de que haya sido parte de la explicación de que en las dos últimas semanas de marzo se haya dado el mayor crecimiento de los contagios desde que la epidemia dio comienzo en Uruguay. Por eso, concluyó Colina, la vigilancia genética de las variantes hoy es “casi tan importante como el nivel de testeo”.

"Ocupación plena del CTI"

Mientras los científicos explicaban ese escenario en una sesión extraordinaria del Consejo Directivo Central de la Universidad de la República, en Subrayado el matemático Fernando Paganini hacía la siguiente proyección: “con la tendencia de hoy en unos 10 o 14 días estaríamos cercanos a la ocupación plena de CTI”.

¿El sistema se saturaría o ya está saturado? Briva les comentó a los consejeros de la UdelaR que, desde el punto de vista técnico, se usa el parámetro del 85% de ocupación de camas como referencia. Pero aclaró que ese no es el único indicador y que, para el caso del COVID-19 además está en discusión ese guarismo. Como ejemplo, explicó: con diez camas de CTI “en un mes se podría atender a 40 o 50 pacientes con otras patologías”, pero si los ingresos son por COVID-19 “en ese mismo plazo se puede dar atención a 15”, pues requieren más tiempo en las salas de cuidados intensivos.

El director del Hospital de Clínicas, Álvaro Villar, tuvo ayer su primera intervención en el máximo órgano decisor de la UdelaR. En complemento al análisis de los científicos, comentó que en el hospital universitario está “muy comprometida” la disponibilidad de enfermeros, con una baja entre 250 y 260 de la plantilla habitual. Eso llevó, entre otras medidas, a la clausura de un piso de internación por falta de recursos humanos para la atención y al llamado de urgencia a enfermeros jubilados que, desde ayer, hacen voluntariado. La decana de Enfermería, Mercedes Pérez, visiblemente acongojada por el escenario sanitario, complementó que la “situación es extremadamente preocupante” y que se dispuso el traslado de docentes de la disciplina para reforzar la asistencia en el Clínicas.

Las autoridades se preparan para el peor de los escenarios por limitación de los CTI. Foto: Reuters
Paciente en sala de CTI. Foto: Reuters

Villar aclaró que el CTI está con su capacidad “completa” en estos momentos. Graficó que ampliaron el número de camas el fin de semana pasado y “en cuestión de horas fueron ocupadas”. Además, dijo que el piso dedicado a cuidados intermedios también está con “capacidad saturada”.

¿Quiénes son esos casos severos que están ingresando al CTI y elevando la cifra de fallecidos? “No tenemos ninguna evidencia para plantear que los enfermos graves o muertos son más jóvenes que lo que eran en Uruguay durante el resto de la pandemia. Esa aseveración no es correcta”, dijo Radi en base a los cálculos que realizó la matemática María Inés Fariello.

Según el científico, la cadena de transmisión del virus “se alimenta mucho en la red oscura”, en esas personas que se contagian, pero presentan versiones leves o asintomáticas de la infección. En especial, dijo, la población entre 15 y 49 años (aunque con énfasis en los más jóvenes) sería un impulso central en el aumento de casos de las últimas semanas.

La otra cara.

Henry Cohen, otro de los coordinadores del GACH, también se hizo presente en la sesión. Más allá de que compartió su preocupación por el escenario sanitario, mencionó dos aspectos que podrían dar una luz de esperanza: aumentó la percepción de riesgo de la ciudadanía y la vacunación “avanza de buena manera”.

Un gráfico que compartió con los integrantes del GACH el matemático Ernesto Mordecki muestra que, a priori, en el personal de salud los contagios parecerían estarse enlenteciendo en su ritmo de crecimiento. Radi lo explicó así: “15 días después de la segunda dosis (de Pfizer) la infección en el personal de la salud es marginal. Tiene un efecto impactante. Es el comienzo del cambio en el impacto de la epidemia en Uruguay”.

Cohen complementó que “es probable” que esa misma caída empiece a notarse en la población más adulta: “Hasta el momento, de los 126 mil mayores de 80 años ya se vacunaron más de la mitad. En cuanto a la otra mitad, se piensa vacunar a todos los que se inscriban antes de fin de abril, al igual que un porcentaje grande de la franja 71-79 años”.

Vacunación COVID-19. Foto: Reuters
Vacunación COVID-19. Foto: Reuters

Parte de la caída de la transmisión podría deberse a que la vacuna de Pfizer ha sido demostrada como efectiva en la reducción de los contagios. Según Radi, los datos que llegan desde Chile revelan que “la vacuna de Sinovac no se caracteriza por bloquear la transmisión. Protege plenamente de tener formas graves, pero la capacidad de disminuir la transmisión no es tan alta. La de Pfizer tiene más posibilidades de bloquear transmisión comunitaria”. En este sentido, el científico señaló que Uruguay deberá analizar estos factores para el futuro del control epidémico, así como la vacunación a menores de 18 años.

Mientras, concluyó Radi, “excepto que cambie mucho el comportamiento humano, es esperable que la reducción de la movilidad (vista hasta ahora) no sea suficientemente potente para reducir casos en un plazo de semanas, o algo así”.

La UdelaR pide mayor baja de la movilidad
Sede central de la Universidad de la República (UdelaR). Foto: Gerardo Pérez - Archivo El País

“La vacunación es un instrumento de política sanitaria pública imprescindible para superar la situación (pero ella) no implica que los contagios por SARS-CoV-2, ni de la prevalencia de COVID-19, ni de sus manifestaciones más severas se reducirán de forma inmediata”. Así lo entiende la Universidad de la República, la cual, en un Consejo Directivo Central extraordinario, aprobó por unanimidad una declaración en la que se pide “diálogo, respeto mutuo y reconocimiento del esfuerzo colectivo y personal”. Se exhorta a la “reducción drástica de la movilidad y la interacción presencial colectiva”, y además se reclaman “condiciones para que la reducción de la movilidad resulte viable para la ciudadanía”.

El físico Nicolas Wschebor, uno de los representantes de los docentes de la Universidad de la República y exintegrante del GACH, explicó que el colectivo que representa comparte la relevancia de la libertad. Pero aclara que “no se puede apostar solo a la vacunación (porque) la situación está fuera de control”.

La declaración final del Consejo Directivo Central reza: “La UdelaR llama a implementar medidas de reducción de movilidad efectivas por un tiempo acotado, capaces de reducir el avance del COVID-19. Desde diversos ámbitos, la comunidad académica ha señalado recomendaciones precisas para el estadío actual del desarrollo y que han resultado eficientes en países comparables con el nuestro. Urge instrumentar medidas de esa naturaleza que, lejos de constituir avances autoritarios, preservan nuestra libertad al cuidar de la salud de la comunidad toda. Más demoras se traducirán en mayores costos económicos y humanos”.

La Universidad expresó “su preocupación por la instalación de lógicas discursivas que desacreditan y estigmatizan a diversos actores, entre ellos a quienes actúan bajo enorme presión en el sistema sanitario. Momentos de crisis, como los actuales, requieren de empatía, solidaridad y de un esfuerzo deliberado para evitar la crispación”.

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